Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Arthur Levine, presidente de la Academy of Teaching del MIT y el Teacher’s College de Columbia: "Lo que nos sorprende a los expertos es que tantos jóvenes abandonen la educación mientras muchas ofertas de trabajo no pueden cubrirse, porque no se encuentran jóvenes candidatos con las habilidades que requieren."

Cuando empecé a enseñar, el bachillerato bastaba para mantener una familia: hoy necesitas habilidades sofisticadas y cambiantes para mantenerte a ti solo. Nací en el Bronx: escuela de la vida. Las empresas ya no piden títulos, sino capacidades y que sepas aprenderlas. Colaboro con la Societat d’Amics del País.

¿Qué falla en nuestra educación?

Todos los sistemas educativos necesitan renovarse; pero, a juzgar por las cifras, el suyo, más.

¿Por qué?

Porque ustedes tienen una tasa de paro sorprendentemente alta, que en los menores de 25 años es del 32,6%. Sufren el segundo desempleo más alto de Europa, después de Grecia.

Es vergonzoso y más aún que esa no sea la prioridad de nuestra agenda pública.

Tienen ustedes esa tasa de paro insufrible y, al mismo tiempo, aquí en Catalunya y en España, una tasa de abandono escolar en la secundaria del 18%... Que había llegado a ser del 40%.

También es vergonzosa, pero tampoco parece que importe demasiado a nadie.

Pues esas dos cifras obligarían a repensar el sistema educativo de cualquier país.

¿Otra reforma educativa? Llevamos varias, pero el paro y el abandono persisten.

Necesitan una consensuada. Pero lo que nos sorprende a los expertos es que tantos jóvenes abandonen la educación mientras muchas ofertas de trabajo no pueden cubrirse, porque no se encuentran jóvenes candidatos con las habilidades que requieren.

El sistema –o la familia– subsidia a esos jóvenes sin empleo y vamos tirando.

Pero la educación y el trabajo es mucho más que un subsidio o la familia. Eso no es sostenible.

Y así generamos la tercera mayor deuda pública de la UE tras Grecia e Italia.

Pero pueden ustedes convertir ese fracaso en la oportunidad de adaptarlo a la modernidad.

¿Cómo?

Sean los primeros en lograr que la educación sirva en la era digital. En la vieja economía industrial con el bachillerato bastaba para encontrar empleo y mantener una familia. Hoy, aún con la formación adecuada, los sueldos dan lo justo para mantenerse a sí mismo.

¿Qué ha pasado?

Hemos pasado de economías nacionales, analógicas e industriales a una sola economía global, digital y del conocimiento y la educación debe cambiar para dotar a los ciudadanos de las habilidades que requiere.

¿Eso garantizaría nuestro bienestar?

Eso cambia todas las reglas del juego en la economía y en todo: media, cultura, sanidad, banca, vivienda... Todas están en crisis y la educación, por lo tanto, también. Y los europeos, para mantener su bienestar, deben esforzarse y aprender mucho más; mucho más rápido y a lo largo de toda su vida; no sólo en la juventud.

¿Quién se está adaptando mejor?

El sector privado, especialmente el emprendedor, provoca, anticipa y se adapta antes a los cambios que el público. Fíjese que las empresas ya no piden títulos; exigen habilidades. La Administración aún pide títulos.

O el carnet del partido.

Y eso no sólo incluye la tecnología, sino también una formación humanística que ayude a las relaciones humanas y al trabajo en equipo.

¿Y aquí en España qué prevé usted?

Una sociedad envejecida y, por eso mismo,diversa, porque requerirá inmigración. Y en EE.UU. sabemos de eso: tendrán que adaptarse a equipos de gente de todos los colores, credos y edades y aprender a gestionar una nueva cultura compleja y conflictiva si no se modernizan.

¿O sufrir una larga decadéncia?

Depende de si ustedes y su sistema aprende a aprender y enseñar más rápido.

¿Cómo y qué?

Todo cuanto ayuda a la adaptación al cambio: a cambios continuos, acelerados y profundos.

¿Con qué asignaturas y programas?

Pensamiento crítico para superar lo viejo; creatividad, para ofrecer alternativas; gestión de la complejidad y la diversidad, porque su realidad va a ser cada vez más diversa y compleja y también sus equipos de trabajo. Y la nueva disciplina, autoimpuesta.

¿En qué sentido?

En las viejas fábricas era fácil mandar y obedecer; había una autoridad, el amo, y de ella emanaba todo; en la sociedad digital la autoridad es difusa; hay que saber autogestionarse, porque ningún jefe te va a decir dónde te equivocas, pero te vas a equivocar. Y si no rectificas, te darás cuenta demasiado tarde.

¿Y tu jefe puede ser un algoritmo?
Las pirámides de cualquier organización van a ser más chatas: con menos escalones. Y, en efecto, tendrás que entenderte con algoritmos e inteligencia artificial, porque vamos a fusionarnos en muchos trabajos con ellas.

¿Todo va a ser trabajar?

Tenemos cada vez más poder como especie y como individuos y eso supone más responsabilidad: tomar más decisiones cada vez.

Tener o no hijos, por ejemplo, y cuándo.

Y son decisiones personales que condicionan las políticas colectivas. Comprar un envase de plástico es una decisión política sobre el cambio climático. Hay que aprender a relacionar actos y consecuencias. ¿Puedo preguntarle?

Por supuesto.

¿Redactan ustedes los resultados de los partidos de fútbol con un robot? The New York Times ya lo hace para todas las ligas secundarias.

Pues no dé usted ideas.

Lo ve? No se puede enseñar ya periodismo como antes.


Nuestro fracaso y oportunidad

Catalunya y España son un fracaso ejemplar en desempleo y abandono escolar enla UE, sólo por detrás de Grecia. Un 15% de estudiantes abandonan las aulas para irse al paro, que en los jóvenes llega al 32 %, mientras las empresas no encuentran empleados con las habilidades necesarias. Es un suspenso a todo nuestro sistema educativo, apunta Levine, pero también es una oportunidad. Porque podemos adaptarlo a la era digital igual que los que eran mejores formando para la era industrial, como finlandeses o coreanos, que hoy ya se han quedado igual de obsoletos. Debemos relativizar los títulos y primar capacidades y habilidades para un mundo en cambio acelerado, en el que hay que aprender cada vez más y más rápido para poder mantener el mismo bienestar.

 

 

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