Entrevista-almuerzo de El País a María Garaña, presidenta de Microsoft Ibérica y Premio a la Mujer Directiva del año por la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe).

María Garaña lleva la marca de su ambición escrita en la cara. Es una pequeña cicatriz que se oculta en la frente, bajo su flequillo rubio. Nadie la notaría si no fuera porque ella la señala. Se la hizo cuando apenas tenía cinco años.

El premio era una caja de bombones de chocolate. La carrera, por el largo pasillo de la casa de los abuelos. El rival, su primo Enrique, también de cinco años. María esprintó y esprintó, esprintó y no dejó de esprintar. Tan largo fue el sprint que siguió esprintando al llegar a la meta. Sólo pudo detenerla la mesa que había en la habitación que marcaba la llegada. Brecha en la frente.

María salió de la casa de socorro con la caja de bombones bajo el brazo.

A sus 39 años, Garaña es una ejecutiva de éxito. Preside Microsoft Ibérica desde julio y mañana recibirá el Premio a la Mujer Directiva del año de manos de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (Fedepe). Pide agua con gas y apenas toca la comida. Es de poco comer.

En su empresa, la gente puede apuntar las citas del colegio de sus hijos en la agenda para que no les convoquen a reuniones a esa hora; nadie ficha; los empleados visten como quieren. "Nadie quiere ya un jefe que trabaje 15 horas, paternalista, y que sólo se maneje con las altas jerarquías. Ser directivo es aprender a sacar lo mejor de la gente".

Tiene unos enormes ojos verdes que se expanden al ritmo de su contagioso entusiasmo. "En el trabajo, me importa más la actitud que la inteligencia y los títulos", dice, mientras la triste provoleta se enfría en su plato. "Lo que más me irrita es la falta de compromiso, la gente con actitud pasota, el cinismo, ese creer que tú no puedes cambiar nada". Lleva cinco meses en España. Se fue de Madrid hace 12 años.

Fue en 1996 cuando dio el gran volantazo a su vida. Tenía un buen trabajo y un novio médico, guapo e inteligente. Quedaban seis meses para la boda: o se entregaba a la vida cómoda o se largaba a ver mundo. Abandonó los planes de boda y se fue a hacer un máster MBA a Harvard.

A partir de ese momento empezó una espiral que la ha llevado por Turquía, Londres, Miami, Argentina y México hasta volver a recalar en España. Casada y con un hijo de dos años y medio, dice que cuando aterrizó en la empresa pidió que la gente elaborara una lista, pero no de las cosas que tenían que hacer, sino de las que debían dejar de hacer. Fue su forma de marcar las prioridades.

Kurosawa, el cine mexicano de los años cuarenta, la trilogía de González Iñárritu. Garaña es una gran apasionada del cine. En 2004 dirigió su primer cortometraje, Lucía Fernanda, la historia de una chica muy perversa que utiliza la seducción para conseguir dinero. En México también hizo crítica cinematográfica durante unos meses en la revista Chilango. Le gustaría, algún día, producir cine: "Me apasiona el arte de contar historias".

A las pastitas que llegan con la menta poleo sí que les hinca el diente. Y con entusiasmo. De su gran jefe, Bill Gates, dice que es un hombre muy introvertido. "Es un nerd [solitario aficionado a la tecnología] muy inteligente y reflexivo. Sus argumentos se apoyan en una lógica meridiana".


Restaurante Rubaiyat (Madrid)

- Provoleta Italiana: 13.

- Parrillada de verduras: 19.

- Carpaccio de setas: 18.

- Bebidas e infusiones: 11.

- Cubierto: 9,80.

Total con IVA: 75,76 euros.

Acceso a Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias (FEDEPE) http://www.mujeresdirectivas.es/

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