La rotación de los consejeros delegados en las firmas cotizadas se dispara y los motivos tienen cada vez más relación con su conducta y con cuestiones éticas. Así pues, según un estudio de la consultora PWC, es más habitual que un alto ejecutivo deje su puesto por comportamientos éticamente inapropiados que por cuestiones relativas a los resultados financieros. 

Es más frecuente, hoy en día, que el consejero delegado coja la puerta y se vaya por comportamientos éticamente inapropiados que por cuestiones relativas a los resultados financieros de la compañía.

Es uno de los resultados sorprendentes que emergen de un estudio presentado por la consultora PWC tras analizar los datos de los primeros ejecutivos de las 2.500 mayores empresas cotizadas del mundo.

En una de sus brillantes muestras de su humor absurdo, Grouxo Marx repetía: “el secreto del éxito se encuentra en la sinceridad y en la honestidad. Si eres capaz de simular esto, lo tienes hecho”. Parece que el chiste no iba mal encaminado, porque, cifras en la mano, el 39% de los consejeros delegados de las grandes compañías que fueron obligados a dimitir en el 2018 lo hicieron por cuestiones éticas. A saber: escándalos como conducta impropia, fraude, corrupción, información privilegiada, desastres medioambientales, mentiras en el currículum, molestias sexuales, etcétera.

“El aumento en este tipo de despidos refleja varias tendencias sociales y de gobierno, incluida una intervención más agresiva por parte de las autoridades regulatorias y policiales, nuevas presiones para la rendición de cuentas sobre el acoso sexual y la agresión sexual provocada por el aumento del movimiento #MeToo, y la creciente propensión de las juntas directivas a adoptar una postura de tolerancia cero hacia la mala conducta de los ejecutivos”, según se desprende de la encuesta de PwC.

¿Se acabó entonces la impunidad? “Los consejos de administración sienten ahora que deben exigirles a sus consejeros delegados el mismo código de conducta que a sus empleados. Es un factor muy importante que no existía hace diez años”, comentaba a The Washington Post Bill George, de la Harvard Business School y ex miembro del consejo de administración de Goldman Sachs.

De hecho, si se examinan los porcentajes históricos, hace una década los relevos forzados por cuestiones éticas tan sólo representaban el 10% del total. Desde entonces la casuística se ha multiplicado por cuatro. Por primera vez en 19 años desde que se lleva a cabo el estudio, el tema del comportamiento y prácticas incorrectas de los ejecutivos como motivo de despido forzoso ha superado el de los malos resultados económicos de la compañía.

Recientemente se han registrado varios casos de relevo polémico en las multinacionales: Carlos Ghoshn, de Nissan (al que se le acusa de fraude y otros delitos está en los arrestos domiciliarios); el todo poderoso Martin Sorrell, del gigante de publicidad WPP, que abandonó el cargo por conducta inapropiada y tras una investigación por malversación; Leslie Monves, que dejó la CBS tras la acusación de molestias sexuales, y Brian Krzanich, que puso fin a su experiencia en Intel tras admitir una relación con una empleada… por citar los casos más polémicos.

Ceferí Soler, profesor de Dirección de Personas y Organización de Esade: “esto tiene distintas lecturas. De entrada refleja algo que se empieza a saber ahora: el cúmulo de malas prácticas que se llevaron a cabo durante la crisis financiera, sobre todo en el sector financiero. Pero, por el otro lado, los datos indican que los consejos de administración que son los que toman las decisiones referentes a la destitución, están compuestos por personas cada vez más preparadas e independientes. Con todo, creo que seguiremos viendo más casos, porque la legislación y la regulación actual sigue siendo insuficiente para detectar abusos: la tecnología va muy por delante”.

Pero no es este el único dato que emerge del informe. En términos generales, hay más rotaciones que nunca porque el relevo en estas firmas cotizadas ha alcanzado cifras récord. El año pasado el porcentaje se elevó a un 17%. En España, empresas como Naturgy, DIA, OHL, BBVA y Abertis cambiaron a sus consejeros el año pasado y ese año habría que añadirle el de Endesa.

Bernat Figueras, socio responsable en España de Strategy&, la consultora estratégica de PWC invita a matizar las conclusiones del estudio. “Lo que se desprende del informe es que los consejeros delegados, que toman decisiones que perjudican la empresa se ven obligados a dejarlo, más allá de cualquier tipo de consideración ética. Y esto tiene que ver con el hecho de que los accionistas tienen menos paciencia, son más exigentes y miran al corto plazo”. “Por otra parte–sostiene–, los ejecutivos hoy tienen más presiones que antes, tanto a nivel regulatorio, geopolítico y digital. Y esto hace que el ritmo del relevo se haya acelerado”.

PWC también ha detectado que los consejeros delegados que llevan más tiempo en el cargo obtienen mejor resultado que los que permanecen menos tiempo. El retorno total al accionista fue, en el caso de los longevos, del 5,7% en contra del 2,5% de aquellos que estuvieron menos de diez años liderando sus compañías. Pero los datos van en otra dirección: los consejos de administración tienen prisa. Y los fallos éticos ahora no se perdonan. O se perdonan menos.

 

 

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