Ya lo dice el aforismo: “Es difícil gestionar la abundancia, pero más difícil es gestionar la miseria”. Cuando vienen mal dadas y corren aires de crisis en la empresa, es imposible no sentir el frío en el pescuezo y la tensión se propaga por el ambiente. Para evitar que los malos tiempos se lleven lo mejor de un equipo hay remedios, y ninguno incluye ignorar lo que está ocurriendo.

Comunicar, comunicar, comunicar

En cuanto se ve a al lobo aparecer por la puerta, hay que afrontar los hechos y ser claros con el personal. Hay que proporcionarles tanta información como sea posible y responder a todas sus preguntas honestamente. Nadie afronta el estrés del mismo modo, así que lo mejor es hablar con ellos uno por uno y ver qué necesitan y cuáles son sus mayores preocupaciones. "La única manera de gestionar la incertidumbre es a través de la comunicación. Comunicación y más comunicación. Y cuando creas que ya se lo has dicho todo a todo el mundo, continúa diciéndolo un rato más", aconseja Terry Ludgren, CEO y presidente de la cadena de grandes almacenes Macy’s. No se pueden hacer promesas imposibles de cumplir y, aunque hay que ser francos, también es necesario que se explicite que hay temas sobre los que no se podrán dar detalles.

La puerta siempre abierta

En los malos tiempos es más necesario que nunca saber cuál es el plan y tener claros los objetivos, para conseguir que todo el mundo se sienta incluido. Por eso, es crucial ser transparentes acerca de los retos a los que se enfrenta la firma y, a la vez, recabar el feedback del equipo y pedirles que contribuyan con ideas y posibles soluciones. Hay que crear un ambiente en el que sientan que pueden dar su opinión. Si perciben que la empresa los necesita y se toman sus opiniones en consideración, la confianza en sus habilidades y su motivación para seguir aportando aumentarán. "En tiempos difíciles no pueden evitarse las malas noticias. Escuchar las preocupaciones de los empleados y dedicar tiempo a asesorarlos ayuda a reducir la ansiedad y la incertidumbre que una situación así genera en el equipo", explica Luis Bielsa, CFO de Fabletics España.

Si la empresa no está pasando por un buen momento, es muy probable que no sea posible ofrecer incentivos económicos; sin embargo, existen más vías para motivar a los miembros del equipo. Decir que se está muy satisfecho con su trabajo significa mucho, especialmente en tiempos de inseguridad. Una de las quejas más frecuentes de los trabajadores suele ser que no se sienten valorados, así que se puede aprovechar esta oportunidad para demostrar que se aprecia su esfuerzo y se cuenta con ellos. "Es imprescindible reconocer el sacrificio del equipo y celebrar cualquier victoria, por pequeña que sea. Debemos tener siempre presente que de lo que se trata es de motivar a personas con distintas necesidades e inquietudes", continúa Luis Bielsa.

Confiar en el equipo

"La empresa del futuro necesita a gente creativa y con pensamiento crítico. Si las cosas no van bien, la inteligencia colectiva encuentra formas de mejorar, pero para conseguirlo tu equipo necesita poder hacer los cambios por cuenta propia, sin bloqueos", explica Gabriel Notari, director general de Thought Works España. Las empresas que entienden la importancia de la autonomía de sus empleados son las que más éxito logran, según este directivo. En tiempos de crisis, es importante seguir creyendo en el equipo y apoyar sus objetivos profesionales. Una mala racha suele conllevar recortes presupuestarios y es muy probable que la inversión dedicada a la formación desaparezca. Sin embargo, esto no significa que no existan maneras de mejorar las habilidades de la plantilla sin invertir dinero: cursos gratuitos online, webinars, hacer de mentor o delegar ciertas tareas que aumenten sus competencias son algunas alternativas. Si los empleados sienten que los gestores se preocupan de que puedan seguir progresando, se conseguirá que estén más motivados y orgullosos de lo que hacen. Hay que averiguar cuáles son sus metas profesionales e intentar darles opciones para conseguirlas.

En tiempos de vacas flacas suele ser frecuente arrimar el hombro más de lo normal. A veces hasta mucho más de lo normal. Pero hay un límite a la capacidad de trabajo que un equipo puede asumir sin que esto haga mella en su motivación. Si es posible, hay que intentar que no tengan que dedicar a su desempeño profesional muchas más horas de lo habitual. Si alguien se ha quedado hasta tarde varios días seguidos, hay que proponer que se tome algún día de descanso, o que empiece su jornada más tarde o se vaya más temprano.

Ilusión y naturalidad

Es muy probable que el ambiente de trabajo sea tenso durante estos periodos de desasosiego empresarial. Es normal que incluso los directivos sientan el estrés y en algunos momentos les sea difícil no transmitirlo al resto del equipo. Hay que evitar que esto suceda. Es necesario seguir sonriendo y actuando con naturalidad. Si se dirige un equipo, no hay que dejar que impere la negatividad. Los líderes deben empatizar con los empleados y aprender a lidiar con el estrés propio para evitar generar el pánico entre la plantilla. Se trata de intentar seguir trabajando con la misma actitud que teníamos cuando las cosas iban bien. Y es que, como escribió el autor de El principito: "Si quieres construir un barco, no empieces por buscar madera, cortar tablas y distribuir el trabajo. Evoca primero en los hombres el anhelo por el vasto y ancho mar". A pesar de que a veces es necesario construir el barco ajustándonos a unas especificaciones y un presupuesto muy limitados, siempre va a ser mucho más sencillo y fructífero hacerlo si se consigue despertar en la tripulación el afán de navegar.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.