Como es sabido, en los últimos años, la obligatoriedad o no de registrar la jornada de trabajo diaria de los trabajadores ha sido una cuestión polémica. A raíz de diversas sentencias de la Audiencia Nacional, 301/2015 (caso Bankia) y 383/2015 (caso Abanca), que determinaban la obligatoriedad de la empresas de establecer un registro de jornada diaria para todos los trabajadores, se realizaran o no horas extraordinarias, la Inspección de Trabajo inició una campaña a nivel nacional, mediante la Instrucción 3/2016, para el control de cumplimiento de dicha obligación, que causó un amplio revuelo en las empresas y finalizó en la imposición de numerosas sanciones administrativas.

No obstante, la doctrina de la Audiencia Nacional y la Inspección de Trabajo fue revocada por el Tribunal Supremo en dos sentencias, de 23 de marzo de 2017 y 20 de abril de 2017, considerando que el vigente artículo 35.5 del Estatuto de los Trabajadores (ET) no exige la llevanza de un registro de la jornada diaria efectiva de toda la plantilla para poder comprobar el cumplimiento de los horarios pactados, salvo que se realicen horas extraordinarias o sea exigible por normas específicas (por ejemplo, en el caso de trabajadores a tiempo parcial). Con dichas sentencias parecía que el tema quedaba zanjado en el terreno judicial (sin perjuicio de las iniciativas legislativas que partidos como el PSOE han planteado).

Pero en fecha 19 de enero de 2018, la Audiencia Nacional vuelve a la "carga" con un auto en el que plantea una cuestión prejudicial ante el TJUE. En dicho auto, tras realizar un minucioso repaso de la normativa vigente y la doctrina del Tribunal Supremo, realiza diversas consideraciones.

En primer lugar, como ya manifestó en su día, consideran que la aplicación de la doctrina el Supremo impide al trabajador, a la Inspección de Trabajo y a la representación de los trabajadores verificar el cumplimiento en materia de jornada de trabajo. Ello implica, en su opinión, que no se garantiza de forma efectiva el mandato establecido en los artículos 3, 5, 6 y 22 de la directiva 2003/88. Dichos artículos garantizan a los trabajadores un descanso diario, semanal, la duración máxima del tiempo de trabajo semanal, etc... Es decir, sin un registro de jornada diaria no es posible realizar un control del tiempo de trabajo que permita conocer no sólo si los trabajadores realizan o no horas extraordinarias, sino si se cumplen las diversas limitaciones legales en materia de jornada.

Ante ello, la Audiencia plantea tres cuestiones al TJUE, en las que solicita si los artículos 34 y 35 del ET, según la interpretación del TS, garantizan realmente las limitaciones en materia de jornada de trabajo y descanso que hemos citado que prevé la directiva 2003/88 para los trabajadores tiempo completo y si es exigible, a la vista de la normativa europea, el establecimiento de un registro de jornada diaria para los trabajadores de tiempo completo.

Analizado el contenido del auto de la Audiencia Nacional, y tomando en consideración las resoluciones precedentes de los últimos años del TJUE en materias como el cálculo del importe de las vacaciones, los umbrales en despidos colectivos, la indemnización ante la extinción de los contrataros temporales (doctrina Diego Porras) no cabe descartar que el TJUE revoque la doctrina del TS y resuelva las cuestiones de la Audiencia en sentido afirmativo a su doctrina, dado que la fundamentación jurídica del citado auto es realmente sólida. Por ello, las empresas que aún no han establecido un sistema de registro diario de jornada deberán estar atentos a la evolución de dicha cuestión prejudicial.

 

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