Es un equívoco habitual acordarse de LinkedIn sólo para actualizar el currículo. Propiedad de Microsoft desde hace 10 meses, esta red social se plantea metas que hasta ahora no parecían a su alcance. Presenta la ventaja de generar conversaciones “limpias” entre profesionales; atributo que hace que 9 millones de empresas en 190 países la consulten para cubrir una vacante, y que se publiquen unas 100.000 actualizaciones cada semana.

En diciembre pasado, al consumarse la absorción de LinkedIn por Microsoft, al precio de 26.200 millones de dólares, Satya Nadella, director general de la compradora, enunció una lista de prio­ridades de integración entre las respectivas líneas de productos. Tenía que justificar ante sus accionistas el precio de la adquisición más cara en la historia de la compañía. Han pasado diez meses, y la asimilación ha sido cautelosa, como si se quisiera evitar que el mercado malinterprete las intenciones de Microsoft. Hasta la fecha, sólo ha avanzado en la fusión de Sales Navigator, herramienta de LinkedIn, con el software para gestión comercial (Relationship Sales) que forma parte de Dynamics 365. Por algo habrá sido la primera: es una de las pocas categorías en las que Microsoft no lidera el mercado de las aplicaciones en la nube, que disputa con Salesforce, Oracle y SAP.

Se conjetura que habrá más integraciones en los próximos meses. Una, más que probable, sería la consolidación en Office 365 de los perfiles de usuario que rastrean los cazatalentos para cubrir puestos profesionales. Con parecido argumento, se está desarrollando un conector entre Linked­In y Skype; en este caso, se trataría de una plataforma para entrevistas remotas en vídeo con los candidatos.

Estas noticias ratifican la razón primera por la que Nadella apostó tanto para superar la oferta anterior de Salesforce con casi idéntico propósito: combinar los productos de las dos partes sobre un flujo común de datos, los que LinkedIn atesora sobre 500 millones de usuarios registrados (9 millones en España) y las empresas en las que trabajan. Con este caudal, Microsoft no sólo amplía su perímetro sino que enriquece su oferta de programación profesional.

Es un equívoco habitual en muchos usuarios acordarse de LinkedIn sólo para actualizar su currículo. La realidad es que esta red social tiene rasgos singulares: no busca competir con Facebook en volumen ni con Twitter en no­toriedad; presenta a cambio la ventaja de generar conversaciones “limpias” entre profesionales. Atributo que hace que 9 millones de empresas en 190 países la consulten para cubrir una vacante, y que se publiquen unas 100.000 actualizaciones cada semana.

En los diez meses transcurridos, Microsoft ha respetado la autonomía funcional de LinkedIn: no ha tocado la plantilla y a su frente como director general permanece Jeff Weiner (46), quien en ocho años logró que la empresa creciera de 338 a más de 10.000 empleados, y sus ingresos de 78 millones a unos 3.000 millones en su último año fiscal.

La ambición de Weiner (se presume que compartida por Nadella) se condensa en una iniciativa llamada Economic Graph, que prevé poner de relieve las oportunidades subyacentes en el volumen de interacciones de sus millones de usuarios y de sus empleadores. Aparte de su obvia utilidad analítica, se quiere representar gráficamente la evolución de la fuerza de trabajo. Sostiene Weiner que –acorde con un informe del Foro de Davos– la “cuarta revolución” transformará en pocos años el mundo laboral, creando 2 millones de empleos de naturaleza distinta a la actual pero, a la vez, eliminará 7 millones de empleos desfasados.

En este contexto, LinkedIn elabora mensualmente un informe sobre la fuerza laboral –por ahora limitado a Estados Unidos– en el que refleja la variación de los puestos de trabajo en diversos sectores de actividad. En perspectiva, se propone representar la demanda de cada perfil, las habilidades requeridas y la formación necesaria.

En las prestaciones de esta red social atípica, la última novedad es una plataforma de publicación –ya existente en inglés, ahora en portugués y español– para que los usuarios puedan publicar contenidos profesionales y generar debate en torno a ideas y propuestas. La posibilidad de que las empresas aprovechen para colar mensajes de marketing no espanta a Fernanda Brunsizian, gerente de comunicación de LinkedIn para España y América Latina: “según nuestra experiencia, cuando las marcas hablan de sí mismas, ese marketing no funciona en LinkedIn; para que funcione es necesario que se apoyen en contenidos de valor, y nadie mejor que sus empleados para transmitirlo y aportar inteligencia a través de la discusión”.

El temor de las empresas a que sus empleados compartan información se va disipando, explica. La premisa ha de ser que el valor no reside en la marca corporativa sino en la marca profesional de los individuos; es fácil de entender; “por lo general, el número de contactos de sus empleados es 10 veces superior al de los seguidores que es capaz de atraer esa misma empresa”.

 

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