Los datos desestacionalizados de la Encuesta de Población Activa (EPA) revelan cómo el aumento de la ocupación ha cesado y cómo el desempleo lleva dos trimestres creciendo en un mercado laboral que afronta su primer escenario de desaceleración postreformas con unos síntomas de hipersensibilidad que anticipan una debacle ocupacional.

El empleo está pinchando en España antes incluso de que la desaceleración de la economía haya llegado a derivar en una eventual crisis. No acaba de hacerlo en términos globales, con 69.400 ocupados más  y 16.200 parados menos en el tercer trimestre de este año, según la EPA (Encuesta de Población Activa) difundida este jueves por el INE (Instituto Nacional de Estadística), la cual, al mismo tiempo, incluye dos datos inquietantes: en términos desestacionalizados, el mercado laboral español ha dejado de crear empleo después de tres trimestres de caída mientras el desempleo lleva dos aumentando. 

Los datos "desestacionalizados", que el INE obtiene tras aplicar un modelo Arima (Modelo Autorregresivo Integrado de Media Móvil, por sus siglas en inglés), excluyen de las tablas las fluctuaciones periódicas de la ocupación y del desempleo que responden a motivos de temporada (campañas navideñas del comercio y hosteleras de Semana Santa, por ejemplo), lo que permite ver la tendencia de fondo del mercado laboral.

La tendencia resulta negativa en ambos casos, con un escuálido 0,09% de aumento de la ocupación que llega después de otros dos trimestres de descenso que revelan que todo el ejercicio de 2019 está siendo de parón en la creación de empleo, mientras el desempleo se mueve en sentido opuesto, con una reducción únicamente en el primer trimestre del año, y casi un punto inferior a la del cierre de 2018, seguida de seis meses de incremento del número de parados. 

"Prácticamente no hay creación de empleo, hay un crecimiento cero", explica Antonio González, responsable de la Secretaría de Empleo de UGT y miembro de Economistas frente a la Crisis, para quien "la tendencia de los cuatro últimos trimestres indica que en el próximo ya habrá una caída de la ocupación" en términos generales que, unida al leve aumento de la población activa en los últimos dos años (vuelve a superar los 23 millones, a 400.000 del récord del otoño de 2012), tirará al alza de la tasa de paro.

La contratación se estanca

Hay otros datos en la EPA del tercer trimestre de este año que apuntan en esa dirección, como el cambio en los flujos estacionales de entrada y salida en el mercado laboral, que reflejan una situación de estancamiento con tendencia al retroceso.  

El tercer trimestre de 2018 ha sido el primero en siete años en que el número de personas que entran en el desempleo (1,419 millones) supera al de las que salen de él (1,388), con siete ejercicios de reducción en el primero de esos registros y cuatro en el segundo. Y también ha sido el primero en siete en el que las que salen de la ocupación (1,332) son más que las que llegan a ella (1,322), en este caso con tres de subida y otros tantos de bajada, respectivamente. 

Otro dato que apunta en esa dirección es el volumen de horas trabajadas en el país, que también se está estancando: en el segundo trimestre de este año el registro fue inferior en unos miles (22.700) al mismo periodo del año anterior y el tercero solo superó al de 2018 en 620.000, que suponen un escuálido 0,1%, en ambos casos tras cinco ejercicios de aumento.

El desglose de las horas trabajadas por sectores ofrece algunos datos llamativos, como la pérdida de más de un millón en la agricultura de un verano para otro, el pinchazo de casi 800.000 en la hostelería en los meses de mayor actividad o la ralentización del aumento en la industria manufacturera y en la construcción tras siete años consecutivos de incrementos, mientras la banca y los seguros caen al peor registro de la década. Todo ello, con un aumento del desempleo en el andamio y en el campo.

"El deterioro se centra en los temporales"

Para los analistas del Banco de España, la EPA muestra "una nueva moderación en el ritmo de crecimiento del empleo", que cae "por debajo del ritmo alcanzado en el segundo trimestre" y cuyo resultado en la serie desestacionalizada resulta "inferior a los registrados desde mediados de 2014". 

"Se está produciendo una caída de la actividad económica que, con las medidas introducidas en el mercado laboral a través de las reformas, puede provocar una debacle para el empleo", señala González, que llama la atención sobre el futuro de los casi cuatro millones y medio de asalariados (el 26,6%) que se ganan la vida con contratos temporales, "alrededor de la mitad de ellos en fraude de ley".  

Coincide también en este análisis con el Banco de España, cuyo informe destaca que la destrucción del empleo se está cebando en los eventuales, en los precarios. "El deterioro del empleo en el tercer trimestre del año se concentró en el colectivo de asalariados temporales -indica el informe del emisor-, que retrocedieron un 0,7 % respecto al año pasado, mientras que los asalariados indefinidos mantuvieron un avance robusto (3,3 %)". 

"Si se perdiera la mitad, y sin incluir los despidos de indefinidos que puedan producirse, el desempleo crecería un 70% y la tasa de paro pasaría del 13,9% al 23,4%", advierte González.

"Empezamos a ver la otra cara de la moneda"

El sindicalista considera que lo que está ocurriendo "no es una crisis estructural sino un parón coyuntural, pero con las medidas laborales que se han ido aplicando se puede disparar la caída del empleo", algo que tendría unas consecuencias ‘de libro’ que entrañan el riesgo de retroalimentar esa misma crisis: más paro y menos consumo, más gasto y menos ingresos públicos y, paralelamente, mayor tendencia al aumento del déficit y al recurso a la deuda para atajarlo, con el tradicional efecto alcista en la prima de riesgo. 

"Esto se está parando con mucha más rapidez de lo que se temía, y el próximo Gobierno va a tener tres meses para poner remedio", señala González, que reclama medidas como penalizar los contratos eventuales en fraude de ley aplicando indemnizaciones a su rescisión o eliminar algunas causas de despido como la posibilidad de aplicar EREs cuando las ventas de una empresa caen en dos trimestres consecutivos. 

Esta va a ser el primer escenario de desaceleración económica al que el mercado laboral español llega con las normas de la reforma de 2012, que en un escenario de crecimiento se tradujeron en un abaratamiento del despido, un troceo del empleo y un aumento de la temporalidad y la rotación. 

"La estrategia de precarizar el empleo fue equivocada", anota González, que añade que, tras cinco años de mantra sobre la creación de puestos de trabajo sin tener en cuenta su calidad, "ahora empezamos a ver la otra cara de la moneda".

 

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