Entrevista de La Vanguardia a Luca Visentini, Secretario de la Confederación Europea de los Sindicatos: "Puedes formar a los trabajadores todo lo que tú quieras, pero si no hay un puesto de trabajo alternativo, lo único que consigues es parados o precarios infrapagados con niveles de formación elevada. Es lo que pasa, por ejemplo, en la economía de las plataformas, en las que tenemos a licenciados que traen comida en bicicleta".

“Toda la gente que voy a ver en Davos está asustada por los populistas”, explica Luca Visentini, el líder de los sindicatos europeos. Este año, además de los clásicos encuentros sobre cómo generar crecimiento y maximizar beneficios, se han dedicado en el Foro Económico algunas sesiones al futuro del empleo ante la automatización. Pero es a escala política donde estas preocupaciones se están manifestando con la aparición de nacionalismos.

¿El auge del populismo tiene una explicación económica?

Es la consecuencia de los errores de la elite. La gente está enfadada. El populismo no prevalece donde hay más migración, sino donde hay más exclusión social, paro y donde los salarios son más bajos.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

Hay dos factores. Uno es anterior a la crisis y es la globalización, que ha impulsado la economía financiera y ha bloqueado la redistribución de la riqueza. Luego, la crisis ha empeorado las cosas. En lugar de relanzar la demanda interna con un plan de inversiones públicas, llegó la austeridad, que ha causado la reducción de los salarios y el desmantelamiento de la contratación colectiva. Los sueldos, en términos reales, han llegado a desplomarse hasta un 30% en la crisis. Y esto ha provocado desigualdades, a las que hay que sumar también el debilitamiento del Estado de bienestar. Las recetas fueron equivocadas: tenemos una recuperación desde hace tres años en los países avanzados, pero no han crecido ni los puestos de trabajo estables ni la protección social; eso explica porque no se percibe. Las empresas ahora nos dicen: ‘no pudimos redistribuir la renta; cuando venga la próxima recesión, olvídense de ello’. En fin...

¿La automatización tendrá también algo que ver, no?

Es más una preocupación de futuro, porque sí que podrían darse efectos a medio plazo por efecto de la tecnología. Para enfrentarse a ello, hay que hacer dos cosas. La formación y recalificación, así como la instauración de algún tipo de renta básica, de forma transitoria entre un trabajo y otro. Ambos son dos instrumentos complementarios. Puedes formar a los trabajadores todo lo que tú quieras, pero si no hay un puesto de trabajo alternativo, lo único que consigues es parados o precarios infrapagados con niveles de formación elevada. Es lo que pasa, por ejemplo, en la economía de las plataformas, en las que tenemos a licenciados que traen comida en bicicleta.

¿Se necesita más inversión pública o privada para atacar el problema?

Si no hay inversiones públicas, las privadas caen. Si no creas un clima favorable, las compañías lo único que van a hacer es especular y hacer caja. Para relanzar las inversiones públicas, hay dos palancas: la monetaria y la fiscal. No sólo es cuestión de que los bancos centrales no retiren los estímulos, sino que también se crea un tesoro europeo, que permita financiar proyectos. A nivel tributario, hay que introducir un sistema de justicia fiscal: combatir la evasión, que todos paguen en proporción a la riqueza que crean. Y que haya progresividad, que los que ganan más, paguen más, cuando en la actualidad ocurre al revés. No hay que tasar a las personas físicas, no es necesario. Si las empresas pagan lo que deben, entonces los ciudadanos pueden acabar pagando menos.

La decisión española de imponer una tasa a las tecnológicas y a las transacciones financieras, ¿va en la buena dirección?

Sí, y es importante que algunos países arranquen. No es verdad que si todos no aplican estos impuestos entonces no se puede hacer. Es necesario que haya un núcleo de países, que genere un efecto arrastre. Lo que estaría bien es que estos impuestos siguieran el mismo patrón, si no se corre el riesgo de hacer una chapuza.

Y la subida del 22% del salario mínimo, ¿qué le parece? Las empresas dicen que así serán menos competitivas para aumentar su plantilla...
Es una buena idea, pero no es suficiente. Permite que aquella parte de personas que tienen muy bajos ingresos, entre el 15% y el 30%, salga de la pobreza. Y si a esto le añades un renta básica, mejor aún. Pero es algo rígido. Elevas el listón, por así decirlo. No soluciona el problema de la clase media, porque un salario flexible es el que hace aumentar la rentabilidad y la productividad de las empresas y lo que acaba creando un círculo virtuoso. Subir el salario mínimo por sí solo no funciona, si no hay un marco de contratación colectiva.

El peso de los salarios en la economía disminuye. ¿Seremos un día todos empresarios?

No se puede pensar que todos nos convirtamos en empresarios, es una tontería. Hay un límite por debajo del cual ya no se puede bajar más la parte relativa a los sueldos, entre otra cosas porque el 70% de la riqueza de los países procede del consumo, no de las exportaciones. Si seguimos deprimiendo los salarios la economía no arrancará de verdad. Los llamados nuevos autónomos son trabajadores de la limpieza y de la hostelería que se han visto obligados a trabajar por su cuenta. Esto es drogar la economía, sin crear verdaderos empleos estables y de calidad.

¿Porqué cuesta tanto bajar el paro juvenil en países como España?

Y también en Italia y Grecia. El problema es que en estos años no hubo ni una política de inversiones, ni de redistribución de la renta eficaz. En Alemania tiene casi pleno empleo pero cuenta con siete millones y medio de trabajadores con los miniempleos que no llegan a final de mes. Hay una excepción, que es Portugal. Estaba en condiciones difíciles, bajo el control de la troika, y el primer ministro portugués, Antonio Costas, ha adoptado otra vía: “No salgo de los parámetros europeos, pido flexibilidad y hago políticas anticíclicas para crear empleos y reconstituir el estado de bienestar”. Ahora el país crece y los salarios están subiendo otra vez.

¿Cómo se soluciona el conflicto entre taxis y VTC?

No quiero defender a los taxistas. En muchos países son una corporación que impide a los demás acceder al mercado y que aplica precios elevados para los consumidores. Pero en algo tienen razón. Plataformas como Uber no pagan los impuestos, no respetan las reglas, no pagan bien a sus trabajadores ni a nivel de seguridad. La UE ya ha dicho que son trabajadores dependientes. Hay dos caminos: o prohibir Uber o bien convertirlos en taxistas, que sigan las mismas reglas y tengan que obtener las mismas licencias administrativas.

 

 

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