En época de incertidumbre hay que salir a la pista, hablar con los empleados, frenar los rumores y ser transparente, con tu gente y con tus clientes. Teletrabajo, reducción de salario o excedencias. Cualquier medida vale para evitar los recortes.

A mediados de octubre el rumor corrió como la pólvora: nos quedamos sin paga. La crisis pegaba fuerte en España y los empleados de la cadena de distribución Mercadona, todos ellos fijos, vieron como la paga anual, ligada a beneficios y a objetivos profesionales individuales, corría peligro. Cundió el desánimo y la dirección lo notó. Lejos de apretar las tuercas, optó por calmar los ánimos y lanzar un mensaje de tranquilidad. El comité de dirección decidió garantizar la prima de beneficios correspondiente al ejercicio 2008 independientemente de los resultados. Un sueldo para los empleados con menos de cinco años de antigüedad, dos salarios para los más veteranos. 'Se trata de dar seguridad y primar el esfuerzo realizado ', anuncia un portavoz de los supermercados de Juan Roig.

Aunque los despidos salpican todos los días las páginas de los periódicos -Electrolux, Seat, Globalia o Sony son algunas de las compañías que en los últimos días han anunciado en España recortes de plantilla-, hay empresas como Mercadona que se empeñan en salvaguardar los puestos de trabajo con medidas arriesgadas y contracorriente. 'Al fin y al cabo sin las personas no vamos a ninguna parte ', recuerda Juan Pedro Herrera, responsable de recursos humanos de Lilly, el laboratorio que año tras año encabeza el ranking Best Workplace, la guía de las sociedades preferidas de los empleados españoles.

Tanto Herrera como su presidente Javier Ellena se han reunido en la últimas semanas con todos los operarios y profesionales de Alcobendas (1.000 trabajadores) para explicarles como están las cosas y responder a sus preguntas. La industria farmacéutica no es ajena a la crisis y en los últimos meses las rescisiones de contratos en Sanofi, Merk, Astra Zeneca o Novartis habían desatado el pánico en la compañía norteamericana.

En esta ocasión, como en otras, la dirección de Lilly ha recurrido al manual de buenas prácticas empresariales. 'En época de incertidumbre hay que salir a la pista, hablar con los empleados, frenar los rumores y ser transparente, con tu gente y con tus clientes ', aconseja Montserrat Ventosa, directora general de Great Place to Work España. Ventosa opina que las buenas empresas no son inmunes al despido, pero recurren a él 'con más coherencia. '

A su juicio hay un montón de medidas, además del control de gastos superfluos (comidas, automóviles o viajes) y la externalización de operaciones, con ahorros de entre el 15% y el 20%, según IBM, que pueden negociarse antes de recurrir al Expediente de Regulación de Empleo. Desde habilitar bolsas de horas de trabajo, tan habituales en la industria de la automoción, facilitar las excedencias temporales y las reducciones de jornada, hasta pactar una disminución de salarios o transformar temporalmente contratos laborales en mercantiles, como están proponiendo inmobiliarias y constructoras a sus arquitectos.

Hay empresas, como las consultoras, que han enviado temporalmente gente a casa con un 10% del salario más la seguridad social y el compromiso de reingreso; y compañías que han optado por reubicar personal y compartir recursos técnicos y humanos. Ésta es una de las medidas que ha activado el grupo Intercom (600 empleados), líder en España en la creación y desarrollo de negocios en internet, según explica Patricia Mir, responsable de Valores y Personas de esta sociedad de capital riesgo. Intercom también está aprovechando los despidos de ejecutivos para contratar talento. '¿Más barato? No, porque puedes terminar quedándote con los peores ', reconoce Mir. De la misma opinión es José Ignacio Arraiz, presidente de Hay Group: 'Si reducimos mucho el salario, con el nivel innovación que tenemos, podemos retrasar aún más nuestra incorporación a la élite mundial '.


Sueldo flexible, el salario que viene

A los fundadores de Google, Sergey Brin y Larry Page, les gusta repetir con frecuencia que la 'escasez fomenta la claridad '. Es una manera de ver el vaso medio lleno cuando todo Occidente tiembla por su puesto de trabajo.

Estos jóvenes emprendedores, que han hecho de la innovación laboral uno de los santo y seña de su compañía, están aprovechando la recesión para ajustar costes y fomentar la eficacia, 'hacer más con menos ', dice un portavoz de la multinacional. Para Google, como para Microsoft o IBM, hacer más con menos es favorecer, entre otras cosas, el teletrabajo. 'Se ahorra tiempo, se ahorra combustible, se ahorra alquiler, se ahorran comidas.... ' enumera Esther Pérez Bravo, gerente de recursos humanos de Microsoft.

José de Ramón, consultor de IBM, cuantifica en 1,8 millones de euros anuales el ahorro para una empresa con una plantilla de 1.000 trabajadores cuando el 30% recurre al teletrabajo.

La congelación salarial y la retribución flexible también ganarán protagonismo en los próximos años, anuncia María Luisa Oliva, directiva de la consultora Mercer. A su juicio, cuando no hay margen para subidas, cambiar sueldo por servicios y productos (coches, seguros de salud, pago de la guardería o cursos de formación) es una manera de ahorrar gastos fiscales al empleado y tenerle contento. 'Es una medida que da muy buenos resultados cuando se producen despidos, porque el ánimo de los que permanecen suele quedar muy mermado '.


Errores clásicos

Congelar los salarios de los empleados júnior. La solidaridad es una máxima de las empresas con reputación laboral. Si hay que reducir gastos, empezar por los superfluos, y después meter la tijera proporcionalmente al nivel de ingresos, empezando por los directivos y terminando por los administrativos.

Presionar en el cumplimiento de objetivos. Al contrario, fomentar la confianza. Evitar frases como 'Suerte que tienes trabajo ' y alentar a la plantilla cuando no logra las metas pactadas.

Encerrarse en los despachos. Es el momento de agilizar la comunicación con empleados y clientes. Evitar los mensajes contradictorios entre unos y otros. Conviene crear equipos anticrisis: grupos de trabajo que evalúen los problemas, propongan cambios y diseñen estrategias de futuro.

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