Un estudio de ForceManager confirma, con datos, que las dinámicas de trabajo flexibles son una de las claves para atraer talento 'milenial' junto a disponer de herramientas de tecnología punta. De hecho, esta nueva generación de trabajadores muestra más interés por tener una jornada laboral que les permita la conciliación con su vida familiar que por recibir un salario elevado.

Se ha elegido como uno de los rasgos definitorios de los milenials: anteponen unas dinámicas de trabajo flexible a un salario elevadísimo. Ahora hay un dato que prueba la teoría, si bien indica, a la vez, que tal asunción no es del todo precisa: la principal motivación profesional de los milenials que trabajan en el sector tecnológico es el salario. El matiz que confirma la preconcebida teoría, sin embargo, es que más del 60% de los mismos renunciaría a 250 euros mensuales (unos 3.000 anuales) por un horario y una jornada laboral que les permita conciliar y organizar su tiempo de forma más autónoma y sin ataduras.

Así lo indica el primer estudio en España sobre las preferencias laborales de los milenials que trabajan en el sector tecnológico, Millennials in Tech, impulsado por ForceManager, una start up que ha creado un asistente personal de ventas con Inteligencia Artificial incorporada, que ya cuenta, entre sus clientes, con actores de la talla de Generali, Thyssenkrupp, Cemex o L'Oréal.

Es en base a ambas cosas -el estudio y su experiencia con grandes cuentas- que la empresa organizó, la semana pasada, una mesa redonda para reflexionar sobre lo que buscan estos profesionales en las empresas. El debate, inaugurado por el CEO de ForceManager, Oscar Macia, arrancó con algunas de las conclusiones del informe: los milenials buscan empresas con una buena reputación de marca, sentir que pertenecen a un equipo, entornos flexibles y altamente creativos y que la empresa incorpore herramientas tecnológicas modernas.

"Cuando las start ups intentamos contratar, lo primero que no tenemos es mucho dinero: si ese fuera el primer driver de la gente que viene no tendríamos a nadie", bromeó Helena Torras, co-fundadora de B-Wom. "La gente quiere trabajar en una start up por la capacidad de decidir sobre su trabajo, la autonomía, la flexibilidad...". La tecnología, añadió la responsable de innovación de los espacios de coworking Utopicus, Constanza Vannutelli es "un facilitador de que esta flexibilidad sea posible" y, como tal, es imprescindible.

"El problema viene después, no tanto en la atracción del milenial, sino en su retención", añadió Tiago Santos, CPO de Cooltra. "Una de las características de los milenials es que no se esperan un año para una revisión salarial o para un feedback de su trabajo, lo quiere constante". Corresponder a este tipo de demandas, dijo el mismo, es uno de los grandes retos para los directores de Recursos Humanos.

Aunque Juan Manuel Chicote, codirector de RRHH de DKV, incorporó a eso un matiz: retener no es la palabra, mejor hablar de cuidar. "Yo estoy convencido de que el empleado o colaborador, sea de una gran corporación o de una pequeña empresa, quiere quedarse porque lo cuidan, porque se siente bien tratado, porque su bienestar es el adecuado... independientemente del salario".

Porque, advirtió David Tomás, CEO de Cyberclick, otro de los puntos que diferencia a los milenials es que son capaces de irse -sin red de seguridad futura alguna- si no están de acuerdo con las cosas que está haciendo una empresa o las condiciones que allí tiene.

En ese punto intervino Toni Gimeno, de Adecco, que acometía la función de guía de la conversación en dicho encuentro. Dijo, éste, que parece que de los 22 a los 27 años, la gente prefiere trabajar en multinacionales; de los 27 a los 35, en start ups; y a partir de los 35, volver a la multinacional. Y preguntó a sus compañeros: ¿qué tiene de bueno cada parte?

La respuesta fue unánime: cada vez es menos una cuestión de tamaño como de cultura empresarial. "Yo conozco start ups muy rígidas y grandes corporaciones muy flexibles", reconoció Sandra Arévalo, CEO de Wisarn. Y añadió, más adelante, para prácticamente cerrar la conversación: "el milenial busca mucho la autonomía, y esto está conectado con una transformación que tenemos que hacer las empresas". Sin importar, le quedó por decir, que ésta sea una gran compañía o una (aún) pequeña start up.

 

 

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