Si te demostraran que expresar gratitud a tus compañeros de trabajo mejoraría su vida y la tuya ¿lo harías más a menudo? Ve pensándolo, porque cada vez son más los neuroinvestigadores y psicólogos que afirman que ser agradecido se traduce en un estado mental más positivo y feliz y tiene beneficios directos sobre nuestra salud y sobre nuestras relaciones.

Ahora, un nuevo estudio realizado por investigadores de la Universidad Estatal de Portland (Estados Unidos) asegura, basándose en el seguimiento de un grupo de enfermeras de Oregon, que los empleados que reciben comentarios positivos son más saludables y, en consecuencia, también más eficientes y rentables para la empresa.

En concreto, los investigadores comprobaron que las enfermeras a las que se les agradeció con más frecuencia en el trabajo tenían mejores patrones de sueño, menos dolores de cabeza y unos hábitos de alimentación más saludable, al tiempo que mejoraron su nivel de “satisfacción laboral”.

David Cádiz, profesor de Negocios y uno de los autores del estudio, enfatiza que la investigación se ha realizado sobre un colectivo profesional, el de enfermería, que tiene una tasa muy elevada de agotamiento, debido a que ejercen un trabajo que a menudo resulta ingrato, requiere esfuerzo físico y en ocasiones conlleva quejas y gritos de los pacientes. Y una vez constatado que estos profesionales reciben la gratitud como un estímulo y les incita a cuidarse más y mejor, Cádiz cree que esta investigación puede aplicarse para mejorar la calidad de vida, la retención de empleados y prevenir enfermedades relacionadas con el estrés.

De ahí que este investigador considere que los dirigentes empresariales deberían incluir la gratitud en el plan de negocios de las compañías y crear oportunidades –formales o informales– para que las personas que trabajan en ellas expresen su gratitud, porque con ello obtendrán mejores resultados no solo a la hora de gestionar la plantilla sino también desde el punto de vista financiero.

“Prevenir los dolores de cabeza y otros síntomas relacionados con el estrés significa menos días de enfermedad y reduce el coste de personal de reemplazo o el pago de horas extras”, reflexiona Cádiz, para quien no hay duda de que mostrarse agradecido cuando ves a alguien haciendo un buen trabajo pone en marcha un circuito de retroalimentación positiva que afecta a quien recibe el agradecimiento y a quien lo otorga, y, en última instancia, contribuye a una sociedad más saludable, feliz y positiva.

Y no es el único convencido. Según el Mindfulness Awareness Research Center de la Universidad e California en Los Ángeles (UCLA), expresar gratitud cambia, literalmente, la estructura molecular del cerebro, mantiene la materia gris funcionando y nos hace más saludables y felices. En el experimento realizado por los investigadores de este centro -que dividió a los participantes en tres grupos: uno que llevaba un diario semanal con las cosas por las que sentían agradecimiento, otro que explicaba todo aquello que les fastidiaba, y un tercero que registraba los eventos neutrales– concluyeron que las personas que participaron en el grupo de “agradecidos” se sentían, al cabo de diez semanas, un 25% mejor que el resto, reportaban menos problemas de salud y rendían una hora y media más.

Y otro equipo de científicos chinos que valoró la cantidad de agradecimiento que las personas expresan en su vida cotidiana encontró que aquellos que mostraban más gratitud eran también los que tenían un sueño de mejor calidad y niveles más bajos de ansiedad y depresión.

Ya en el siglo I antes de Cristo, Cicerón decía que “la gratitud no es sólo la más grande de todas las virtudes, sino la madre de todas los demás”. Pero ello no significa que sea fácil mostrarse siempre agradecido, porque la mente humana acostumbra a tener un sesgo negativo, nos impacta más lo que nos molesta y las experiencias negativas, de modo que a muchas personas les cuesta fijarse en los aspectos positivos de su día a día o de los demás.

No obstante, como casi todo, la gratitud también se puede entrenar y los psicólogos aseguran que si uno se propone llevar a cabo prácticas de gratitud consciente –anotar a diario cosas por las que uno siente agradecimiento, elogiar a personas a las que no solemos alabar, mirar alrededor y encontrar algo que vale la pena apreciar, dar las gracias a alguien de tu pasado que haya influido positivamente en tu vida, pensar en cosas que gustan de uno mismo o de las personas que nos rodean...– acaba por cambiar su enfoque respecto a uno mismo y al resto de su entorno y mejora su felicidad.

Una larga lista de beneficios

Y más allá de los beneficios para la salud y el estado de ánimo, la gratitud se ha asociado con una mejora de las relaciones sociales, porque facilita la conexión con los demás, incluida la pareja, y rebaja el nivel de exigencia hacia los otros y hacia uno mismo. Antoni Martínez, psicólogo y director del blog Psicología en Positivo, asegura que la gratitud “nos hace mentalmente más fuertes”. Y asocia ser agradecido con los siguientes beneficios:

  • Mejor autocofianza. “Cuando tienes una actitud de gratitud, no pierdes el tiempo sintiendo pena por ti mismo”, escribe.
  • Mayor asertividad. “La gratitud te ayuda a desarrollar la equidad y la bondad, pero también te permite reconocer tu propio valor y negarte a aceptar un trato negativo”, explica.
  • Más facilidad para perdonar. “Cuando estás agradecido, es más fácil mirar pasar tus errores previos y aprender de ellos, te ayuda a perdonar las personas que te han lastimado, a dejar de pensar en el pasado para concentrarte en tu presente y tu futuro”.
  • Más optimismo. “Fortalece tus emociones positivas, te hace más optimista y menos materialista”.
  • Menos exigencia. “Si estás agradecido no sentirás que el mundo te debe algo, valorarás el trabajo duro y disminuirá el sentido de exigencia constante”.
  • Más paciencia. “La gratitud te hará darte cuenta de que no puedes alcanzar el éxito de la noche a la mañana, pues todo objetivo requiere de espera y de trabajo duro para materializarlo” y te resultará más fácil esperar pacientemente a lograr que tus proyectos se hagan realidad.
  • Mayor aceptación. Explica Martínez que las personas agradecidas y mentalmente fuertes confían en los cambios, aprenden de sus errores porque valoran las segundas oportunidades, y canalizan su energía en cosas que pueden cambiar dejando ir aquellas que no pueden controlar.
  • Más autocompasión. “Las personas agradecidas no se castigan a sí mismas; se enfrentan a su crítica interior como si estuvieran luchando contra un matón escolar.
  • Mejor productividad. “Las personas agradecidas se enfocan en lo importante; no pierden el tiempo comparándose con los demás o buscando su aprobación, no juzgan a los otros, tienen los pies en la tierra, se dan cuenta de que su tiempo es limitado y lo usan sabiamente”, resume.

 

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