La economía verde es responsable de medio millón de empleos en España en la actualidad, que representan el 2,5% de la ocupación total, una cifra que se puede llegar a triplicar en los próximos diez años si se llevan a cabo las inversiones suficientes y necesarias que requiere la lucha para hacer frente al cambio climático.

El director para España de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Joaquín Nieto, asegura que "en la próxima década la creación de empleo verde será muy sostenida" y que se multiplicarán las inversiones, superando las previsiones del Plan Nacional de Energía y Clima que contempla 236.000 millones de euros hasta 2030.

En su conjunto, añade, se generarán al menos medio millón de empleos hasta 2030 en España, ya que a los puestos de trabajo que creará la generación y distribución de energías renovables se sumarán los de otros sectores sobre los que ejerce de locomotora, como el transporte, la edificación o la agroalimentación.

No obstante, teniendo en cuenta también la economía circular y siempre que se adopte en la Unión Europea el "Green New Deal", un programa para la transición hacia una economía de cero emisiones, el "efecto palanca en la generación de empleo elevaría al millón los puestos de trabajo creados en los próximos diez años".

Nieto resalta que "España ha tomado a tiempo la transición energética, esta vez puede no perder el proceso de modernización productiva" y valora los planes de transición energética y climática y la estrategia de transición justa dirigida a los trabajadores que ha elaborado el Gobierno.

"España tiene que hacer a la vez cuatro procesos: adaptación digital, transición energética con criterios de transición justa, la recuperación social y la igualdad, en particular la de género", y todo ello propiciando que se beneficien de estos cambios todos las regiones, lo que podría dar soluciones a "la España vaciada".

El éxito de este proceso dependerá, por un lado, de si se avanza hacia la generación energética distribuida y el autoconsumo, que serán "una fuente de creación de empleos", porque desarrollar una red de instalaciones dispersa conllevará servicios de instalación y mantenimiento, explica Nieto.

Por otro lado, la industria del automóvil está llamada a una reconversión y reorientación hacia el vehículo eléctrico y el autónomo, si bien, señala Nieto, dependerá de si las empresas automovilísticas que tienen sus plantas en España apuestan por desarrollar esta tecnología en ellas.

A nivel mundial, los datos son más ambiciosos, ya que la OIT prevé la generación de 18 millones de empleos netos en el horizonte de 2030, tal y como recoge en su informe sobre "El papel de los trabajadores y los empleadores frente al empleo en una economía verde".

En los próximos diez años, la OIT prevé la aparición de 24 millones de puestos de trabajo nuevos y la desaparición de otros 6 millones de los actuales, al tiempo que se producirá una redistribución de la ocupación entre sectores.

De los 163 sectores económicos analizados, únicamente se destruirá más de un millón de empleos en dos de ellos: el refino y la extracción de petróleo (unos tres millones en su conjunto). No obstante, en otros catorce se observa una pérdida de empleo superior a los 10.000 puestos de trabajo.

Esta transición entre empleos que se quedarán obsoletos hacia otros más "verdes" requerirá de la implementación de un sistema de protección por desempleo que sea "lo suficientemente protector y ágil para atender situaciones de desempleos transicionales rápidas", deja claro el representante en España de la OIT. Añade que quizás sea necesario poner en marcha políticas de ingreso mínimo o básico, porque el objetivo será "acompañar a estas personas, con formación y protección social, para que a nadie le falte un ingreso, una atención sanitaria, una educación para sus hijos y formación permanente a lo largo de toda su vida".

En este sentido, el secretario de Medio Ambiente de CCOO, Mariano Sanz, coincide en que medidas de protección social, como prestaciones por desempleo o prejubilaciones, son necesarias para aquellas personas que no tengan posibilidades de recolocación, al tiempo que reclama reforzar la negociación colectiva.

"No podemos dejar a nadie atrás y es necesario un plan B", exige la secretaria de Salud Laboral y Medioambiente de UGT, Ana García de la Torre, ya que lo contrario "generará desigualdades" y, por ello, ve necesaria una formación cualificada no sólo para los afectados de forma directa sino también para la industria auxiliar.

Con este planteamiento sindical coincide la patronal, que defiende intensificar la formación, lo que incidirá en una "mejora de la productividad, la competitividad y la fidelización del talento".

Asimismo, explica la directora de Empleo, Diversidad y Protección Social de la CEOE, Rosa Santos, es necesario reforzar la negociación colectiva, porque es "la herramienta idónea para la implementación de procesos de transición justa".

 

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