La semántica empresarial tiene un nuevo inquilino: la “flexiguridad”. La Comisión Europea ve en ella el futuro orden del mercado laboral de la Unión pero, en su seno, la práctica difiere sobremanera de un país a otro.

Sea cual fuere el caso, la flexiguridad supone la transición de un modelo de mercado laboral caracterizado por la seguridad en el trabajo a otro que facilite un flujo más flexible de la mano de obra. ¿Cuál es nuestro punto de partida?

La flexiguridad es una fórmula planteada por las instancias comunitarias que pretende de forma combinada conseguir, por un lado, unos mercados de trabajo más flexibles, y por otro, una mayor seguridad para los trabajadores que garantice su empleabilidad y la obtención de prestaciones sociales adecuadas. Sin embargo, a pesar de su aparente novedad, lo cierto es que se trata de una receta que lleva varios años cociéndose en las cocinas comunitarias.

De hecho, en las primeras Guías para el Empleo, adoptadas en 1998 en el contexto de la Estrategia Europea de Empleo, ya se hacía una llamada a las partes sociales para negociar medidas equilibradas entre flexibilidad y seguridad. Así pues, lo realmente novedoso es, por un lado, la formulación de este neologismo de “flexiguridad” (flexicurity) como solución terminológica que agrupa ambas orientaciones, y por otro lado, la aparición de esta flexiguridad como estrategia a seguir en el futuro en el seno de la UE, hasta el punto de convertirse en el eje central de una necesaria reforma en los distintos mercados nacionales de la UE, para una mejor respuesta a los objetivos de la Estrategia de Lisboa de crecer de manera sostenible, con mas y mejores empleo.

Publicado en el número 28 de la revista, de octubre de 2008.

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