Las cooperativas son una manifestación lamentablemente muy poco conocida aún de la economía social. Son una posibilidad plausible dentro de un futuro económico incierto y empiezan a ser objeto de atención para ver cómo resisten la crisis actual.

Hace unos años hablar de solidaridad, ética o de priorizar a la persona frente al capital en la empresa sonaba bien, pero era como escuchar música de otro mundo en un entorno donde lo que realmente contaba era ganar dinero rápido por la vía más fácil. ¿Porqué complicarnos la vida con una empresa si con un pelotazo inmobiliario se ganaba más que en toda una vida de trabajo? Bien, eso se ha venido abajo con estrépito y lo que vaya a venir está por ver. Por eso, hablar hoy de aquellos mismos valores o solidaridad adquiere una dimensión distinta, mucho más próxima, porque en el entorno ya no vemos jamones en los árboles sino un panorama sombrío de cierres de empresas, despidos y deshinchamiento de burbujas especulativas.

Sin duda, la economía social, ni pública ni capitalista, que fomenta la implicación a fondo de los stakeholders en el gobierno de la empresa emerge como una posibilidad plausible dentro de un futuro más que incierto. Las cooperativas son una manifestación - lamentablemente muy poco conocida aún-de esta economía social y empiezan a ser objeto de atención para ver cómo resisten la crisis actual.

"Hemos de partir de la base de los aspectos diferenciales respecto a las empresas mercantiles. La comunicación es uno. En la cooperativa todos tenemos un conocimiento fiel de la situación. Con ello no hay margen para la desconfianza ante las decisiones, por dolorosas que sean. El segundo es la implicación en el proyecto por encima de todo. Todos vamos a una. En todas las empresas debería ser así, pero en las cooperativas resulta más fácil, porque es su filosofía", comenta Xavier López, director general de Clade. Pero hay más. "Nuestra mirada nunca es a corto plazo, ya que el objetivo es perdurar en el tiempo y garantizar los puestos de trabajo. Somos sociedades de personas ante todo", añade Pepa Muñoz, presidenta de la Confederació de Cooperatives de Catalunya. Mientras, Albert Riera, director de comunicación de La Fageda, recuerda que "el interés colectivo prima siempre sobre el individual. Mientras en muchas empresas la desconfianza sobre lo que ha hecho el dueño con el dinero ganado en años anteriores, supone un freno, aquí no pasa. Capitalizamos los beneficios".

Esta capitalización ha sido una realidad en estos últimos años de bonanza, lo que puede significar un colchón para muchas de ellas. Pepa Muñoz asegura que esta capitalización ha servido para invertir en muchos casos y cambiar de sector. "En momentos como los actuales somos muy flexibles y podemos adaptarnos a la situación con medidas muy difíciles de tomar en las empresas, como recorte de salarios, eliminar pagas extras, cambiar vacaciones... No quiero decir que las cooperativas seamos inmunes a la crisis, pero podemos tomar una serie de medidas difíciles con mucha rapidez, porque es el socio quien decide". Este instrumental adicional es posible por el "sentimiento de pertenencia a la empresa".

Albert Riera apunta además los mecanismos intercooperativos. "Hay cooperación entre cooperativas, aunque en Catalunya nos falta masa crítica para desarrollar más a fondo esta colaboración". El espejo en el que todos se miran - por supuesto, a distancia-es el gigante de Mondragón.

Todos están de acuerdo en que en los últimos años ha habido una demanda muy baja de transformación de sociedades mercantiles en cooperativas, al revés que en los años ochenta. De todos modos, parece que esto está cambiando y hay más interés. "En los ochenta hubo mucho voluntarismo y poco más. Quedan pocas de las empresas que se transformaron entonces. Ahora habrá menos cambios pero serán más seguros y duraderos. La gente que se decida a dar el paso tiene mucha más cultura empresarial que entonces", concluye López.


Tres planteamientos ante la crisis

No todas las cooperativas son iguales. Ni todas van a sobrevivir a la crisis actual. Pero el nexo que las une es su espíritu de resistencia. La implicación en el proyecto es su secreto. Muchos de sus valores se preconizan para las empresas mercantiles, pero les son difíciles de aplicar. Porque los trabajadores aquí son los dueños.


TALLER AURIA

Las alianzas como salida

Taller Auria es un centro especial de Trabajo de Igualada que ocupa 375 personas con dificultades de aprendizaje y trastornos mentales. Su gerente, Miquel Canet, explica que trabajan fundamentalmente en dos áreas: obra públicay servicios (mantenimiento de carreteras, pintura vial...) y manipulación intensiva industrial subcontratados por sectores como el textil, perfumería y papel. "La facturación ha caído un 40% en 2008 y nos ha obligado a replantear al estrategia. Las alianzas con empresas pueden ser una salida. Nosotros no podemos crear actividades nuevas cada día, pero sí colaborar con empresas. Con una empresa de catering hemos montado una cooperativa de segundo grado en la que se preparan hasta 10.000 menúsdiarios. La empresa puede aumentar sus ventas y el coste no es excesivo. Es un camino. Hoy tenemos cinco alianzas con empresas más en fase de proyecto.


MOL-MATRIC

Invertir y cambiar de sector

Mol-Matric es una cooperativa de Barberà (Barcelona) dedicada a la construcción de moldes y matrices para el automóvil con 50 trabajadores. La flexibilidad de jornada es habitual y viene marcada por la carga de trabajo. En diez años han multiplicado por cuatro su facturación. Máximo Villafranca, socio responsable de calidad explica que "hace cuatro años ya nos dimos cuenta de que eso del automóvil implicaba un riesgo. Dependíamos del sector en un 100%. De siempre habíamos capitalizado los beneficios y echamos mano de ellos, más un ligero endeudamiento para comprar maquinaria de últimageneración y hacer nuevos productos para introducirnos en otros sectores. Afortunadamente ha salido bien y hoy facturamos un 60% en el automóvil y un 40% en otros sectores, sobre todo, ferrocarriles y aerogeneradores. De momento, ello nos garantiza el funcionamiento hasta 2010.


CUSÓ TAPISSERS

Recorte voluntario de sueldo

Treinta años de experiencia en el barrio de Sants (Barcelona) acumula este taller cooperativo artesanal profesional de tapicería. Es pequeño - nueve personas-y trabaja sobre todo para interioristas, hoteles y particulares. Las cosas no van bien. La facturación cayó un 25% en 2006 y un 40% en 2007. La socia coordinadora general, Clara Delgado explica que "hemos tomado una serie de medidas para evitar que la situación vaya a peor. La más importante es la decisión de bajarnos el sueldo un 30% hasta que remonte la situación". Resalta que "no hemos dejado de pagar nunca a nadie" y que "hemos cubierto las pérdidasde 2007 con las reservas acumuladas. Aparte de recortar nuestros sueldos hemos renegociado a la baja los alquileres, estamos abriendo nuestro abanico de actividades y somos muy activos en darlo a conocer, personalmente y a través de la web".

Accés a Taller Auria: http://www.taccat.com

Acceso a Mol-Matric: http://www.molmatric.coop

Accés a Cusó Tapissers: http://www.cusotapissers.com

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.