Fernando Trías de Bes, escritor y economista. Profesor asociado de Esade: "La primera decisión de un directivo o empresario es cómo desea relacionarse con los límites. Se dice que los tres motivos que explican el 90% de cierres empresariales son morosidad, mala gestión de stocks y mala gestión del crecimiento. Todos ellos provienen de una relación equivocada con los límites."

Esta semana he tenido el privilegio de realizar la ponencia inaugural del Management and Business Summit, que ha contado con las intervenciones de Bob Wood­ward, el periodista que descubrió el escándalo del Watergate, o el astronauta Michael López- Alegría, entre otros.

Este congreso ha versado sobre los límites en la gestión empresarial. Límites de toda índole: de la tecnología, de la innovación, del liderazgo, de la ciencia, del talento… Hay personas que opinan que los límites no existen y que son una pura barrera perceptual o psicológica. Yo difiero. Un ser humano corre los cien metros lisos cada vez más aprisa y es cierto que las plusmarcas actuales se consideraban imposibles tiempo atrás. Pero un ser humano difícilmente podrá correr cien metros en un segundo, por ejemplo. Lo mismo podemos considerar en cualquier disciplina. Claro que existen límites. Sin embargo, ese no es bajo mi punto de vista el debate. La cuestión primordial es otra: cómo se perciben y cómo se superan límites actuales. Eso es lo importante en cualquier disciplina y, por supuesto, también en los negocios y las organizaciones.

Esta perspectiva nos lleva a un terreno mucho más práctico y útil para el directivo: la definición del límite actual corresponde a los hechos, pero la fijación del nuevo límite que podemos alcanzar compete al directivo y al empresario. Esa es su visión, su ambición, su camino y, por supuesto, su aventura. La superación de límites moviliza, despierta sueños e ilusiones, convirtiéndose en el motor de la motivación de las personas de una organización. El dónde establecer esos límites es, por tal motivo, un asunto delicado. Y es delicado porque eso es lo que distingue a un gestor, de un líder y de un loco. Estas cuatro figuras podrían perfectamente definirse por cómo se relacionan con los límites. El gestor decide operar dentro de ellos, ser rentable y eficaz, no cuestionarlos y, dentro de esa área conocida, obtener el máximo beneficio mientras gestiona la obsolescencia a la que está irremediablemente condenado. El líder, por su parte, trata de ir un poco más allá, trata de ir superando, al igual que el atleta, los límites organizativos y económicos que cercenan el crecimiento; ensancha el área de actuación de una empresa.

Los genios son otro cantar. Un genio es aquel que de pronto toma el límite y lo coloca a una distancia increíble, mucho más allá de donde cualquiera podía imaginar. Y, finalmente, los locos: son genios equivocados, en ambiciones, métodos, herramientas o momento del tiempo. Entre genios y locos la barrera es difusa, pero sus resultados no. Los locos hunden negocios y los genios redefinen sectores. La primera decisión de un directivo o empresario es cómo desea relacionarse con los límites. Se dice que los tres motivos que explican el 90% de cierres empresariales son morosidad, mala gestión de stocks y mala gestión del crecimiento. Todos ellos provienen de una relación equivocada con los límites. Usted decide: gestor, líder, genio o loco.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.