Hace trece años atrás pusieron en marcha su primer plan para eliminar la desigualdad de género. Ellas ocupan hoy uno de cada cinco puestos en la dirección y en la gestión. 

Convertirse en una empresa más atractiva para el talento global en estos años de acelerada transformación hacia la era digital. Este es uno de los retos que la cúpula de Indra decidió poner entre sus prioridades hace más de una década. En esta tarea, el papel de las mujeres es central. Sin esperar la obligación de elaborar un plan de igualdad en las firmas con más de 250 empleados, establecida por ley en 2007, la compañía lo puso en marcha el año anterior, tras aprobar su política de diversidad en 2004.

Los resultados no tardaron en aparecer. “La presencia femenina en nuestra compañía es muy relevante dentro del sector, ya que un 34% de nuestros profesionales son mujeres”, destacó el presidente de Indra, Fernando Abril-Martorell, en la última junta general de accionistas. “En el grupo de la dirección y la gestión de la compañía ronda el 20%, lo que nos pone de forma destacada a la cabeza de las empresas tecnológicas comparables a nosotros”, añadió.Y no por casualidad, la brecha salarial –es decir, el porcentaje que las mujeres cobran de menos que los varones por ocupar posiciones y tener responsabilidades análogas a las de ellos– ha quedado reducida al 2,7% en 2018.

Katia Muñoz, responsable de experiencia del empleado y diversidad de Indra, subraya los avances en los procedimientos de selección, formación, desarrollo, evaluación y compensación, a través de medidas que ayudan a evitar posibles sesgos inconscientes. “Dirección, gestión y recursos humanos han recibido también una formación para detectarlos y revisarlos”, apostilla Muñoz. “El objetivo es reducir estereotipos y prejuicios asociados al género y seguir hacia una cultura basada en la meritocracia”, concluye.

Desde la empresa destacan, de entre las muchas mujeres que conforman su cumbre, más allá de las que pertenecen al consejo de administración, a Berta Barrero, directora del mercado de transportes; Marisol Martín-Cleto, directora general de Prointec, la filial de ingeniería de Indra; Isabel González, directora de Digital Labs en el mercado de defensa; Mónica Pérez, directora de Eurofighter, el principal programa de desarrollo y producción de un avión de combate en Europa; Lucía Ardao, directora del negocio de tecnologías de la información en Galicia; Sofía Collado, directora de recursos humanos de Minsait, la unidad de tecnología y consultoría en el negocio digital, y a Gracia Sánchez-Vizcaíno, directora de sistemas de información.

Entre otras iniciativas para fomentar la igualdad, la firma organizó en marzo la segunda edición del Indra Hack Day, una jornada de formación para potenciar la creatividad y la innovación e intentar paliar el déficit de mujeres que se decantan por estudios de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM).


MÁS ACCIONES

Comunicación. Indra ha lanzado este año una campaña en redes sociales para que sus profesionales reconozcan públicamente las capacidades de sus trabajadoras.

Charlas. En un cinefórum organizado por la empresa, sus directivas han podido explicar a los asistentes los retos, barreras y oportunidades vividos en su carrera profesional.

Cooperación. Colabora con iniciativas como el proyecto Mujer e ingeniería, con la Real Academia de Ingeniería. Quiere acercar a las niñas a esta carrera y reducir la tasa de abandono de las que han decidido emprenderla.


Por ello, la compañía invitó a 100 universitarias y estudiantes de formación profesional, para que aportaran sus ideas en el ámbito de la tecnología. Las propias trabajadoras de la empresa actuaron como mentoras y como ejemplo de profesionales que han desarrollado su carrera en este sector, superando la falta de referentes femeninos que hay y mostrando los diferentes atractivos que estos estudios tienen, como creatividad, ingenio, trabajo en equipo, etcétera.

Las invitadas trabajaron organizadas en equipos con el apoyo de una joven profesional de Indra y una gerente del grupo, que les ayudaron a elaborar sus ideas más disruptivas y a presentarlas y comunicarlas de forma atractiva. El proyecto ganador fue el de un dron destinado a acercar medicamentos a enfermos crónicos o personas que los necesitan en zonas rurales o poco accesibles.

Desde el año pasado, Indra está trabajando también en el reforzamiento de su programa de diversidad de género. Por ello, organiza grupos de cocreación entre los empleados en los que se define la estrategia de igualdad que quiere desarrollar la empresa. Asimismo, se han puesto en marcha desayunos con la alta dirección y sesiones de coaching para las responsables del equipo de gestión, en los que se abordan las barreras que limitan a las profesionales en su trayectoria y se definen diferentes caminos para su eliminación.

 

 

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