Un proyecto formativo ligado a la gastronomía. El objetivo de la entidad es crear experiencias diferenciales para el cliente. Maridar el componente sensorial, cultural y creativo de la mejor gastronomía mundial con la gestión empresarial no parece una iniciativa fácil de emplatar. El reto entre dos mundos tan diferenciados es encontrar puntos de encuentro, como el de la atención personalizada. 

Para ello, los creadores de El Celler Can Roca comparten su experiencia de más de 30 años de gestión empresarial con empleados de BBVA con el objetivo de crear experiencias diferenciales en el trato con el cliente.

La Comunidad de Madrid acogió este lunes la gira del proyecto conjunto entre la entidad financiera y el restaurante gerundense. Un viaje culinario que, tras transitar por 16 países en tres continentes durante los tres últimos años, recorre ahora España de norte a sur reinterpretando sus platos más tradicionales, pero también dando a conocer su modelo de negocio. Una colaboración en la que los hermanos Roca cumplen el sueño de trasladar de forma breve su proyecto a otras geografías sin ataduras, mientras que el banco aprovecha la experiencia de un modelo triunfador para exportarlo a la gestión de su equipo y en el servicio al cliente.

Joan Roca, que junto a sus hermanos Josep y Jordi dan vida a El Celler, afirma que la atención y el compromiso con el cliente son la principal confluencia entre los valores de dos empresas tan distintas como un restaurante y un banco, pero siempre sin olvidar la faceta social. «Tenemos un compromiso con la formación. Venimos de un barrio humilde y sabemos lo difícil que es acceder a oportunidades laborales, por eso sugerimos a BBVA becar a los alumnos con los que compartimos estos viajes, lo que posibilita que la alianza tenga sentido», explica.

Estas Becas BBVA de gastronomía permiten que tres jóvenes promesas de la cocina de cada una de las regiones que visita la gira trabajen en los fogones de uno de los mejores restaurantes del mundo durante tres meses, pero ellos no son los únicos que disfrutan de la experiencia de El Celler. «En las jornadas conjuntas con trabajadores del banco y empresarios de cada zona ponemos sobre la mesa nuestra experiencia en un restaurante familiar que ha logrado una excelencia que nunca imaginamos. Compartimos cómo ha sido, qué ha pasado, cómo funcionamos, a qué damos importancia y cómo mantenemos ilusión del equipo», indica el chef.

«Desnudamos nuestra empresa para compartir experiencias con empresarios de otros sectores ajenos al nuestro y ser fuente de inspiración para mejorar sus métodos de trabajo, la relación con los equipos, la creatividad, cómo llegamos a este punto...», añade Joan. «En las charlas a empleados del banco explicamos cómo vivimos la experiencia desde dentro, cómo atendemos y nos dirigimos a nuestro cliente, que es diferente pero no tan distinto al que va a un banco», señala.

En este sentido, Juan Carlos Hidalgo, director de la Territorial Centro de BBVA, destaca valores como «la innovación, la creatividad, el emprendimiento y sobre todo la colocación del cliente como centro del negocio» como facetas comunes entre ambos mundos. «Hay que tener ambición, como la que tienen los hermanos Roca y su equipo. Estar motivados para sorprender al cliente desde primera hora de la mañana para que nos promocionen y nos quieran», comenta.

Roca destaca la similitud de la ayuda que reciben de BBVA en el ámbito de negocio con la dinámica de El Celler. «Aquí estamos todos muy especializados. En nuestro equipo contamos con una científica que trabajaba en Harvard pero apasionada de la cocina, botánicos, enólogos, especialistas en ingeniería industrial para vajillas... Cada uno aporta en su campo, como el banco». Hidalgo, por su parte, señala: «BBVA cuenta con un sistema de asesoramiento a empresas con especialistas que denominamos equipo 1 más 9, que está formado por 10 expertos: un director que coordina y trabaja en estrecha relación con nueve especialistas que ayudarán en la toma de decisiones y en las estrategias financieras de la compañía».

Importancia del equipo

Los hermanos Roca inciden en la importancia de su personal. «El Celler no somos sólo nosotros tres. El equipo lo es todo, sin él no vamos a ninguna parte». Por ello han sido pioneros en instaurar turnos pese a la merma en la rentabilidad. «El activo más importante de una empresa es el equipo humano, por lo que hay que tejer estrategias para que se sienta cómodo, ya que es difícil conciliar vida familiar y profesional en la restauración, un sector en el que parece que no se tiene derecho a ello. Así fue en nuestros primeros 30 años de carrera, pero afortunadamente ahora hemos dado el paso, gracias a la visibilidad que tenemos, lo que nos ha permitido también ser pioneros en esta cuestión y retener el talento», explica.

Celosos de lo conseguido, no creen que su éxito sea franquiciable. «Tenemos múltiples ofertas de grandes hoteles y cadenas que quieren abrir un Celler en su interior, pero siempre decimos que no, porque creemos que no se puede replicar. Los tres seguimos en el barrio en el que crecimos, viven nuestros padres y donde desarrollamos nuestro trabajo con plenitud y en contacto con los productores locales. Es muy difícil replicar la idea en otro lugar y desplazar a nuestros equipos», reitera.

Por ello, la oferta de BBVA les permitió explorar nuevas sensaciones sin perder la esencia. «El banco nos permitió sacarnos la espina de cómo hubiera sido si nos hubiéramos desplazado a otras geografías. Lo maravilloso del proyecto es que permite a El Celler cerrar seis semanas al año y establecerse cada una de ellas en una ciudad distinta, experimentando y cocinando con los productos locales. Nos posibilitó vivir una experiencia genial sin dejar un restaurante abierto que nos daría quebraderos de cabeza al volver a Gerona. La idea es que solamente va a haber uno exclusivo y no vamos a abrir más, pero no renunciamos a viajar», sentencia Joan.

Hidalgo destaca el orgullo que supone que El Celler aceptara unir su nombre a BBVA. «Nos han permitido hablar de banca en un sentido amable, con un componente social y de emprendimiento positivo en sus viajes a sitios donde contamos con implantación como EEUU, México, Turquía o Asia». Roca, por su parte, reitera la posibilidad de hacer realidad un sueño. «No podíamos vincular nuestro nombre a la gran industria alimentaria, que es la que más nos tiraba el anzuelo para asociarnos con dietas o productos, por ética y honestidad. Abrir restaurante en 16 ciudades del mundo durante una semana y volver a casa es un gran reto y una experiencia maravillosa», concluye.

 

 

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