La liberalización del comercio, los cambios en el consumo y el turismo llevan la cifra de trabajadores que acude a su puesto en fin de semana a máximos.

Es sábado, son las 17.30 y la temperatura ronda los 20 grados. Mientras cientos de personas llenan las terrazas de Madrid, Carmen García (46 años) mira a la calle a través del escaparate de una tienda de artículos de bebé. Hace cuatro años que empezó a trabajar en este local, pero son más los que lleva siendo dependienta, por lo que dice que está acostumbrada a que sus jornadas laborales incluyan el fin de semana. “No creo que valga la pena, apenas se vende más. Un poco por las mañanas, pero por la tarde no ha entrado nadie”, relata.

Lo opuesto le sucede a Marcos García Rodríguez (43 años). Dice que le gustaría tener más tiempo libre, pero que como dueño de una farmacia en Chamberí prefiere abrir sábados y domingos porque lo considera “rentable”. “Es una molestia, pero la idea es sacrificarse unos años para ahorrar, contratar a más gente y algún día tener una buena jubilación”, mantiene.

Al igual que Carmen García y Marcos García, más de 5,83 millones de personas en España trabajan dos sábados o más al mes. Es la segunda cifra más alta de la serie elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que arranca en 2006 y que en 2017 alcanzó el tope de 5,84 millones. Además, 1,2 millones trabajan esporádicamente en sábado, al menos uno al mes. En el caso de los domingos, para 894.000 personas son laborables una vez al mes y para 3,4 millones de trabajadores, dos o más veces al mes. Esta cifra es el máximo de la serie y ha ido en aumento al calor de la creciente apertura de los comercios en domingo y de la incesante actividad turística.

En una década, los trabajadores habituales de los sábados (dos o más al mes) crecieron del 27,8% al 30,2%, y los que acuden dos o más domingos pasaron del 13,8% al 17,6%. Esto, a pesar de que el empleo en España no ha retomado los niveles previos a la crisis: a finales de 2007, había 20,7 millones de ocupados, y al terminar 2018, eran 19,6 millones.

Entre los jóvenes es más habitual este tipo de jornadas. María Pérez (19 años) empezó como empleada en la tienda de calzados VAS hace seis meses, donde trabaja todos los sábados y tiene la oportunidad de hacerlo los domingos por una paga extra. Una alternativa a la que ella se suma con regularidad. “Ahora prefiero ahorrar y venir los domingos es una buena opción, me compensa”, asegura.

Como Pérez, el 25,2% de los trabajadores de entre 16 y 24 años, muchos de ellos estudiantes, acuden al trabajo al menos dos domingos al mes. Este grupo es donde más ha crecido esta tendencia, al registrar en 2008 un 16,7% de trabajadores habituales en domingo, lo que supone un aumento de 8,5 puntos. El grupo que menos destaca es el de 35 a 44 años: el 16,1% trabaja dos o más domingos al mes, tres puntos más que hace una década.

Gonzalo Pino, secretario de política sindical de UGT, considera que este crecimiento entre los jóvenes se produce porque ellos “son los grandes damnificados de la crisis del mercado laboral”. Explica que este grupo accede a los empleos que están “en el límite de lo que podría llamarse un trabajo digno”, por horas, inestable y muchas veces en festivo.

Varinia Ovando (31 años) trabaja los sábados y domingos en la tienda de zumos Frutal en el barrio de Chueca. El establecimiento está en una zona de afluencia turística, así que sus jornadas se adaptan al ritmo de las visitas: de martes a viernes trabaja seis horas, con lo que tiene más tiempo para otras actividades; y los fines de semana, cuando hay más clientes, su jornada sube a ocho horas. “No me importa trabajar sábados y domingos. Estoy acostumbrada”, cuenta resignada.

Los comercios y los hoteles son los sectores donde más abunda este tipo de jornada. En el caso de los primeros, la tendencia aumentó después de que el Gobierno aprobara en 2012 un decreto ley que, entre otras medidas, obligaba a varias ciudades españolas con importante afluencia turística a designar zonas en las que estuviera permitido abrir en domingo y con jornadas más amplias.

La Comunidad de Madrid llevó las medidas más lejos al ser la primera que aprobó la liberalización total de los horarios comerciales. Todos los establecimientos pueden abrir las 24 horas los 365 días del año. Madrid pasó de tener un 14,3% de trabajadores que hacen dos domingos o más cada mes al 17% actual. Y pese al crecimiento, no es la comunidad donde más actividad laboral hay esos días: en Canarias alcanza al 29,5% y en Andalucía llega al 21,2%.

Mari Cruz Vicente, secretaria confederal de Acción Sindical de CC OO, ve necesario mejorar la regulación. “Hay comunidades autónomas donde se permite abrir ocho domingos al año para poder responder a instancias especiales, pero eso de que puedan abrir todos los domingos, sin ningún control, y que lo puedan hacer todas las superficies puede tener una incidencia en las dificultades de conciliar la vida familiar y laboral”, sostiene. Una dificultad que confirma una trabajadora de 30 años de Carrefour. “Prácticamente no ves a tu familia”, lamenta la empleada. Ella libra solo un fin de semana cada dos meses.


 

El trabajo nocturno también está en máximos históricos

Trabajar de noches también es cada vez más habitual. El pasado año hubo 1.170.900 personas que más de la mitad de sus días de trabajo realizaron jornadas nocturnas, entre las 10 de la noche y las seis de la mañana. Es un máximo histórico y el 12% más que en a 2006. Son los jóvenes los más habituales en este tipo de empleo. El 8,8% de los trabajadores entre 16 a 24 años realiza este tipo de jornadas, mientras que el grupo conformado por los trabajadores entre 25 y 34 años tienen un 6,4% con trabajo nocturno.

Entre los sectores que más empleados tienen con este tipo de jornadas destacan el comercio (al calor de las tiendas que empiezan a abrir 24 horas en grandes ciudades) y la industria hotelera. Entre ambos, acaparan el 27,6% de los trabajadores nocturnos.

Mari Cruz Vicente Peralta. Secretaría confederal de Acción Sindical de CC OO, rechaza tajantemente esta situación y afirma que no hay motivo por el que las tiendas deban permanecer abiertas siempre y con jornadas eternas. “El sector comercio no es un sector básico para que tenga que estar abierto las 24 horas. No es la sanidad, no es la seguridad, no es el mantenimiento... No es un servicio necesario”, mantiene.

 

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.