Josep Canós, Decano del Col·legi d'Enginyers Industrials de Catalunya: "La sociedad deber recompensar los esfuerzos de los estudiantes que quieren ser ingenieros, tanto en condiciones de trabajo como en retribución. El problema es que los ingenieros con 10 años de experiencia tienen un salario medio de solo 40.000 euros anuales, y ese salario no compensan la dedicación y esfuerzos que se requieren para ser un ingeniero."

-AGUSTÍ SALA (A.S.): Un ingeniero es un profesional muy polivalente.

-JOSEP CANÓS (J.C.): Un ingeniero es un profesional que ante un problema busca una solución. El ingeniero tiene una sensibilidad especial para detectar problemas y buscar soluciones específicas. Siempre desde una perspectiva industrial y tecnológica. La ventaja que tenemos es que la tecnología es cada vez más importante. ¿Es posible que un coche pueda funcionar solo? El ingeniero es el que podrá dar una respuesta.

-EDUARDO LÓPEZ ALONSO (E.L.): ¿Quién compone actualmente el colectivo en Catalunya en torno al Col·legi d’Enginyers Industrials?

-J. C.: Somos unos 10.000 ingenieros industriales colegiados y la mayoría trabajamos para las empresas. Solo el 15% trabaja en proyectos de manera autónoma. El 80% de los ingenieros trabajan en la industria.

-A.S.: ¿Qué nivel de colegiación existe en estos momentos?

-J. C.: La colegiación es obligatoria, pero más de la mitad de los ingenieros en Catalunya no están colegiados. Y sin embargo están trabajando, incluso en la industria. Están fuera de la ley. Nunca se ha hecho una campaña.

-A.S.: ¿No se han hecho campañas para promover la colegiación?

-J. C. : -No, pero quizá deberíamos haberlo hecho. Queremos tener una actitud positiva como colegio, pero en la práctica el índice de afiliación es muy bajo. Somos una organización sin ánimo de lucro y no nos gustaría que los profesionales se colegiasen por obligación. Vale la pena ya por los servicios que ofrecemos, además de los acuerdos con la Caixa d'Enginyers o la mutua.

-A.S.: ¿Cuántos ingenieros hacen falta actualmente en Catalunya?

-J. C. : -30.000 en los próximos cinco o 10 años. El problema de las escuelas no es la capacidad para formar nuevos ingenieros. Los 3.500 ingenieros adicionales que necesitaríamos a corto plazo no es el problema. El problema es saber si tendremos suficientes vocaciones para las necesidades futuras de la industria.

-E.L.: Pero es una profesión de prestigio y de reconocimiento social...

-J. C.: Cuando un estudiante quiere dedicar su tiempo, dinero y esfuerzo para ser ingeniero espera un retorno a esas inversiones en una sociedad equilibrada. Al cabo de un cierto tiempo la sociedad deber recompensar esos esfuerzos, tanto en condiciones de trabajo como en retribución. El problema es que los ingenieros con 10 años de experiencia tienen un salario medio de solo 40.000 euros anuales, y ese salario no compensan la dedicación y esfuerzos que se requieren para ser un ingeniero.

-A. S.: ¿Y en Alemania cuál es el salario medio de los ingenieros?

-J. C.:  En Alemania se sitúa entre los 60.000 y los 70.000 euros. 

-A.S.: ¿Cuál debería ser el salario adecuado de un ingeniero en Catalunya según el Col·legi d'Enginyers?

-J. C.:  No diré una cantidad. Pero deberían aproximarse a los salarios del colectivo en Alemania. La crisis causó una caída de todos los salarios y con la recuperación económica no se han recuperado, no todo debe de ir a inversión. 

-E. L.: Quizá por eso los ingenieros se van a Alemania. ¿Les compensa?

-J.C.: Tenemos unos 10.000 ingenieros catalanes trabajando fuera de Catalunya, en el extranjero, muchos de ellos en Alemania. Y les compensa desde un punto de vista económico, pero sobre todo desde el punto de vista de la formación.

-E.L.: Pero Catalunya no se puede comparar a Alemania...

-J. C.: No estamos tan lejos. Cuando investigamos cuántos ingenieros había en Catalunya detectamos en torno a 117.000 profesionales. Pero si analizamos cuántos ingenieros hay en Catalunya por cada 1.000 habitantes resulta que hay 15 frente a los 20 en Alemania. Pero en Francia y en Italia están en el mismo nivel que aquí. Si la aportación de la industria a la economía tiene que aumentar nos faltan ingenieros.

-E.L.: ¿Qué diferencia existe entre Catalunya y España y el resto de Europa en términos de industria?

-J.C: Catalunya será industria o no será. Es verdad que Catalunya tiene una oportunidad. No tiene recursos naturales, excepto la potasa. Pero en cambio es un país que ha tenido un cierto peso industrial. En términos de valor añadido neto de la parte industrial con respecto al conjunto de la economía, la industria supone en torno al 21%. Un país muy industrializado como Alemania está en torno al 30%. Nosotros querríamos acercarnos a Alemania. La tendencia ha sido positiva y el peso de la industria ha ido aumentando. 

-A. S.: Siempre se asocia país avanzado a los servicios...

-J. C.:Una sociedad industrial es más equilibrada, porque crea puestos de trabajo cualificados que equilibran la sociedad. Catalunya no puede ser solo turística. Tiene una oportunidad porque la industria le dará estabilidad en caso de crisis.

-A. S.: ¿Cómo debe interpretarse que haya ingenieros extranjeros trabajando en Catalunya?

-J.C.: Hay unos 17.000 ingenieros extranjeros en Catalunya. Si no somos capaces de formar a los ingenieros para cubrir los nuevos puestos de trabajo que se crean en base a las necesidades de nuestra industria, llegarán del extranjero.

-E. L.: ¿El avance tecnológico rápido es un problema para el ingeniero?

-J.C.: Es uno de nuestros problemas, el ingeniero tiene una profesión en continuo cambio. Aunque es un problema que ha existido siempre y ahora se ha acelerado. Siempre existe un gap entre las necesidades de la industria y la formación de los profesionales. Las universidades no tienen tiempo para modificar sus planes de estudio. Los colegios profesionales ponemos en contacto a la industria con la formación.

-E. L.: ¿Qué perfl profesional tienen los ingenieros catalanes?

-J.C: Tenemos 500 tipos de graduados, 500 másteres y 500 doctorados. Han aparecido muchas ofertas de formación que son en realidad productos de márketing dirigidos a captar negocio. Los cursos deberían adaptarse a las necesidades de la industria. Determinados másteres generalistas o títulos universitarios son razón suficiente en un currículum para descartar al aspirante al puesto de trabajo. Hay que ver el plan de estudios, qué universidad lo ofrece y la evolución formativa del ingeniero. Tenemos una comisión en el Col.legi especializada en avalar títulos universitarios. Bolonia causó confusión y el objetivo de la Associació y del Col.legi es ofrecer criterios de calidad. Nosotros visamos un total de 11 másteres muy ligados a la industria. Y a geólogos, a ingenieros industriales, ingenieros químicos... 

-A. S.: Siempre se ha dicho que no hay paro entre los ingenieros...

-J.C: Tenemos un paro estructural del 4%. Realmente no tenemos un problema de paro. Es evidente que el propio desarrollo tecnológico hace que el único problema sea no ser capaces de hacer frente a la demanda de ingenieros de la industria. 

-E.L.: ¿Qué tecnologías son las que se demandan más a los ingenieros?

-J.C.: En estos momentos, la robótica es la que entra en la vida cotidiana de manera imparable. Pensamos que la robótica es la de «las máquinas que fabrican coches» pero va mucho más allá. Los almacenes logísticos están robotizados en Amazon, Inditex...  El otro avance que ha cambiado la industria es la sensorización, dotar de sensores cualquier actividad industria. Será tan barato incorporar sensores a todo que se obtendrán datos de todo, que deben gestionarse mediante técnicas de tratamiento de datos masivos. Como consecuencia todos los procesos industriales se transforman, compactando todos los avances tecnológicos en procesos. En las empresas, la industria 4.0 es el resultado de compactar los avances tecnológicos existentes.

-E.L.: ¿Quién frena el desarrollo tecnológico? ¿las propias empresas?

-J.C.: Los ejecutivos siempre presentan planes de innovación pero son los consejos de administración los que frenan esos planes. El gran problema en España es la innovación. Solo invertimos poco más del 1% del PIBy deberíamos superar el 2%. El problema es que aquí la investigación se hace con capitales públicos. Es un problema grave de mentalidad, porque es el empresario el que debería protagonizar la innovación.

 

 

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