Las compañías llamadas ‘climate positive’ incorporan la lucha contra el cambio climático en su estrategia. Lejos de ser menos competitivas, estas empresas tienen retornos de la inversión un 18% mayores que el resto, de modo que obtienen un beneficio triple: económico, medioambiental y también social.

Una empresa que persigue la sostenibilidad intenta reducir su contribución al cambio climático y minimizar su impacto sobre el medio ambiente. Se podría decir que el objetivo final es conseguir un balance cero de emisiones de CO2. La mayoría de compañías incorporan ya la sostenibilidad en su estrategia empresarial en forma de energías renovables, minimización de los residuos, reciclaje... Pero combatir el cambio climático requiere de un esfuerzo mayor, según el Laboratorio de Ecoinnovación.

“Algunas empresas denominadas climate positive están asumiendo su corresponsabilidad en el cambio climático y llevando a cabo iniciativas para, más allá de reducir su contribución, actuar como verdaderos sumideros de carbono con su actividad”, señalan desde el Laboratorio de Ecoinnovación, un proyecto de la Obra Social La Caixa y la Fundación Fórum Ambiental.

Es decir, las empresas climate positive van un paso más allá de la sostenibilidad y ya no sólo se preocupan de “no generar un impacto negativo sobre el medio sino que contribuyen activamente a la lucha contra el cambio climático”, explica Markel Cormenzana, de la secretaría Técnica del Laboratorio de Ecoinnovación.

Lejos de ser menos competitivas, estas empresas tienen retornos de la inversión un 18% mayores que el resto. Además, Cormenzana señala que “diversos estudios demuestran que, con su actuación, esta tipología de compañías consigue un mayor valor de marca, más fidelidad por parte de sus clientes y proveedores y aportan más valor a la cadena de suministro”, entre otras ventajas. Y el beneficio es triple: económico, medioambiental y también social.

La contribución de las empresas climate positive tiene dos pilares, según el Laboratorio de Ecoinnovación. En primer lugar, una visión sistémica de las cadenas de suministro y su impacto: la mayor parte del impacto ambiental en el ciclo de vida de los productos y servicios tiene lugar puertas afuera de la empresa fabricante, lo que reclama una mayor colaboración entre los agentes que las componen. El segundo pilar es la búsqueda de soluciones que no sólo reduzcan el impacto sino que su balance absorba el impacto histórico acumulado de sus actividades y las del resto de la economía mediante la puesta en marcha de proyectos que actúen como sumideros de captación de gases de efecto invernadero y/o que creen valor positivo para la lucha contra el cambio climático.

En opinión de Cormenzana, el climate positive es el camino a seguir por las empresas.

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