Una encuesta a trabajadores afirma que el 82,3% está muy o bastante satisfecho con su trabajo. 7 de cada 10 piensan que si perdieran el empleo les costaría encontrar otro. El porcentaje que se ve en peor posición que hace un año ha caído 1,5 puntos.

El paro crece día a día y las continuas declaraciones sobre el negro futuro que nos espera en 2009 se suceden desde todos los ámbitos imaginables. Es lógico, pues, que si hace un mes un 62,7% de los españoles percibía la situación económica de España como bastante mala o muy mala, en noviembre ya suman el 67,4%, es decir, casi cinco puntos más.

¿Cómo es posible, entonces, que el porcentaje de encuestados que se ve a sí mismo en peor posición que hace un año haya caído punto y medio, hasta el 46,6%? ¿O que, congruentemente, en octubre el 29,4% percibiera su situación económica personal como bastante buena o muy buena y en noviembre sea tres puntos más, el 32,3%?

Ante las crisis graves, los individuos reaccionan ajustando sus intereses y motivaciones a la nueva situación y a las expectativas de futuro que perciben. Es, podría decirse, una de las leyes generales de la psicología. La actual crisis no es una excepción a esta regla y podría, de hecho, considerarse como un ejemplo de libro. La última encuesta realizada por Público no deja lugar a dudas: los españoles están cambiando sus motivaciones y todo aquel que mantiene sus ingresos ya no encuentra motivos de queja, sino de alivio por escapar a la debacle. Virgencita, que me quede como estoy.

Las respuestas, entre los encuestados que tienen empleo, a la pregunta de si están satisfechos con su puesto de trabajo siguen esa pauta, la satisfacción aumenta cuatro puntos: del 79,3% que en octubre estaba bastante o muy satisfecho, al 83,2% en noviembre. Dándole la vuelta, de cada diez de sus compañeros de trabajo o empleados, no llegan ni a dos los que ahora están descontentos. No hay diferencias entre autónomos y empresarios con sus asalariados fijos. En los tres grupos, un 90% está muy o bastante satisfecho. Hasta entre los asalariados no fijos, cuyo empleo es más precario, la respuesta es positiva para el 70%. Lo mismo ocurre con la posición que se ocupa en la empresa. Están bastante o muy satisfechos el 89% de los técnicos y cuadros, el 81% de los obreros y el 78% de los empleados.

Estas respuestas se han dado tras el pánico que sacudió las economías europeas en octubre y de las oscuras nubes que se asentaron sobre el horizonte económico internacional en general, y el español en particular.

Optimismo

Psicólogos y psiquiatras, como Luis Rojas Marcos, recomiendan echar mano del optimismo para salir con éxito de las crisis. Los españoles nos apuntamos a esta tesis. Entre octubre y noviembre las posiciones relativas entre los que piensan que estarán mejor, igual o peor dentro de un año no han variado y los cambios porcentuales son pequeños.

La mayoría de los que tienen trabajo están seguros de que dentro de 12 meses seguirán en su puesto (56%) frente a un pequeño grupo que está convencido de que lo habrá perdido (2,8%). Si a ellos le sumamos los que creen que probablemente mantendrán el empleo, los optimistas suman nada menos que el 82%. Dicho con palabras, a pesar del susto de los bancos, de las declaraciones agoreras, del desempleo, los españoles, en su mayoría (55%), piensan que dentro de un año estarán mejor, o, al menos, igual. Eso sí, de toda la encuesta de Público, ésta es la pregunta que más personas no han querido o no han sabido responder, un 9,8%.

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