Empresas y negocios absorbieron el 98% de la destrucción de empleo causada por el primer impacto del coronavirus en el mercado laboral dejando su número total de ocupados en 16,4 millones. De ellos, al menos cinco millones están en situación de paro económico.

El choque del coronavirus con la economía española ha golpeado con una fuerza sin precedentes al sector privado que ha buscado refugio en los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE) para salvar empleos y negocios. Más de cinco millones de asalariados y trabajadores autónomos acogidos a fórmulas de protección de rentas se han salvado así de sufrir el paso al desempleo, que ya asciende al 14,41% de la población activa.

En total, según las cifras difundidas ayer por el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el mercado laboral, el empleo privado se redujo en 280.300 personas entre enero y marzo para quedar en 16.433.300 personas mientras el empleo público, que incluye a 3,25 millones de personas disminuyó en 5.400. Ahora bien, el INE señala que los afectados con suspensión de empleo se siguen clasificando como ocupados cuando su suspensión sea inferior a tres meses. Si es superior o igual a ese periodo y el trabajador continúa percibiendo al menos el 50% del salario, también sigue considerándose ocupados.

Esto hace que de los 16,4 millones de asalariados y trabajadores autónomos que figuran como empleados en el sector privado, haya al menos cinco millones que están, como señala en Banco de España, ocupados pero en situación económica de paro. En total, si se restan estos empleos en suspensión, las empresas y negocios privados españoles estarían generando algo más de 11 millones de empleos actualmente en activo.

El propio INE señalaba ayer que su Encuesta de Población Activa (EPA), que se considera la mejor fotografía periódica del mercado de trabajo, estaba incompleta por no reflejar la magnitud real de la crisis económica desatada por el coronavirus.

Su estudio publicado ayer apenas marca el primer impacto de la pérdida de empleo que ha sufrido la economía española, con una caída de 285.000 ocupados en el primer trimestre respecto a final de año y otros 562.900 colgados de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE).

TASA DE ACTIVIDAD

La tasa de paro escala así al 14,4% en una estimación que se queda corta. El informe del INE no alcanza a reflejar la magnitud de la crisis por terminar su periodo de estudio el pasado 31 de marzo. Pero sí registra un desplome histórico en la tendencia de recuperación del mercado laboral de los últimos cinco años. El primer impacto sobre esos 285.000 ocupados menos se ha producido en el sector privado, que absorbe 280.000 puestos de trabajo suprimido.

La encuesta no refleja el impacto de los ERTE, que se elevaron en 562.900 personas en el primer trimestre, una cifra superior al empleo que se había creado durante todo 2019: 402.300 personas.

«El paro parcial por razones técnicas o económicas o la suspensión por expediente de regulación de empleo son las principales razones que explican este incremento», explicaba ayer el organismo en su nota informativa sobre el estado del mercado laboral, una nota que incluía que algunas de estas cifras «no tienen precedentes». Abril de 2020 tampoco los tendrá. La contabilidad que llevan los agentes sociales eleva a 4,2 millones el número de afectados a día de hoy por suspensiones de empleo.

El paro subió en 121.000 personas en el primer trimestre del año, lo que supone un 3,8% más que en el trimestre anterior, y la ocupación disminuyó en 285.600 puestos de trabajo (-1,4%), acusando así parte del impacto de la crisis sanitaria y de la declaración del estado de alarma a partir de mediados de marzo. En ambos casos se trata de los peores registros de paro y empleo desde el año 2013.

Al finalizar marzo, el número total de parados se situó en 3.313.000 y el número de ocupados, en 19.681.300 personas. El INE señala que el aumento del paro se cifró en 121.000 personas entre enero y marzo, pero al mismo tiempo ve probable que muchos trabajadores que hayan perdido su empleo se hayan clasificado como inactivos y no como desempleados al no cumplir con las condiciones de búsqueda de trabajo que se establece en la definición de paro de la EPA.

De hecho, el número de inactivos creció en 257.400 personas (+1,6%), lo que situó el total de personas en esta condición en 16.525.900 personas. La tasa de paro se incrementó seis décimas en el primer trimestre, hasta el 14,41%, mientras que la tasa de actividad bajó cinco décimas, hasta el 58,18%, tras reducirse el número de activos en 164.600 personas entre enero y marzo (-0,7%).

Fueron los trabajadores más jóvenes, que también suelen contar con los contratos más vulnerables en caso de crisis, quienes recibieron el mayor golpe. La tasa de desempleo entre los menores de 25 años se situó en el primer trimestre de 2020 en el 32,99% de la población activa del colectivo, lo que supone un repunte respecto al trimestre precedente (30,51%).

Si todo apunta a que la salida de esta crisis en términos de empleo será desigual al depender de la exposición a sectores como la industria o el turismo o regiones con una estructura económica más o menos favorable, a la hora de entrar en ella el castigo ha sido general. Todas las comunidades autónomas destruyeron empleo en el primer trimestre de este año con respecto al trimestre anterior.

Los mayores descensos anuales de la ocupación se dieron en Baleares, que restó 67.100 ocupados (-11,77%), Comunidad Valenciana (-32.100, un 1,52% menos) y Andalucía (-28.900 parados, un 0,92% menos). También destacaron los descensos de Castilla-La Mancha (-2,83%), Cantabria (-2,25%), Castilla y León (-1,96%) y Aragón (-1,54%).

 

 

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