Las personas más optimistas, muchas veces mediante pequeños gestos, están mejor preparadas para lidiar con el estrés. Así lo expone en la revista Fast Company la investigadora en Psicología Positiva Michelle Gielan, que durante más de una década ha estudiado la relación entre el optimismo y el éxito profesional y personal.

Hay noches en las que antes de que mi cabeza toque la almohada ya estoy durmiendo. Como madre trabajadora, recuerdo haber escrito mi libro con mi primer bebé gateando por el suelo de nuestra oficina en casa. Actualmente, organizo junto con mi marido nuestro negocio y nuestro hogar, mientras me esfuerzo continuamente por estar presente cada día en las vidas de mis dos hijos. Estoy segura de que muchos de vosotros tenéis a menudo la sensación de no tener nunca suficiente tiempo. 

Muchos de nosotros actuamos y vivimos a toda velocidad y anhelamos la idea de equilibrio entre trabajo y vida. Sin embargo, creo que eso es similar a esperar que un hada madrina mágica aparezca y limpie tu casa por la noche mientras duermes. (Sí, estas son las cosas que deseo). 

Creo que en realidad no existe el equilibrio entre trabajo y vida. Sin embargo, existe una mentalidad muy ventajosa que podemos fomentar, ya sea porque tenemos que hacer frente a una fecha límite importante en el trabajo o porque nos ha tocado disfrutar de un encuentro inesperado en mitad de la noche con nuestro hijo de 1 año. Cuando desarrollas una mentalidad optimista, te encuentras en un mejor estado mental para poder manejar el agotamiento y la depresión. También aumenta nuestra energía productiva y probablemente tendremos más éxito a lo largo de nuestra carrera.

LA VENTAJA DE LOS OPTIMISTAS

El optimismo es una excelente herramienta para disminuir el estrés e incluso puede dar lugar a que vivas sin tensión hasta cinco meses al año. Recientemente, colaboré con el Frost Bank para realizar un estudio y descubrí que las personas con mayor optimismo sufren cada año 145 días menos de estrés por problemas económicos que los pesimistas.

Encuestamos a 2.000 adultos en todo el país y encontramos que los optimistas tienen siete veces más probabilidades de experimentar altos niveles de bienestar financiero. Se sienten mejor con su dinero, sin importar cuánto ganen o tengan, y son mucho más propensos a tomar decisiones positivas al respecto. 

También descubrimos que los optimistas alcanzan una mayor cantidad de los objetivos que se proponen, tanto a nivel personal como profesional. Los que son menos optimistas, por otro lado, tienden a creer que sus metas son inalcanzables. Los optimistas tienen casi el doble de probabilidades de alcanzar sus principales objetivos de vida, de media, y no estoy solamente hablando de objetivos financieros: el 96% de los optimistas han cambiado de carrera profesional para seguir una pasión o esperan hacerlo.

EL VÍNCULO ENTRE OPTIMISMO Y ÉXITO

El estudio de Frost es solo uno de una gran cantidad de estudios que muestran que el optimismo es un atributo valioso. Durante más de una década, he estudiado la conexión entre el optimismo y el éxito. He tenido la suerte de trabajar con ejecutivos de algunas de las compañías más avanzadas con el fin de ayudar a fomentar una cultura optimista que impulse y mejore los resultados empresariales. 

Juntos hemos visto a una compañía de seguros de nivel nacional aumentar los ingresos brutos en un 50% y a los managers mejorar la productividad del equipo en un 31% en tan solo tres semanas. Un estudio que hice con el investigador formado en Harvard, Shawn Achor, también demostró que es un 40% más probable que recibas una promoción el próximo año si practicas el optimismo. 

El optimismo, en mi investigación, es la expectativa de que sucedan cosas buenas y la creencia de que nuestro comportamiento es importante, especialmente ante los desafíos. Por supuesto, sigue siendo esencial tener sentido común. El optimismo racional significa hacer una evaluación realista del momento presente. Significa mantener la creencia de que puedes poner un pie delante del otro, actuar y superar un desafío o alcanzar una meta.

LOS PASOS HACIA EL OPTIMISMO

Si estás leyendo esto y no te consideras un optimista, no temas. El aspecto más esperanzador de esta investigación es que el optimismo se puede aprender. En solo unos minutos al día, puedes entrenar tu cerebro para ver el mundo desde una perspectiva más positiva. A continuación, se exponen hábitos simples que cualquiera puede adoptar para ser más optimista: 

1. Dar un paso "ahora": la encuesta realizada con Frost mostró que los optimistas no esperan el plan perfecto y detallado. En su lugar, intentan lograr sus objetivos, incluso cuando estos son complicados. La investigación muestra que favorecer y celebrar el progreso en pequeños incrementos puede hacer que tengas más éxito en el cumplimiento de los objetivos generales, ya sean financieros o de otro tipo. Dar un paso ahora es el gesto más pequeño y, a su vez, significativo que puedes hacer ante un desafío. Así se le recuerda al cerebro que tu comportamiento es importante al mismo tiempo que experimentas una victoria al completarlo. 

2. Enfocarte en lo bueno: nuestra mente pone el foco en las cosas que nos producen estrés. Pero a menudo necesitamos un poco de ayuda para ver las partes positivas de nuestra vida que vale la pena celebrar. Este es el combustible que nos hace seguir. Tómate dos minutos cada día para anotar tres cosas nuevas y específicas por las que estás agradecido. Esta práctica simple puede cambiar la forma de ver el resto de tu día, al mismo tiempo que mejora tu capacidad para encontrar más cosas nuevas para agregar a la lista. 

3. Esperar lo inesperado: incluso los optimistas experimentan contratiempos. Sin embargo, son más propensos que los pesimistas a recuperarse y a aprender de ellos. Según afirman los optimistas en nuestra encuesta, aprender de sus propios errores alimenta su visión positiva. Así que haz una lista de las tres actividades o momentos más estresantes de tu vida y anota cómo los superaste y lo que aprendiste de ellos. Tu pasado resiliente puede ayudar a potenciar tu optimismo. 

Cuando mi hijo de 1 año me despierta en mitad de la noche durante tres horas, justo en medio de esos días en los que están a punto de vencer unos plazos del trabajo, no me preocupa lo cansada que estaré al día siguiente. Lo que hago es poner las conclusiones de mi investigación en práctica. Paso un tiempo pensando en cosas simples, como la forma en la que su cabello huele a champú para bebés. Y pequeños gestos como este me ayudan a afrontar los desafíos que llegarán más tarde ese mismo día con una perspectiva más optimista.

 

*Gielan, Michelle. "This is what optimists can teach you about dealing with stress". Fast Company, 23/06/2019 (Artículo consultado online el 26/06/2019).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/90367693/how-optimism-helps-you-deal-with-stress

 

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