Los sondeos apuntan una baja participación en el paro general del miércoles. Los departamentos de RH deben prepararse para una jornada laboral anormal en la que tienen que proteger el derecho constitucional a la huelga y el de quien desea trabajar.

La reforma laboral aprobada por el Gobierno es mala se mire por donde se mire. No solo lo piensan los sindicatos, que han convocado la huelga general del próximo miércoles porque vulnera los derechos de los trabajadores, o el resto de los grupos políticos, que no la han apoyado en su trámite parlamentario. La rechazan el 99% de los asesores legales encuestados por la editorial especializada Wolters Kluwer. E incluso, los empresarios reconocen que el verdadero perjudicado es el trabajador. Y ellos, al contrario, son los claros beneficiados por la ley que entró en vigor la semana pasada.

Partiendo de esa premisa, resulta chocante que los sondeos que miden el grado de seguimiento que tendrá la huelga general pronostiquen bajas participaciones. La última encuesta, realizada por el portal de empleo InfoJobs entre empleados y directivos, sitúa el índice de seguimiento en solo un 26% de los trabajadores, aunque la mayoría estén en contra de la reforma laboral.

Pero las encuestas suelen arrojar sorpresas... y los departamentos de recursos humanos de las empresas deben prepararse para una jornada laboral anormal. En la que tienen que proteger el derecho constitucional a la huelga y el de quien desea trabajar.

Hay compañías que dejan en manos de las centrales sindicales toda información a los trabajadores sobre el paro y que negocian con ellas los servicios mínimos que deben prestar ese día. Es el caso de Lactalis Iberia, la empresa láctea francesa que en España cuenta con 1.000 empleados, tal y como explica su directora de recursos humanos, Ana María Durán.

Otras, como Vodafone, envían comunicados a la plantilla sobre las implicaciones de la huelga y dan instrucciones a sus mánager para que sepan informar a los empleados que lo pidan de sus derechos y obligaciones para solventar dudas y dar una respuesta uniforme, mantiene Pedro Díaz, director de recursos humanos y organización de Vodafone, con 4.400 trabajadores en España. "Además, el día de la huelga somos muy flexibles. Se les dan alternativas a los empleados, como cogerse un día libre, y se les permite tardar más a la hora de llegada al trabajo. Intentamos hacerlo fácil", agrega. Como el sector de telecomunicaciones está regulado, es un servicio esencial, explica Díaz, "tenemos que garantizar unos servicios mínimos a nuestros clientes. En nuestro caso hemos acordado que sean del 5% para las áreas críticas".

En el caso de Orange, los servicios mínimos negociados están en torno al 4%, mantiene Carmen Recio, directora general de recursos de France Telecom España. Orange no informa directamente a su plantilla sobre la huelga, pero sí da una guía a sus mánager y altos directivos sobre cómo actuar. La compañía deja en manos de los mandos intermedios o sus superiores el control del seguimiento de la huelga de sus equipos. Orange tiene 3.200 trabajadores en España.

Ninguna de las empresas se moja a la hora de predecir el grado de seguimiento de la huelga o las pérdidas que el día 29 puede provocarles.

Las dudas más habituales
El área laboral de Ernst & Young Abogados ha elaborado una guía de actuación ante la huelga general del próximo miércoles. Y lo ha hecho, según su responsable, Eduardo Alemany, debido a las dudas que han planteado sus clientes. ¿Cuáles son las más habituales? "Cuestiones prácticas como qué pasa con el sueldo, con los turnos o si hay que avisar o no en caso de que se secunde", explica. Estas son las respuestas de la firma:

- La huelga suspende el derecho del trabajador a percibir el salario de ese día, tanto el base como los complementos o la parte proporcional de las pagas extraordinarias. Además, empresa y trabajador dejan de cotizar ese día a la Seguridad Social sus respectivos porcentajes, de aproximadamente el 32% y el 6,5%.

- Está prohibido que la empresa sustituya a empleados en huelga por otros no vinculados a ella y que haga contratos a través de empresas de trabajo temporal.

- La compañía solo puede cerrar sus puertas en caso de peligro de violencia, ocupación ilegal o irregularidades. Ha de proteger el derecho al trabajo y el derecho de quien secunda la huelga con la permanencia pasiva en su puesto. En caso de cierre debe comunicarlo con antelación a la autoridad laboral.

- Es recomendable que la empresa pacte con los representantes de los empleados los servicios mínimos con antelación y un sistema de censo en los centros de trabajo para realizar la gestión administrativa.

- En las compañías que cuenten con varios turnos, la huelga afectará a los días 28 y 30 de septiembre.

- De la publicidad de la huelga se encargan los piquetes informativos, que no podrán coaccionar al resto de los trabajadores.


Conflictos

- Una huelga general no se produce todos los días. Pero sí suele ser la respuesta habitual en España a una reforma laboral. En el día a día de la Fundación SIMA (Servicio Interconfederal de Mediación y Arbitraje), sin embargo, las convocatorias de huelga en una empresa son los segundos conflictos por orden de importancia, tras las diferencias de interpretación entre empresas y representantes sindicales.

- En el primer semestre de este año se han presentado ante este órgano 26 convocatorias de huelga que afectaban a 278.000 trabajadores sobre todo del sector del metal, consultoría, contact center y prensa diaria. Casi la mitad provocadas por las diferencias en la negociación de los convenios colectivos. El SIMA consiguió un acuerdo en el 27% de los casos, según informa.

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