All eyes on you [Todos los ojos puestos en ti]La tecnología está por todas partes, incluido el trabajo donde ha irrumpido para facilitar muchas tareas. Pero, ¿qué sucede en el caso de los dispositivos de monitorización de la actividad laboral? ¿Mejoran el desempeño o invaden la privacidad? Según Workforce Magazine, los empleados no se sienten cómodos con la idea de que su jefe les observe constantemente, y eso hace necesario encontrar un equilibrio de intereses ante una tecnología que no deja de extenderse.

En agosto de 2017, a Patrick McMullan y a más de cincuenta de sus empleados se les insertó en directo un microchip subcutáneo durante el programa Today Show de la cadena de televisión estadounidense NBC. McMullan, Presidente de Three Square Market, una empresa establecida en Wisconsin (EE.UU.) dedicada a la venta de máquinas expendedoras de autoservicio, confesó que fue una de las experiencias más estimulantes y al mismo tiempo llenas de tensión de toda su vida.

Tras ese momento, los medios de comunicación hablaron mucho sobre Three Square Market, tanto de manera positiva como negativa, pero en el último año la compañía ha demostrado que es posible innovar mediante la tecnología al mismo tiempo que contempla y respeta la privacidad de sus trabajadores. “Lo que han hecho los microchips es inspirar a nuestros empleados a ser mucho más innovadores en la búsqueda de soluciones,” explica.

Sin embargo, a medida que se desarrollan más dispositivos de monitorización (grabadores de video o de teléfono, muñequeras, microchips y sensores inalámbricos que miden las ondas cerebrales de los empleados) y que estas herramientas se vuelven más potentes, se crea un mayor potencial para invadir la privacidad de los empleados.

Sería ingenuo creer que las empresas dejarán de usar este tipo de dispositivos, más cuando se piensa que estos mejorarán el negocio. Pero también sería ingenuo suponer que no hay organizaciones ni directivos que se aprovecharán de las tecnologías de vigilancia – y de la falta de supervisión- y que querrán cruzar la línea al monitorizar a sus empleados. En muchos casos, los trabajadores están entre la espada y la pared, sintiendo que no tienen otra opción o que no tienen privacidad alguna en el trabajo.

Los niveles de comodidad del empleado frente a la monitorización

La mayoría de los empleados considera inaceptable monitorizar las actividades personales no relacionadas con el trabajo, según una encuesta realizada en 2018 por el HR Metrics & Analytics Summit, titulada “Privacidad y protección en el lugar de trabajo: ¿Está su empleador observando cada uno de sus movimientos?”. Por ejemplo, el 57% de los trabajadores encuestados señala que es inapropiado monitorizar movimientos físicos en el trabajo mediante tecnología llevable (o wearable), como es el caso de las pulseras Fitbit. Asimismo, el 56% califica de inapropiado monitorizar las interacciones personales con estos dispositivos y el 48% no confía en su compañía para proteger sus datos.

Para Dave Tomczak, un estudiante de doctorado en Psicología Industrial-Organizacional (I-O) en la George Washington University que investiga la monitorización electrónica en las organizaciones, los factores contextuales son también muy importantes para entender la forma en la que los trabajadores reaccionan ante esa monitorización. Uno de sus estudios más recientes analizó a empleados con trabajos altamente complejos que requieren mucha creatividad y observó si estos respondían de la misma manera que aquellos trabajadores que cuentan con menos autonomía en su cargo. “Cuando alguien tiene un trabajo flexible, espera que la empresa le otorgue cierta discreción para poder llevarlo a cabo,” explica. “Algunas de estas personas ven el monitoreo como algo que dificulta su capacidad para hacer el trabajo. Perciben menos autonomía en sus operaciones diarias.”

Sin embargo, según  Tomczak, esto mismo tiene el efecto contrario en la gente con empleos menos complejos, como el de cajero, en el cual es más probable que sientan que el monitoreo les ayuda a tener un mejor rendimiento. “Cuando la monitorización interfiere en el modo en que las personas hacen su trabajo, ahí es donde surgen los problemas,” puntualiza.

Los empleados consideran que la monitorización que se encuentra cerca del cuerpo es el más invasivo. Por ejemplo, los dispositivos situados debajo de los escritorios y que detectan el calor corporal determinando cuánto tiempo pasan los empleados lejos de sus escritorios, indica Tomczak.

La asesora de Tomczak, Tara Behrend, Profesora asociada de Psicología I-O en la George Washington University y experta en privacidad e implicaciones éticas de la monitorización en el lugar de trabajo, anota que no toda la vigilancia es igual ni toda la gente responde de la misma manera ante ella.

“Three Square Market ha intentado mantener un equilibrio saludable entre sacar partido a los nuevos chips y respetar los límites con los empleados,” dice McMullan.

Los chips de identificación por radiofrecuencia, o RFID, que se implantaron a los trabajadores no rastrean sus movimientos ni su localización, sino que almacenan datos que les permiten abrir puertas, desbloquear ordenadores y realizar pagos. El próximo paso de esta tecnología será almacenar datos médicos y de salud, y la empresa está realizando ya las primeras pruebas. Las creencias religiosas y la privacidad son las dos razones principales por las que los empleados muestran rechazo hacia la monitorización. Y, como señala McMullan, tales objeciones no pueden ser ignoradas.

“Nuestra misión no es decirle a la gente que se implante el chip, precisamente uno de nuestros trabajadores está firmemente en contra y no por ello dejamos de controlarle.” “Tener a alguien que diga que no se siente cómodo con ello le ha convertido en una de las piezas más valiosas del proceso, ya que estamos en comunicación constante con ese trabajador, preguntándonos mutuamente cómo hacer bien las cosas,” cuenta McMullan.  

El panorama legal de la privacidad

Los legisladores probablemente se muestren confusos sobre cómo enfrentarse a los desafíos que aparecen a partir de esta tecnología emergente, según el ‘Informe de Tendencias en Tecnologías Emergentes’ de 2018, escrito por Amy Webb, Fundadora de The Future Today Institute. El informe explora las tendencias tecnológicas emergentes que impactarán en los negocios, el gobierno, la educación, los medios de comunicación y la sociedad en los próximos años.

A medida que la tensión entre la privacidad y la seguridad prosigue, el informe afirma que tanto las grandes como las pequeñas empresas se encontrarán con problemas relativos a la normativa y a la legislación, ya que son demasiado restrictivas o no reconocen que la ciencia y la tecnología están en constante movimiento.

En relación al tema de la privacidad, en Europa existe el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR en sus siglas inglesas), que entró en vigor en mayo de este año. Sin embargo en Estados Unidos las regulaciones en esta materia son casi inexistentes.

Mejores prácticas en la monitorización de empleados

Del mismo modo que la tecnología continuará avanzando, también aumentarán las preocupaciones éticas entre los empleados. Laurel McNall, psicóloga organizacional, señala que existen una serie de pasos que una empresa puede seguir para reducir esta creencia sobre el abuso de la tecnología.

Los psicólogos están interesados en las necesidades emocionales de las personas y en cómo desarrollar un entorno laboral que las satisfaga, indica McNall, quien estudia concretamente las actitudes de los empleados en torno a las percepciones de equidad en el lugar de trabajo. Dos necesidades principales son la autonomía -la capacidad de tener libertad e independencia sobre cómo hacer algo- y la competencia -la capacidad de hacer algo con éxito o eficiencia.

Se supone que la tecnología ayuda a los empleados a ser más productivos, lo que aumenta su competencia. Pero aun así se quiere autonomía en el trabajo, explica McNall. “Con el monitoreo, la autonomía está en riesgo, aunque a nivel competencial existen mejora potenciales. ¿Cómo haces que las personas se sientan como si fueran autónomas, manteniendo igualmente cierto grado de control?”

Los empleadores pueden proporcionar esa independencia dándoles a los empleados la opción de activar y desactivar el monitoreo en un espacio protegido de la oficina, lo que ayudará a disuadir los sentimientos de invasión de la privacidad. Lo que hay que advertir a los empleados es que a menudo necesitarán usar y llevar a casa algunos dispositivos de monitoreo, como aquellos wearables tipo Fitbit que cuentan los pasos o registran datos de salud. En ese sentido, es posible que no exista un tiempo o un espacio verdaderamente protegidos en los que los trabajadores desconecten del todo.

Por otro lado, las organizaciones también deben actuar de modo más inteligente al comunicar el uso y objetivo de estas tecnologías, apunta McNall. La decisión de monitorear a los empleados requiere consideración y estrategia, y las empresas no deben rastrear porque sí, sino porque aporta valor tanto para el empleador como para el empleado. Los empleados deberían saber que ofrece un valor potencial también para ellos.

Los empleadores deberían decirles a los empleados lo que planean hacer con sus datos y darles voz en el proceso, permitiéndoles un cierto nivel de participación, añade Tomczak. Si las compañías no proporcionan dicha información a sus plantillas, estas pueden volverse escépticas sobre el objetivo real de todo ello. “Si el monitoreo no es transparente, si no tiene como base el feedback, entonces es autoritario.”

McNall enfatiza en la importancia de desarrollar la confianza. Aunque la tecnología de monitorización sea neutral, existe la posibilidad de invasión de la privacidad y de falta de equidad. “Parece que no hay manera de evitar que la monitorización siga extendiéndose, así que ¿cómo podemos abordar esta cuestión al mismo tiempo que hacemos del entorno laboral un lugar mejor gracias al uso de la ciencia?”

 

*Burjek, Andie. “All eyes on you”. Workforce Magazine, 09-10/2018 (Artículo consultado el 01/11/2018).

Acceso a la noticia: https://magazine.workforce.com/issue/september-october-2018/all-eyes-on-you/

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.