Los beneficios sociales, el desarrollo de carrera, la diversidad y los valores corporativos aumentan su relevancia en la elección de un empleo. El estudio What workers want 2019 de Hays confirma que, aunque el 44% de los encuestados aprecia el salario como el aspecto más importante en la selección de un nuevo empleo, el 84% de los profesionales tiene en cuenta los beneficios no salariales a la hora de valorar un cambio laboral.

Mesas de trabajo con cinta incorporada o llevar la mascota a la oficina son algunos de los deseos de los estadounidenses en su puesto de trabajo. El último estudio de retribución de Korn Ferry revelaba que éste era uno de los beneficios a los que estaban haciendo frente las empresas para fidelizar a su plantilla. Unas tasas de paro por debajo del 4% -en España cerca del 15%- y unas políticas de recursos humanos muy avanzadas justifican esta creatividad en las peticiones de los profesionales en Estados Unidos, muy lejos de las demandas que hacen sus colegas españoles, más preocupados por mantener su puesto de trabajo, un incremento salarial o por la conquista de beneficios más básicos. 

No todo es dinero

Pese a todo, una leve mejora de los niveles de desempleo en nuestro país, comienza a inclinar la balanza hacia otras cuestiones, además del sueldo, a la hora de escoger y permanecer en un puesto de trabajo. El estudio What workers want 2019 de Hays confirma que, aunque el 44% de los encuestados aprecia el salario como el aspecto más importante en la selección de un nuevo empleo, el 84% de los profesionales tiene en cuenta los beneficios no salariales a la hora de valorar un cambio laboral. De hecho, la retribución prima siempre sólo para el 28% de los trabajadores, un porcentaje que desciende al 22% para los desempleados que buscan un trabajo.

Salvador Sicart, director de Hays Response, explica que por ahora en cuestiones de salario emocional las compañías son más reactivas que proactivas: "Tiques de comida, guardería y transporte son los beneficios más populares, a los que poco a poco se han sumado otros como gimnasio o la salas de relajación". También menciona otros asuntos relacionados con la calidad del liderazgo, uno de los elementos que resulta decisivo tanto para el reclutamiento como para la fidelización de la plantilla.

Explica que queda mucho por hacer, aunque se está yendo en la dirección correcta: "Los empleados siguen huyendo de sus jefes. El liderazgo es necesario, pero se requiere de uno más horizontal y orientado a las ideas". Sicart añade que, en general y, sobre todo en la selección de mandos ha habido un cambio en los últimos años: "Lo que hace que un candidato acceda al proceso de selección es la parte curricular, pero en la decisión final se presta más atencióna las competencias del aspirante". Entre las más relevantes destaca la resiliencia, la innovación y la creatividad.

Sin embargo, el factor económico no pierde su atractivo: el 92% de los profesionales ha rechazado alguna oferta porque el salario era inferior a las expectativas (47%), seguido de las condiciones laborales (36%) y de haber aceptado otra oferta (27%). Además del sueldo, los empleados también buscan un desarrollo profesional. Más de la mitad (51%) rechazaría una propuesta laboral si la empresa no pudiera ofrecerle carrera; en el caso de las mujeres el porcentaje desciende hasta el 46%.

Diversidad

Sicart subraya que la diversidad de género tiene cierta relevancia en la elección de determinada empresa para trabajar, pero dentro de un concepto más amplio: "Salvada la cuestión salarial, para el candidato a un empleo cobra importancia el tipo de organización, sus valores, los proyectos sociales en los que está trabajando y cuestiones como la diversidad generacional. Las personas quieren trabajar en empresas que les ofrezcan un proyecto y que, además, estén alineadas con sus valores".

Otra de la conclusiones del estudio de Hays -elaborado a partir de las respuestas y opiniones de más de 5.600 trabajadores, 1.300 empresarios, 39 universidades, 37 escuelas de negocios y centros de posgrado y cuatro centros de FP- es que al 51% de los profesionales españoles le gustaría trabajar en entre 5 y 10 compañías a lo largo de su vida laboral, aunque en posiciones concretas como los roles de ventas, ingenieros e informáticos, cuya rotación es más elevada.

 

 

 

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