La compañía Schneider Electric celebra su reunión mundial de clientes y socios en España, donde emplea a 4.000 de sus 137.000 trabajadores. Concretamente, expone su estrategia de innovación en energía y automatización, basada en electrificar y digitalizar como requisitos para descarbonizar, en una conferencia celebrada en Barcelona.

Para abrir boca: ¿por qué Barcelona para celebrar una conferencia bajo el apelativo Global Innovation Summit, que ha atraído a varios miles de clientes de medio mundo? Jean ­Pascal Tricoire, presidente ejecutivo de Schneider Electric desde el 2006, se explaya sobre las cualidades de la ciudad, su dinamismo diurno y nocturno...y que para la más que centenaria compañía tiene sentido que la reunión mundial de clientes y socios se haga en España, donde emplea a 4.000 de sus 137.000 trabajadores, en siete factorías y un centro de I+D.

Venía Tricoire desde Nueva York, “donde ha ocurrido algo que hubiera sido impensable hace tres o cuatro años: 87 grandes corporaciones nos hemos comprometido a tomar medidas para reducir nuestra huella de carbono un 50% hasta alcanzar la neutralidad en diez años. Si añadimos otras coaliciones nacida en torno al uso sostenible de la energía, ya sumamos miles de empresas; ninguna puede hacer oídos sordos a la falta de eficiencia que perturba la cadena de valor a la que cada una pertenece”.

Su mensaje se apoya en más estadísticas. El 80% de las emisiones a la atmósfera se debe al consumo de energía, y “si nos fijamos en un fruto indeseable de nuestro desarrollo económico, veremos que la humanidad ha decuplicado el consumo energético en el siglo pasado y lo ha cuadruplicado en menos de veinte años del siglo XXI. La buena noticia es que somos la primera generación que toma conciencia de ello y que dispone de tecnologías para corregir esa trayectoria”.

La disrupción tecnológica que inspira la estrategia de Schneider Electric la sintetiza con tres verbos: electrificar y digitalizar como requisitos para descarbonizar. Entrevistado por Dinero, Tricoire subraya que los parámetros de actividad de la compañía han cambiado desde que está al mando: la digitalización ya afecta a más de la mitad de los negocios de un grupo que factura 25.700 millones de euros en dos grandes apartados: gestión energética y automatización industrial.

La industria, que él define como el encuentro entre dos mundos, uno físico y otro digital, difiere necesariamente de las tendencias observadas en las TI o en los gadgets. En estos ámbitos, abunda un discurso que pregona la digitalización como panacea universal. “Nosotros trabajamos con máquinas, con líneas de producción […] por lo que ante todo tenemos que ser buenos en el mundo físico. Nadie nos pide digitalización en abstracto sino que mostremos capacidad para integrar ambos mundos”. La digitalización forma parte de la solución, pero consume electricidad, por lo que “hemos de insistir en que la ecuación de eficiencia más sostenibilidad incluya el ahorro de energía”.

Uno de los logros de Tricoire ha sido su apuesta por la internacionalización, en la que Asia –el 30% de sus ingresos– ha tenido un papel central. Tan es así que aunque la sede del grupo está en París, su presidente vive habitualmente en Hong Kong. Pese a su naturaleza global, “el 90% de lo que vendemos en Europa lo producimos en Europa, el 95% de lo que vendemos en China se fabrica en China, y estos porcentajes se replican en Norteamérica y en India”. Lo que lleva a la última respuesta: “La guerra comercial entre Estados Unidos y China nos afecta a todos, pero afortunadamente esta es una empresa multilocal, menos expuesta que otras”.

 

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