¿Es bueno que exista una relación de amistad entre las personas que trabajan conjuntamente? Existen pros y contras en lo que se refiere a la amistad en el trabajo pero cabe destacar que las buenas relaciones mejoran la cohesión de los equipos y el clima laboral. Además, en este artículo de El Economista se recuerda que la transparencia y la honestidad son esenciales cuando jefe y colaborador son amigos. 

"Cuando tienes una buena relación fuera del campo, dentro las cosas fluyen". Esta frase fue pronunciada por el futbolista Neymar Jr. en 2015, cuando todavía era jugador del F.C Barcelona, al ser preguntado durante un acto publicitario por una hipotética rivalidad con su entonces compañero de equipo Lionel Messi."

Hasta su fichaje por el Paris Saint-Germain en verano de 2017, el brasileño formó junto al argentino y al uruguayo Luis Suárez un tridente de ataque tan temible como difícilmente repetible. Se dice que uno de los secretos del éxito de la "MSN" -como llamaban al trío de delanteros sudamericano-, era, al margen de su incuestionable calidad futbolística, la buena relación personal que unía a estos tres deportistas.

Pero no hace falta ser una estrella del fútbol para desarrollar vínculos de amistad con compañeros de trabajo. De hecho, son muy frecuentes y podría decirse que hasta inevitables. "No es que vayas a trabajar para hacer amigos, pero la amistad surge de manera natural y no tiene por qué impedirse", piensa Pilar Jericó, presidenta de Be-Up. Mario López Guerrero, coach de directivos y equipos de trabajo, destaca que "cada persona decide libremente a quién incorpora en su círculo de amistades. ¿De dónde surgen esas amistades? De las relaciones que tenemos con esas personas". Teniendo en cuenta que los seres humanos pasan al menos un tercio de su día trabajando, parece lógico que el entorno profesional sea un caladero natural para encontrar esos amigos.

Las ventajas de trascender lo estrictamente profesional son numerosas. Mayor cohesión, mejor conocimiento mutuo, apoyo, colaboración, compromiso o buen ambiente de trabajo son solo algunas de ellas. Isabel Iglesias, directora de Sirania Recursos Humanos, añade a esa lista el compañerismo. "Porque siempre vas a dar más de ti mismo y vas a estar más dispuesto a echar una mano a alguien a quien consideras tu amigo". 

También el clima de trabajo puede mejorar sensiblemente cuando se establecen lazos de amistad con las personas con las que se comparte fotocopiadora y café de máquina. Y eso, recuerda Iglesias, "redunda en una mayor productividad". Pero incluso cuando el clima es negativo, por ejemplo, porque hay un liderazgo tóxico en la organización, la amistad con los compañeros puede servir para "hacer piña y plantarle cara a esa mala situación", indica esta experta.

En determinadas circunstancias, tercia Pilar Jericó, la amistad es ese plus que mantiene unido a un grupo, como cuando uno de sus miembros atraviesa por un mal momento personal como una enfermedad o una separación. "El trabajo se convierte en un refugio ante los problemas, y esos compañeros, a los que muchas veces vemos más que a nuestra propia pareja, te pueden brindar un apoyo muy importante para superar ese bache".

Marcar distancias

Las relaciones de amistad en el trabajo están muy normalizadas, pero no son obligatorias. No falta quien piensa que el laboral no es el lugar idóneo para forjar amistades y prefiere mantener las relaciones con los compañeros en el plano estrictamente profesional. "No todo el mundo se siente a gusto trasladando al trabajo ese nivel de implicación emocional que implica una amistad, y es algo muy respetable", señala Iglesias.

La cultura empresarial tiene mucho que decir al respecto. Y es que mientras que hay organizaciones que siguen viendo los conceptos de "amistad" y "trabajo" como incompatibles, otras, en cambio, fomentan y hasta intentan imponer un estado de "Disneyland" permanente en sus sedes. Pilar Jericó: "Está el típico jefe que quiere que todos sean felices y organiza encuentros para estrechar lazos. Pero hay personas que no tienen ganas de asistir a este tipo de eventos y se pueden sentir algo forzadas".

Isabel Iglesias también es de la opinión de que el afterwork sí o sí, o la comida de los viernes por decreto no funcionan como factor de retención de talento. "Por supuesto que salir a tomar unas cervezas con los compañeros es una buena manera de hacer equipo, porque te permite conocer nuevas facetas de esas personas en entornos distintos al del trabajo. Pero siempre y cuando sea algo voluntario y no impuesto por la empresa. Tiene que surgir de forma natural".

La confianza da asco

Los expertos coinciden: la confianza es clave para el trabajo en equipo. Si bien, matiza Mario López Guerrero, no se debe confundir "confianza" con "amistad". La confianza es creer que la persona que tienes al lado se comportará de una determinada manera o que es capaz de realizar un determinado trabajo. Desde la confianza se produce el rendimiento. Y se puede confiar en alguien aunque no sea amigo o amiga".

Un "colegueo" excesivo en los entornos laborales puede producir mermas en la productividad y otros problemas. "Pérdidas de tiempo, favoritismos, establecimiento de bloques -amigos frente a no amigos-, parcialidad", enumera Pilar Jericó. Además, interviene Isabel Iglesias, para muchas personas es muy difícil distinguir la difusa frontera que separa lo personal de lo profesional, algo que es terreno abonado para el chantaje emocional. "Porque se puede apelar a esa amistad extra laboral para protegerse ante determinadas situaciones complicadas de trabajo", dice.

La amistad en el trabajo adquiere especial complejidad cuando los colegas-amigos no tienen el mismo nivel jerárquico. Y es que tener que dar un mal feedback por bajo rendimiento, negarle una promoción o incluso tener que despedir a un amigo es un trago para el que no se suele formar en los cursos de habilidades directivas. Para estos casos, Pilar Jericó aconseja mucha transparencia. "Los problemas no surgen de un día para otro, se ven venir de lejos, pero a veces el jefe le oculta la información al colaborador amigo para no disgustarle o preocuparle hasta que no puede seguir haciéndolo y entonces le suelta la bomba. Es mucho mejor tratar a las personas como adultas y hablarles con honestidad desde el principio. Porque si lo haces así y de verdad ese colaborador es tu amigo, sea cual sea la noticia la va a entender".

Amistad digital

Los nuevos entornos laborales introducen nuevas variables a la ecuación de la amistad en el trabajo. Por un lado, comenta Isabel Iglesias, el tiempo medio de permanencia en una misma empresa y/o puesto de trabajo se ha visto reducido de forma drástica, "con lo que resulta mucho más habitual tener compañeros nuevos cada poco tiempo". Por otro, factores como el teletrabajo, los horarios flexibles o los equipos deslocalizados están cambiando la fisonomía de los empleos. Ahora el compañero "de al lado" puede estar ubicado en Roma o en Miami y funcionar en otra franja horaria, y las comunicaciones entre colegas se realizan muchas veces más por medios telemáticos que cara a cara.

La revolución tecnológica actual hace que, paradójicamente, las relaciones humanas sean más importantes que nunca en los contextos laborales

¿Se puede establecer una relación de amistad con un compañero al que sólo ves a través de una pantalla? Luis Pardo Céspedes, CEO de SAGE y autor de Viaje al centro del humanismo digital (Verssus libros, 2019), cree que sí. "Una buena relación puede establecerse a través de lo telemático y ser luego complementada a partir del contacto físico, aunque sea puntual. Será una relación de amistad diferente. Carecerá de muchas características que sí tienen las relaciones cara a cara. Pero si los dos compañeros comparten experiencias y tienen personalidades afines, la amistad puede surgir".

Para este especialista, la revolución tecnológica actual hace que, paradójicamente, las relaciones humanas sean más importantes que nunca en los contextos laborales. "Sin humanismo no existirían las relaciones laborales", sostiene. Bajo esa premisa, el componente digital "nunca va a sustituir el contacto físico entre las personas, pero sí complementarlo y ampliarlo". No se puede olvidar, concluye Pardo, que "los medios digitales son solo eso, medios, facilitadores. Pero los principios básicos para que todo funcione bien en el trabajo siguen siendo los mismos de siempre: "relaciones, emociones y personas".

 

 

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