Victòria Camps, Catedrática Emérita de Filosofía Moral y Política de la UAB y miembro del Consejo Asesor de la Fundació Factor Humà: "Los modelos jerárquicos de funcionamiento de las organizaciones están cada vez más obsoletos. Cambiarlos por otros para mejorarlos implica estar menos pendientes de los organigramas y más de la calidad humana de los que componen la comunidad empresarial."

Nuestra visión de la empresa ha cambiado en los últimos años. A raíz de la crisis, se la observa más y se le exige un compromiso responsable con el  conjunto de la sociedad. Los líderes empresariales influyen en el rumbo que toma la sociedad y establecen pautas de comportamiento que imitan las generaciones más jóvenes. El buen funcionamiento interno de la empresa genera confianza, un valor en crisis pero imprescindible para asegurar su legitimidad social.
    
Se cumplen ahora veinte años de la creación de la Fundació Factor Humà, cuyo fin es contribuir a afianzar el valor de las personas en las empresas. Su fundadora, la añorada Mercé Sala, siempre pensó en el nuevo líder como alguien capaz de dialogar y negociar, mantener cohesionados a los equipos y conseguir trabajadores autoexigentes. A su juicio, la clave era cambiar de actitud: sustituir la función de “dirigir” por la de “inspirar”.
    
“Inspirar” significa estar dispuesto a escuchar y a reconocer lo que cada uno aporta al proyecto común. Un reconocimiento expreso, no como algo que se da por supuesto sin que haga falta decirlo. Reconocer el trabajo realizado supone examinarlo con cuidado, destacarlo, atender a los detalles. Es algo tan elemental como respetar al otro. El reconocimiento acrecienta el bienestar y la autoestima de los empleados, humaniza el trabajo poniendo en primer término la atención a las personas.
    
Los padres del liberalismo económico vieron en la competencia la clave para obtener mayores beneficios para todos. Debemos preguntarnos para qué competimos. ¿Sólo para responder a unas demandas materiales o también para conseguir que una serie de valores éticos se reflejen de verdad en la práctica? Cuando una empresa adopta un compromiso real con las personas en cuanto a salarios, conciliación, formación y flexibilidad para responder a los problemas singulares, esa perspectiva, además de darle prestigio, ejerce un efecto de contagio que lleva a otras empresas a imitar esos comportamientos.
    
Los modelos jerárquicos de funcionamiento de las organizaciones están cada vez más obsoletos. Cambiarlos por otros para mejorarlos implica estar menos pendientes de los organigramas y más de la calidad humana de los que componen la comunidad empresarial. Es un buen momento para felicitar a quienes, con la Fundació Factor Humà, contribuyen a promover el reconocimiento y la celebración del talento.

 

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