Seguro que alguna vez han escuchado que en el futuro lo tendrían más fácil aquellos profesionales con conocimientos Stem, es decir, en Science (Ciencia), Technology (Tecnología), Engineering (Ingeniería) o Mathematics (Matemáticas). Pero desde hace algún tiempo los expertos han añadido a este acrónimo una nueva letra, la a, asociada a la formación en arte y diseño. Así, se ha pasado de hablar de Stem a hacerlo de Steam.

Un mínimo cambio lingüístico pero que encierra todo un cambio de concepto. En la era digital los conocimientos tecnológicos irán acompañados de la mano de la creatividad. Sólo así será posible impulsar la innovación, clave para ganar competitividad en un mundo cada vez más globalizado.

Pero, ¿estamos preparados para afrontar este desafío? Si ya resulta complicado encontrar suficientes profesionales con conocimientos tecnológicos para atender la demanda creciente, en el ámbito de las artes plásticas y del diseño el problema es aún mayor porque siempre han sido tratados como los parientes pobres en el ámbito académico. Sin embargo, debemos ser conscientes, explican desde el grupo de Recursos Humanos Randstad, de que «en un mundo que exige cada vez más creatividad y que se encuentra influenciado por el auge de la filosofía 'do it yourself' (hazlo tú mismo), la formación artística y de diseño es necesaria en todos los campos laborales».

Por eso, en contraste con la tradicional separación entre ciencia y arte, el futuro pasa por una simbiosis entre ambas disciplinas.

Con esto, explica Randstad, «no se pretende, de ningún modo, disminuir la enseñanza tecnológica o científica, sino promover la imaginación de las personas, consiguiendo alimentar su curiosidad para que piensen de manera diferente ante un mismo problema».

Según el estudio 'Cambio de competencias: automatización y el futuro de la mano de obra', elaborado por el McKinsey Global Institute, la demanda de competencias tecnológicas, tanto digitales básicas como avanzadas, aumentará un 55% hasta 2030. Pero, aparte de estas habilidades, también se requerirán otras más de tipo social y emocional, como el liderazgo y la gestión de personas, cuya demanda se incrementará un 24%. Asimismo, las habilidades cognitivas superiores como la creatividad y el procesamiento e interpretación de información compleja también serán muy requeridas, sobre todo, porque muchos procesos ya no necesitarán la presencia humana al automatizarse con la irrupción de la Inteligencia Artificial.

Este cambio de competencias será, sin duda, según precisa Jacques Bughin, director de McKinsey Global Institute, «uno de los mayores desafíos que se deberán afrontar en las próximas décadas». Y la formación permanente y el reciclaje serán cruciales para conseguirlo. O bien para profundizar en las competencias que ya se posean o para adquierir otras nuevas.

 

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