Entrevista de El Mundo a Sarah Harmon, Directora de LinkedIn en España y Portugal: "Necesitamos que se permita el movimiento de trabajadores entre empresas y que éstos no se sientan tan anclados a sus puestos por el mero hecho de acumular antigüedad. Los trabajadores ven sus trabajos como una cuenta de ahorros y no permiten el movimiento entre puestos. Si permitiéramos más movimientos, bajaría el número de contratos temporales."

La directora de LinkedIn para España y Portugal apuesta por tener horarios razonables en las empresas. Sarah Harmon (Florida, 1968) alerta de que todos los países están buscando talento en el nuestro y hay que intentar retenerlo.

Pregunta.- Voy a serle sincera, no tengo perfil en Linkedin. ¿Qué me estoy perdiendo?

Respuesta.- Oportunidades, porque todos los cazatalentos utilizan herramientas de selección digital.

P.- ¿La gente miente tanto en LinkedIn como en su currículum?

R- Más. Pero, al final, tenemos un dicho en la oficina: Internet te pone en tu sitio. Es mucho más difícil mentir en LinkedIn que en un papel que sólo ve una persona que hace la criba de los CV. Tenemos herramientas en las que la gente puede denunciar si dices que sigues trabajando en una empresa o mientes en un título... 

P.- Y la pregunta del millón es: ¿sirve realmente para encontrar trabajo?

R- Sí. Tienes que tener un perfil, pero lo más importante es ser activo en LinkedIn. Es una red social y la palabra clave es social. Buscar un trabajo es un trabajo. No puedes tener un perfil 10, colgarlo y, luego, no hacer nada. No funciona así. Tienes que conectar con las empresas con las que quieres trabajar, con las personas que tienen el trabajo que tú quieres, compartir contenidos, participar en los grupos de tu sector... Así es como funciona.

P.- Hay gente que se queja de que no les ha llegado una oferta en años. ¿Qué es lo que falla?

R- Me lo dicen a mí constantemente y siempre pregunto: "¿Qué es lo que has hecho en LinkedIn en las últimas 48 horas?". Normalmente, la respuesta es nada, que ni siquiera lo han abierto. Tienes que ser activo en la red. Yo soy un caso clásico. Establecí mi perfil en el año 2005, cuando estaba trabajando en Microsoft. Me encantaba mi trabajo y, en 2012, coincidí con un compañero que era un cazatalentos. Me dijo que mi perfil era triste y me dio cinco consejos. Después de cambiarlo, empezar a trastear y a compartir artículos, a las dos semanas, empezaron a llamarme.

P.- ¿Cuáles fueron los consejos que te dio?

R- Contar los logros, poner una foto mejor, relatar una historia, cambiar la portada y no poner de título el cargo que tienes porque tú no eres tu cargo. 

P.- Tengo una entrevista de trabajo. ¿Qué debo hacer para que me cojan?

R- Hacer una investigación sobre el puesto y la empresa. Así puedes hacer preguntas relevantes y ser auténtico. No pretendas ser algo que no eres. Para mí, lo más importante es que cruces esa puerta con información y que sepas qué valor vas a aportar a la empresa.

P.- ¿Y qué es lo que nunca debes hacer?

R- Preguntar por el sueldo en la primera entrevista. 

P.- Y eso es muy frecuente, ¿no?

R- Sí. Es mi opinión, pero, si lees sus artículos, muchos cazatalentos odian cuando el candidato pregunta por el sueldo o por las vacaciones en los diez primeros minutos. Hay que dejar las preguntas sobre los beneficios y el sueldo para la segunda, tercera o cuarta entrevista. Lo que tienes que demostrar es interés en la compañía y en el trabajo. Y si alguien te pregunta qué sueldo estás buscando, yo nunca daría un número. 

P.- Y si ya estoy en una empresa y quiero que me suban el sueldo. ¿Cómo lo planteo?

R- Primero tienes que saber cuál es tu valor en el mercado. Hay muchas herramientas para hacerte una idea de qué es lo que vale tu puesto y debes ir armado con datos a tu jefe. Tu marca personal en una empresa es tu principal fortaleza. Pero no lo pidas porque llevas cinco años en la empresa porque eso nunca funciona.

P.- ¿Qué consejo le darías a un joven que acaba de terminar la carrera?

R- Primero, tener un perfil en LindedIn. Segundo, hacer un análisis en el mercado y saber en qué tipo de empresa quiere trabajar y cuánto riesgo quiere asumir. Hay muchos jóvenes que son alérgicos al riesgo. Tienes que hacer listas: mis top 5 empresas, los trabajos que necesitan, empezar networking con esas compañías...

P.- ¿Y a un parado de larga duración?

R.- Debe saber si sus competencias han quedado obsoletas. Esto nos va a pasar a todos. Cuando publicamos las 25 habilidades más demandadas en España, cambian cada seis meses. Tienes que hacer un análisis del mercado y ver dónde está la oportunidad, hacer networking y empezar con autoformación. Mucha gente quiere gastar más dinero en más licenciaturas y lo que vemos es que éste no es el camino. Ahora, se pueden hacer cursos online con certificaciones. No es necesario empezar a recolectar másteres. Es lo que me frustra de los licenciados. Salen de la Universidad y, si en seis meses no encuentran trabajo, se meten en un máster. El máster está bien cuando tienes algunos años de experiencia. 

P.- Entonces, ¿es mejor hacer un curso de autoformación que un máster?

R.- Depende de la carrera. No puedes ser médico online. Pero puedes demostrar interés, actitud y curiosidad con los cursos online.

P.- A la gente de cierta edad parece que le cuesta el tema tecnológico. Por ejemplo, a un parado de 50 años.

R.- Yo tengo 50 años. 

P.- Pero tú tienes el dominio de la tecnología, ¿no?

R.- Yo soy licenciada en Periodismo. El secreto de mi éxito es la curiosidad y la energía.

P.- El modelo de liderazgo está cambiando. ¿Qué demandan las empresas ahora?

R.- Si yo tuviera que poner una palabra sería agilidad. Están buscando un tipo de liderazgo que no es tan jerárquico, sino más colaborativo, líderes que saben delegar y responsabilizan a su equipo. 

P.- ¿Cuál es la habilidad más demandada?

R.- La comunicación oral. 

P.- Hay médicos que llevan 15 años trabajando como falsos autónomos, jóvenes que ganan 600 euros... ¿El mercado laboral español es un desastre?

R.- Necesita una reforma, por que, si no, no vamos a ser competitivos. 

P.- ¿Y cuál es la reforma que hace falta?

R.- Necesitamos que se permita el movimiento de trabajadores entre empresas y que éstos no se sientan tan anclados a sus puestos por el mero hecho de acumular antigüedad. Los trabajadores ven sus trabajos como una cuenta de ahorros y no permiten el movimiento entre puestos. Si permitiéramos más movimientos, bajaría el número de contratos temporales porque habría más rotación de talento. Cuando hablo con los empresarios, les encantaría contratar a más trabajadores jóvenes, de perfiles distintos, pero se encuentran en una situación de que tienen que reciclar el talento que tienen ahora mismo porque la gente, después de un número de años, no se va. Es algo cultural que tiene que cambiar.

P.- ¿Qué opinas de los horarios laborales en España?

R.- [Carcajada] Yo soy la primera en echar a los empleados a las 6. Todavía se quejan porque los clientes salen a las 8... La recepcionista se va a las 5.30. Si más empresas hiciesen lo mismo... Por ejemplo, Iberdrola apaga las luces a las 7. Las empresas tienen la responsabilidad de poner un horario razonable a todos los trabajadores. Tenemos que ser fieles a ese horario y no permitir muchas excepciones. Las razones por las que el horario español profesional es así ya no existen.

P.- Esas comidas de dos o tres horas son un atraso.

R.- Sí. Entramos un pelín tarde a trabajar. Otros países suelen entrar a las 8. Si pudiéramos mover el horario, entrar a las 8 o 9 y salir a las 6 y 6.30, estaríamos todos más felices.

P.- Otro problema que tenemos son los salarios, que son muy bajos. ¿Por qué las empresas no suben los sueldos cuando hay beneficios?

R- Porque no ha habido competencia. Pero eso está cambiando. Los salarios tampoco han subido mucho en los EEUU. Es algo global. En Linkedin medimos los flujos de talento. Ahora mismo, Alemania, Francia, EEUU, Inglaterra, Japón y Australia están captando talento en España y es escaso. No sé si vamos a poder competir con Alemania, pero, en ciertos sectores, lo vamos a tener que hacer o nos vamos a quedar sin talento. Durante los años de la crisis, perdimos mucho talento. Hemos recuperado un pelín, pero con los ingenieros y los matemáticos tenemos un problema. Lo que tenemos atractivo en España es la calidad de vida. Yo podría ganar más en mi país, pero estoy aquí por elección.

P.- ¿Por qué las redes sociales como LinkedIn y Facebook han encontrado un exitoso modelo de negocio y los medios de comunicación no?

R- Probablemente, por la parte social. El hecho de compartir artículos e información interesante. Te voy a dar un ejemplo de LinkedIn: los contenidos generados por los usuarios son más virales que compartir un artículo de un periódico o una revista profesional. 

P.- El otro día confesabas en la presentación del libro de Gloria Lomana que habías llegado tarde a la fiesta del feminismo.

R.- Si hago una reflexión sobre mi carrera en tecnología, te puedo contar historias terroríficas: he sufrido acoso sexual, he sido perjudicada por ser mujer... Asumía que era lo normal. Si yo quería estar ahí, tenía que soportarlo. He levantado la mano un par de veces, pero la primera vez, me despidieron por quejarme.

P.- ¿Te despidieron por quejarte de qué?

R.- Acoso sexual. Y me despidieron a mí en vez de al vicepresidente. Yo era muy inocente y no sabía que podía llevar a juicio a la compañía. Mis padres tampoco tenían la información y las herramientas para aconsejarme. Mi madre me dijo que me buscase otro trabajo. 

P.- ¿De hace cuántos años estamos hablando?

R.- 25.

P.- ¿Qué más situaciones machistas te ha tocado vivir?

R.- Lo que más me ha chocado es estar en una comida de trabajo donde yo era la única mujer y todos los hombres estaban haciendo evaluación de los culos de las mujeres. Les dije algo y les pedí si podían hablar de otra cosa. En otra ocasión, no fui promocionada por ser madre, porque el trabajo requería viajar y mi jefe pensó que con dos niños pequeños en casa, no iba a estar a la altura. Pero lo asumió él y no me dejó opción de elegir a mí. 

P.- ¿Has sufrido acoso sexual más de una vez?

R.- Sí. 

P.- ¿Cómo lo frenaste?

R.- La primera vez tuve que salir de la empresa. En la segunda ocasión, mantuve una conversación muy sincera con un compañero en la que le dije que si seguía así, me iba a Recursos Humanos. Y funcionó. Pero he hablado con muchas mujeres a las que esa conversación no las ha funcionado. Depende de la relación de poder. En mi caso, esa persona era un compañero, no mi jefe. He vivido otra situación similar con un jefe. Acudí a Recursos Humanos y lo que hicieron fue cambiarme de departamento. 

P.- Si no hubiese sido por el #MeToo, ¿te habrías atrevido a contar todo esto?

R.- No. Es muy difícil contar estas situaciones. Las mujeres tenemos la tendencia de autoculparnos y pensar qué papel he tenido yo en esta situación. Eso es lo que te dice la sociedad: si esto te está pasando, te lo mereces. Ahora me siento con mucha más confianza en mí misma para responder a esas situaciones.

P.- Como alta directiva, ¿te has intentado masculinizar en alguna ocasión?

R.- Absolutamente. Durante 15 años, en vez de ser una mujer y reconocer mi feminidad, me adapté al modelo de liderazgo de los hombres. Ése es el ejercicio que haces si eres ambiciosa: ves a las personas que tienen más éxito en la empresa y piensas que tienes que adaptar tu forma de ser para parecerte a ellos. Cada vez que he hecho ese ejercicio, no he tenido mucho éxito.

P.- ¿Has tenido fracasos por masculinizarte?

R.- Claro, por ejemplo, en mi primer puesto de manager. Tenía 25 años y te vas a reír, pero sentía mucho mi poder. Empecé a controlar y a mandar mucho en vez de delegar. Yo diría que fui muy mala jefa. ¡Menos mal que sólo tenía cuatro personas en mi equipo!

P.- Y, ¿cuánto te das cuenta de que estás equivocada?

R.- En la primera encuesta de los empleados. Los comentarios fueron duros contra mí. Me sirvió como aprendizaje. Soy mejor jefa y directiva por haberme equivocado.

P.- Muchas veces se dice que cuando las mujeres llegan al poder, no cambia nada. ¿Qué has hecho como jefa que no hubiese hecho un hombre? 

R- Estoy intentando que mi equipo sea muy diverso e inclusivo. Nuestro horario laboral es de 9 a 5.30. He permitido el flexitrabajo, que cada uno trabaje donde se sienta más cómodo mientras cumpla objetivos. Además, celebramos los nacimientos de cada niño y obligo a los hombres a coger su baja paternal. 

P.- Sostienes que las mujeres no saben promocionarse porque piensan que su trabajo habla por sí mismas. ¿No es suficiente?

R.- No es suficiente y hay que aprender a superar la incomodidad de decir las cosas alto y claro: "Yo soy buena en esto. Éste es el valor que aporto al mercado laboral". Y también hay que pedir a tu red de contactos que te apoye. Las mujeres tenemos que tener más sororidad. Si tú no te sientes cómoda promocionando un premio, deja que lo haga tu red de contactos. 

P.- ¿Por qué a las mujeres les da tanto pudor hacerlo y a los hombres no?

R.- Nos han educado para no destacar tanto, ser humildes, estar más calladitas...

P.- LA ÚLTIMA PREGUNTA. ¿Qué deben hacer las mujeres para dejar de estar calladitas en un segundo plano?

R.- Hay que utilizar palabras de acción, contar tus logros, tener una huella digital...Es la única forma de que te lleguen las oportunidades. Debes escoger dos foros sociales para empezar a promocionarte y demostrar tus competencias. En mi perfil de LinkedIn pone chief motivator. Este cargo no existe, pero es mi marca personal: jefa motivadora. Tenemos que empezar a contar mejor nuestras historias. Por ejemplo, somos muy buenas en crear redes de soporte para nuestras vidas personales. Sabemos perfectamente quién puede recoger a nuestro hijo en el colegio si se pone malo y no podemos salir. Tenemos que crear esta red de soporte en el trabajo. Uno de mis mentores en Linkedin escribió en su blog que en tu vida profesional también necesitas tu propio consejo de administración, como si fuese una empresa: un mentor que hable bien de ti y te promocione en el trabajo; alguien que hable por ti si tienes pudor en decir algo... Eso es lo que necesitan las mujeres.

 

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