Los problemas de la falta de médicos en España no dejan de agudizarse. No es un asunto nuevo, como tampoco lo es retrasar una y otra vez la solución, lo que ha provocado situaciones paradójicas. Las universidades españolas no han cesado de formar a profesionales (entre el 2005 y 2017, un 60%), mientras que la oferta de plazas de médico interno residente, MIR, apenas aumentó en el mismo periodo (un 15,2%).

El resultado de este desequilibrio ha acarreado como consecuencia un aumento del desempleo y más inestabilidad de la mano de trabajos temporales. A esto hay que sumar que hay casi 200.000 facultativos a punto de jubilarse. Una plantilla envejecida y algunas especialidades saturadas. ¿Qué hacer ante esta situación? La solución es compleja, pero parece claro que es preciso reorganizar el sistema MIR.

Este es uno de los temas que analizó la ministra de Sanidad, Luisa Carcedo, con una decena de consejeros del ramo la semana pasada. Lo que se planteó como una reunión técnica se convirtió realmente en una minicumbre en busca de una solución al grave problema de la falta de médicos. En ese contexto, Sanidad ofreció a las comunidades el estudio Estimación de la oferta y demanda de médicos especialistas. España 2018-2030 que hace una radiografía actual y futura del sector.

Este trabajo, al que ha tenido acceso La Vanguardia, constata lo que las organizaciones profesionales llevan años diciendo: que hay especialidades que cuentan con personal suficiente y otras no. Entre las primeras están cirugía torácica, cirugía pediátrica, otorrinolaringología y cirugía cardiovascular, así como alergología, angiología y cirugía vascular, inmunología, neurología, medicina intensiva y neumología.

Dentro del grupo de las que presentan graves problemas de coberturas de plazas figuran, claramente, medicina de familia y pediatría, las dos especialidades reclamadas una y otra vez por las organizaciones médicas y las comunidades autónomas. Pero también, oncología radioterápica, medicina preventiva y salud pública, cirugía plástica, estética y reparadora, anatomía patológica, medicina física y rehabilitación y medicina del trabajo.

La propuesta de los expertos, basada en lo que la comisión nacional de las especialidades recomienda, se centra en la reordenación del sistema MIR. Es decir, reducir el número de plazas para las especialidades con oferta suficiente, mientras se amplía las que actualmente (y en el futuro inmediato) son deficitarias. Los expertos de Sanidad hablan de una modificación “ligera” de las plazas a ofertar, pero las propias comisiones hablan, por ejemplo, de reducir el 50% de las plazas MIR convocadas para cirugía torácica, cirugía pediátrica, otorrinolaringología y cirugía cardiovascular, entre otras; mientras que la rebaja debería ser de entre un 10% y un 35% en las de alergología, angiología y cirugía vascular, inmunología o neurología. Nada se dice en este trabajo, sin embargo, de la proliferación de facultades de Medicina (no está en su área de estudio porque ese depende de Universidades). Quien sí lo ha hecho es el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) y la Vocalía de Médicos Jóvenes y Promoción del Empleo de la Organización Médica Colegial (OMC). Según esta entidad, es “inadmisible” continuar con la apertura de nuevas facultades y no aumentar las plazas de MIR. Cada año salen de la universidad más de 7.000 médicos, de los que unos 4.000 licenciados y recirculantes (han cursado previamente una especialidad), no pudieron obtener una plaza de MIR.

A esta restructuración de las plazas de MIR, se suman otras medidas vinculadas al perfil de la profesión médica. A día de hoy, la plantilla de profesionales está envejecida, lo que en un breve periodo de tiempo dejará aún más desabastecidas algunas especialidades. La mitad de los médicos españoles tiene 50 años o más, siendo el envejecimiento más marcado en la atención primaria (62% con más de 50 años) que en la especializada (44%). Sin embargo, la distribución es desigual por comunidades. Madrid, Cantabria, Baleares y Canarias destacan por el reducido porcentaje de médicos mayores de 60, todo lo contrario de lo que ocurre en Castilla y León.

El envejecimiento es mayor entre los varones. Las mujeres, mayoría en este momento, se incorporaron más tarde. En algunas cirugías (cardiovascular, general, traumatología, urología) y en otras como medicina de familia, preventiva, del trabajo o medicina interna “se agravará este proceso con altas tasas de jubilación a corto plazo, ya que más del 20% de sus efectivos son mayores de 60 años”, señala el informe. Una circunstancia que afectará de manera clara a la especialidad de medicina de familia, en la que sólo un 13% de sus efectivos son menores de 39 años y un 27,5% tiene más de 60. A medio plazo, las dos especialidades vinculadas a la atención primaria –es decir, medicina de familia y pediatría (el 55% tiene más de 50 años)– presentarán serios problemas de reposición. Ante esta situación, las comunidades, como País Vasco o Castilla y León, han optado por permitir a los facultativos jubilarse a los 70 y no a los 65.

Según los expertos, el desequilibrio del sistema MIR y la jubilación de los facultativos aboca a un futuro inmediato a un incremento del déficit. En concreto, de aquí al 2025 podría pasar del 2,9% actual al 12%.

La falta de médicos es algo generalizado en todas las comunidades. Pero donde se sufre de forma más descarnada es en el mundo rural. Tampoco es algo fácil de resolver. Sanidad estudia ofrecer incentivos económicos y estabilidad profesional. Hay otras fórmulas, como las planteadas por los consejeros de Extremadura y Castilla y León la semana pasada: “Hemos pedido que los residentes, cuando terminan su especialidad y se han formado en el sistema público, devuelvan ese esfuerzo al sistema de salud y tengan la obligación de prestar servicios en la sanidad pública”. Es decir, obligar de alguna manera al médico residente a quedarse en el territorio.

Las claves

  1. Gran desequilibrio entre el número de estudiantes y la oferta de plazas de formación. Entre el 2005 y el 2017, el número de alumnos se incrementó un 60% mientras que la oferta de MIR en ese periodo aumentó un 15%.1- Gran desequilibrio entre el número de estudiantes y la oferta de plazas de formación. Entre el 2005 y el 2017, el número de alumnos se incrementó un 60% mientras que la oferta de MIR en ese periodo aumentó un 15%.
  2. Medicina es una profesión envejecida, preocupante en cuanto al relevo profesional: el 50% de sus profesionales tiene más de 50 años, sobre todo en atención primaria (el 62% ha sobrepasado los 50).
  3. El mundo rural tiene serios problemas de cobertura, a lo que hay que sumar la precarización de la profesión.

 

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