Para muchos el marketing de influencers ya no tiene el mismo efecto que en sus comienzos debido a la falta de confianza depositada en los mismos. Ahora las empresas han comenzado a usar al influyee. Esta figura consiste en formar a trabajadores para que sean éstos quienes recomiendan la marca o el producto que se ofrece. 

Los influencers han sido uno de los actores revelación en el sector de la publicidad en los últimos tiempos pero algo está cambiando en esta figura. 

Con la llegada de las redes sociales se comenzaron a buscar perfiles de creadores de contenidos, sobre todo en Instagram, que contaran con el mayor número de seguidores posible, algo que ha derivado en la aparición de fakeinfluencers y que los usuarios empiecen a desconfiar de este tipo de recomendaciones.

Según el Influencer Marketing Benchmark Report 2019, el 61% de los clientes potenciales han dejado de seguir a influencers al verlos demasiado comerciales.

La influencia de estos personajes nacidos en las redes sociales cada vez está teniendo menos tirón, pero ¿qué pasaría si convertimos al empleado en influencer?

“El marketing de influencers está teniendo cada vez menos tirón ya que el público se está hartando de tanto modelo, por lo que algunas empresas han comenzado a formar a los trabajadores para que sean éstos quienes recomienden la marca o producto”, explica en una entrevista a BYZness Fernando Moliné, director de Influinvest, una startup de Zaragoza que se dedica a esta nueva corriente del marketing: el Social Employee Advocacy, que transforma a los empleados en influyees.

DE LOS INFLUENCERS A LOS INFLUYEES 

Empresas como Ikea o Starbucks han comenzado a potenciar esta figura, y digo potenciar porque en realidad es algo que siempre ha existido dentro de una empresa ya que la sociedad cree más lo que dicen los trabajadores sobre los productos o servicios, en especial si se trata de personal técnico. 

En este sentido, el informe Edelman Trust Barometer 2019 desprende que el 53% de la audiencia cree a un trabajador y el 65% al empleado técnico; frente al 4% que confía en el mensaje de un influencer.

En concreto, “se trata de que el empleado sea el embajador de la marca, precisamente por eso, porque va a saber mucho más sobre algo técnico del producto que una persona externa a la que tu puedas contratar para que opine”, apunta Moliné.

Para ello, la empresa forma al empleado en distintas áreas de marketing para que realice campañas de comunicación, imagen de marca y en acciones relacionadas con Recursos Humanos. 

En esta línea, el director de Influinvest señala que “por lo general, se da un conocimiento sobre el endomarketing o marketing desde dentro, sobre lo que puede aportar el empleado a la empresa y viceversa, potenciar el perfil personal de los empleados y ver cómo funciona el algoritmo de ciertas redes sociales”. 

UNA FIGURA QUE CAMBIA EL MARKETING 

Para Moliné este nuevo canal será una manera de educar al cliente final en cómo se ven desde dentro los productos. 

Asimismo, el experto cree que será una estrategia con la que ganen ambos actores. Por un lado, los empleados estarán orgullosos de contar lo que hace su empresa y, por otro lado, las compañías ganarán posición en la imagen de marca al poner al cliente y al trabajador en el centro.

Por esta razón, a juicio de Moliné “este canal va a ayudar mucho a fomentar la Responsabilidad Social Corporativa al ser una forma de que empleados y empresas trabajen de forma conjunta”.

 

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