Las guarderías comienzan a ser un gancho para atraer a profesionales independientes que recurren a los centros de 'coworking' para realizar su trabajo. Las políticas de conciliación están cada día más presentes en las empresas e iniciativas como llevar a las mascotas al trabajo favorecen el equilibrio entre la vida laboral y privada.

Para muchos padres, la idea de trabajar mientras los niños pequeños juegan a pocos metros de distancia es terrible. Por este motivo, algunos autónomos y propietarios de compañías o start up escogen nuevos espacios de coworking que proporcionan un servicio de guardería con un horario más flexible y con plazas más limitadas que los centros tradicionales.

Luke Ward, director creativo de publicidad autónomo, y su mujer Michelle, orientadora profesional autónoma, tienen una hija de tres años y utilizan el espacio de coworking Work and Play por su servicio de guardería. El matrimonio paga 14 dólares (12,5 euros) la hora por la guardería -4 dólares (3,5 euros) menos de lo que les costaba una niñera- más 125 dólares (111,9 euros) al mes por utilizar el espacio de oficina 20 horas a la semana. En esta guardería, los padres pueden contratar horarios fijos u horas extra con previo aviso de 24 horas por si, por ejemplo, surge alguna reunión.

Como en casa

Mischa Beitz, que dirige desde Singapur las operaciones en Malasia de una compañía tecnológica china, tiene dos hijos y una esposa, Mengmeng Cui, que trabaja a jornada completa. Beitz ha descubierto Trehaus, un espacio de coworking con guardería. Convencido por la calidad de los profesionales y por su precio razonable, deja a su hijo pequeño cinco veces a la semana en la guardería de Trehaus mientras él trabaja en la planta de arriba.

No obstante, no existen muchos espacios de coworking con servicio de guardería y la mayoría los dirigen empresas sociales o cooperativas de padres. Bethan Francis, asesora de recaudación de fondos para organizaciones benéficas, utiliza un espacio de coworking con guardería conocido como Entrepenursery, en Londres. La asesora trabaja en su puesto mientras en la planta de abajo los profesionales de la guardería cuidan a su hijo de 13 meses. Francis se planteó la idea de contratar a una niñera que fuese a su apartamento durante un par de horas, "pero terminaríamos molestándonos al estar en el mismo espacio. No podría trabajar en la misma habitación que el bebé. En Entrepenursery, soy consciente de que está cerca y mi hijo también lo sabe", comenta.

Francis paga 8 libras (9,1 euros) la hora por la guardería y 5 libras (5,7 euros) la hora por el espacio de coworking, en comparación con las 12 libras (13,6 euros) la hora de una niñera o las 115 libras (131,1 euros) al día de una guardería. Los únicos inconvenientes de Entrepenursery son su horario limitado y que, según las normas de la guardería, los padres deben permanecer en el mismo edificio que sus hijos.

Sam Aldenton, cofundador de la firma de coworking Second Home, opina que Londres no responde a las necesidades de la población que decide trabajar de manera más independiente. Los encarecidos precios de las propiedades, las estrictas reglas para las guarderías en lo que respecta a la proporción de cuidadores por niño, y la logística de ofrecer flexibilidad hacen que estos servicios sean precarios económicamente.

En septiembre, Second Home inauguró en Hackney (Londres) su primer local con guardería. La compañía colabora con una empresa londinense de cuidado infantil, que se hará cargo de la guardería. Aldenton está dispuesto a correr el riesgo financiero: "Es una demanda sin explotar y que aún no se ha cubierto".

'Coworking' con mi hijo

The Third Door, en Putney (Londres), cuenta con una guardería en la planta baja y un espacio de trabajo compartido en el primer piso. Durante una mañana, fui allí a trabajar con mi hijo Laurence, de tres años. Cuando entramos a la espaciosa guardería, nos recibió Megan Agwunobi, una cuidadora cualificada. En la actualidad, hay cinco cuidadores y 18 niños de entre 14 meses y cuatro años que suelen permanecer todo el día en la guardería, desde las 7.30 de la mañana hasta las 6:30 de la tarde. Como en los centros tradicionales, los padres pueden abandonar el edificio. Agwunobi me informó de que, aparte del horario establecido, se pueden contratar horas extra si se avisa con 48 horas de antelación.

En cuestión de minutos, Laurence se unió a las actividades con el resto de los niños y, diez minutos más tarde, pude empezar a trabajar en mi espacio de coworking insonorizado. Avisé al personal de que me buscasen si Laurence tenía alguna rabieta; aunque después de una hora fui a comprobar que todo iba bien y le vi comiéndose un snack tranquilamente.

Tras varias horas de trabajo, bajé para comer con él y le encontré hablando con su nuevo amigo de cuatro años Mika. Según Laurence, "estuvo bien pero no quería dar clases de español". Y, en mi opinión, el coworking con guardería funciona, aunque por un precio de 43,50 libras (49,6 euros).

Mascotas en el trabajo

El 26 de junio fue el día mundial de llevar el perro al trabajo, una iniciativa que arrancó en Estados Unidos y Reino Unido y ahora llega a España. Empresas como Autodesk, Amazon, P&G y Google ya tienen políticas 'pet friendly' y, la semana pasada, la sede de Mars en España celebró 'Take your dog to work', con lo que invitaba a sus trabajadores a traer a sus perros a la oficina. Una forma de conciliar con beneficios para la plantilla. Según un estudio del Hospital de Banfield, los animales en el trabajo aumentan la moral de los empleados, reduce los niveles de estrés y favorece el equilibrio entre vida personal y laboral.

Objetivo: conseguir la conciliación

La retribución desempeña un papel importante en la motivación de los empleados, pero la posibilidad de compaginar la vida laboral y personal gana por goleada. De hecho, la conciliación cada vez es más valorada por los profesionales, ya que para muchos es esencial para alcanzar el bienestar laboral. Las empresas llevan años aplicando fórmulas que favorecen la flexibilidad laboral, pero que requieren unos factores para que calen en la plantilla y redunden en un aumento de la productividad.

  • Adaptación. Para que las fórmulas de trabajo flexible funcionen, las empresas tienen que transformar su cultura y la manera en la que organizan sus equipos de trabajo. Algunas opciones son fomentar la movilidad del empleado y el trabajo por proyectos. En este último caso, es esencial contar con un sistema tecnológico adecuado que facilite la comunicación entre todos los trabajadores.
  • Compromiso. Los profesionales deben ser responsables de su trabajo y comprometerse con cada proyecto. Han de aprender a trabajar en entornos virtuales y adquirir habilidades de autogestión.
  • Eficacia y productividad. Evaluar los resultados de cada profesional es clave para lograr la eficacia y el aumento de productividad que persigue el trabajo flexible. Sólo de esta manera se conseguirá alineación del profesional con los objetivos de negocio.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.