Trabajar en el extranjero es parte de la carrera profesional de muchas personas. Sin embargo, trabajar en el ámbito internacional no implica necesariamente trasladarse. Las nuevas tecnologías han contribuido a acordar distancias, de modo que no es necesario cruzar un continente para reunirse. En consecuencia, se reduce el tiempo de las asignaciones internacionales y el expatriado tiende a desaparecer.

Han pasado décadas desde que las primeras empresas españolas iniciaron la internacionalización. Las entidades financieras y la constructoras fueron las primeras en hacer las Américas, igual que lo hacían sus profesionales expatriados que, tras varios años trabajando en el extranjero, regresaban a casa con una solvencia económica muy superior a la de sus colegas en España. Entonces se contaban con los dedos de una mano el número de organizaciones que estaban presentes en el extranjero, mientras que ahora son una excepción aquéllas que no se internacionalizan. Además, las nuevas tecnologías también han contribuido a acortar distancias, de manera que no es necesario cruzar un continente para celebrar una reunión o solucionar un conflicto. Esta es una de la razones que ha contribuido a que en los últimos veinte años las asignaciones internacionales sean más cortas y que no sea imprescindible trasladarse para trabajar en el ámbito internacional.

Esta tendencia se mantendrá en los próximos años, según un análisis de Employee Mobility Solutions (EMS), proveedor global de servicios de movilidad internacional a empresas. Otra de las razones que expone este informe es la presencia de la generación Millennial (nacidos entre 1981 y 1994), que demanda más flexibilidad y tiene menos apego a las empresas que sus padres y hermanos mayores. Entre las demandas de este colectivo destacan contar con apoyos financieros que les ayude a afrontar las amenazadas pensiones de jubilación.

Ana Gazarian, CEO de EMS, apunta una novedad que también marcará la movilidad del empleado en los próximos años: el aumento de las mujeres expatriadas. "En Europa el porcentaje ha aumentado en un 15%, y en España un 6%, y se espera que esta tendencia vaya al alza", apunta. Entre los sectores con mayor presencia femenina entre sus expatriados identifica el químico/farmacéutico (25%); servicios profesionales (28%); y un 40% de gran consumo, banca y tecnología.

Hacer carrera

Al margen de esto, desde el departamento de asesoramiento de expatriados de EY, confirman que en los últimos años el expatriado al uso no es el mismo. Bárbara Pardo de Santayana, socia responsable de global mobility en el área de People Advisory Services de EY, explica que el perfil es más diverso, ya que además de los commuter, "que se desplazan de lunes a jueves o viernes y pasan el fin de semana en su país", existe otro tipo de ejecutivos que viaja de forma esporádica y por distintos periodos de tiempo. "Esta variedad de modalidades ligado al aumento de localizaciones hace que el área de gestión de expatriados haya pasado de ser un área estanca dedicada a trámites administrativos a convertirse en un departamento más vivo, ligado a la gestión el talento y la estrategia de la compañía. La gestión de profesionales que trabajan en movilidad supone una continua interlocución con otros departamentos de la empresa, y está vinculada al desarrollo y la carrera internacional de los profesionales".

Angélica Vivas, sénior manager de recursos humanos de Deloitte, confirma que los más jóvenes son muy proactivos cuando se trata de trabajar fuera: "Lo consideran una parte de su hoja de vida. Cuando acudimos a las universidades en busca de candidatos preguntan por la experiencia internacional a la que tienen acceso. Tenemos las herramientas necesarias para gestionar estos desplazamientos que van desde los seis meses a un año". Vivas asegura que pasado ese tiempo muchos de ellos se quedan en el destino, "una opción que preferimos a que abandonen la firma para irse a la competencia finalizada la asignación". Afirma que la vuelta no es un hándicap para aceptar un desplazamiento, "la gente joven no se plantea permanecer en la misma empresa durante mucho tiempo".

Iván Sáez, director en el área de People Advisory Services de EY, comenta que han apreciado un cambio en sus políticas de movilidad internacional: "A nuestros candidatos les explicamos que forma parte de su carrera y se establecen protocolos desde el inicio. Cada tres o seis meses hacemos una revisión de los objetivos y, antes de la vuelta, se establecen unas normas para el retorno y una nueva fórmula de relación profesional". Pardo de Santayana añade que se trata de poner al empleado en el centro de estas políticas, aunque reconoce que la movilidad internacional en distintas modalidades tiene como consecuencia una mayor complejidad burocrática a la hora de establecer la retribución en términos de cotizaciones, gastos de desplazamientos y dietas. Sin embargo, subraya que "ahora los profesionales que viajan fuera lo hacen para desarrollar su carrera, el dinero no es el objetivo".

Ambos reconocen que la movilidad de los profesionales ha aumentado en los últimos años y que además de las grandes corporaciones, son muchas las pymes y start up que acuden a solicitar asesoramiento para enviar a sus trabajadores fuera.

 

Articles relacionats / Artículos relacionados

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.