El 43% de las compañías encuestadas en noviembre por una consultora barajan reducir el 10% o más de sus plantillas. Las empresas se replantean sus sistemas retributivos y, ante la falta de dinero, miden más los resultados del trabajador.

Con previsiones como las realizadas esta semana por Comisiones Obreras de que el paro afecte al 18% de la población activa española el año próximo, no resulta extraño que las empresas se planteen despidos, tal y como se están sucediendo en cascada en los últimos meses. Pero no deja de ser un aviso a navegantes el que el 43% de las compañías encuestadas en noviembre por la consultora de recursos humanos Towers Perrin esté barajando reducir el 10% o más de sus plantillas. Vienen más curvas y lo reconocen, cuando habitualmente lo ocultan.

Ni que decir tiene que, en este contexto, los incrementos salariales de 2009 van a verse más que mermados (por suerte, sobre todo para la alta dirección), los bonus se van a limitar y a diferir en el tiempo y se va a estrechar la vigilancia en el quehacer de los empleados. A la hora de despedir, a la de retribuir y a la de retener a los trabajadores en la empresa, hay que tener muy claro qué papel desempeña cada cual en ella. Es el momento de diferenciar a los empleados "críticos" de los que no lo son, tal y como pusieron de manifiesto los expertos convocados por la APD, Mercer, HayGroup y Towers Perrin el pasado miércoles en la jornada titulada Directrices en materia retributiva para 2009, que reunió a unos 400 profesionales de recursos humanos en Madrid.

No hay dinero, y, mal que les pese a las empresas, el talento ha pasado a segundo término. Aunque, en tiempos de crisis, los trabajadores son más conservadores y temen moverse de su puesto. Ya este año los sueldos variables de los ejecutivos van a descender entre el 30% y el 40% respecto a 2007, según Mariano Ballesteros, director de recursos humanos de Europcar.

Y al no haber capital para las retribuciones, la segmentación de los empleados se ha hecho fundamental, lo mismo que la medición de su desempeño y su compromiso, en opinión del director general de Towers Perrin, Anthony Gennaoui, para quien "no lo hemos hecho bien hasta ahora con el café para todos. Debemos ir a dar muy poco a muchos y mucho a muy pocos, los realmente necesarios para el desarrollo del negocio".

Por ello, el año que viene "no se podrá premiar con dinero el mayor compromiso, pero con la retribución flexible podremos demostrar que nos importan las personas", manifestó el presidente de HayGroup, José Ignacio Arraiz. Y de hecho, los salarios en especie se van a multiplicar en 2009 porque cuestan menos a las empresas y están muy bien valorados por los trabajadores, según los participantes en el evento.

Gennaoui mantiene que actualmente todos los consejos de administración de las compañías se están replanteando el sistema de retribución de sus empleados, y en especial la fórmula de pagar a los directivos. "En primavera veremos las decisiones que toman, pero la tendencia a la hora de fijar los bonus va a ser diferirlos en el tiempo para comprobar que los resultados de los que dependen son sostenibles a largo plazo".

"Lo imponderable no se paga. El jefe no puede tener la discrecionalidad de poner el 20% del salario, porque suele establecerlo entre el 17% y el 20% sin depender del desempeño del empleado", dijo el director de desarrollo y compensación de Banco Sabadell, Josep Manel Ventosa.

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