Únicamente el 15% de las empresas cuentan con políticas de compensación especiales para las personas que impulsan medidas intraemprendedoras y menos del 50% las apoya económicamente. Con esos datos, la tasa de actividad intraemprendedora de España se sitúa en el 1,8%, resultado inferior al nivel que le correspondería en función de su renta per cápita, según el Global Entrepreneurship Monitor.

España se sitúa como una de las economías desarrolladas con menor actividad intraemprendedora. En concreto, según el Global Entrepreneurship Monitor (GEM), la tasa de actividad intraemprendedora en nuestro país se sitúa en el 1,8%, resultado inferior al nivel que le correspondería en función de su renta per cápita.

Únicamente el 15% de las empresas cuentan con políticas de compensación especiales para las personas que impulsan medidas intraemprendedoras y menos del 50% las apoya económicamente. De esta forma, el estudio concluye que el emprendimiento corporativo está presente en las grandes empresas de nuestro país, aunque las estrategias encaminadas a impulsarlo son muy recientes y desiguales en cuanto a alcance y sofisticación.

Los intraemprendedores son mayoritariamente hombres (65%) y tienen en torno a 40 años, estudios universitarios (62%) y un alto nivel de ingresos (80%). Por su parte, el 55% de los encuestados indican que han recibido alguna formación vinculada con el desarrollo de iniciativas emprendedoras y más de la mitad opinan que emprender es una buena opción profesional.

Asimismo, según se desprende del informe Emprendimiento Corporativo en España: “Gacelas y Elefantes bailan sin pisarse”, más del 75% de las grandes empresas proponen retos para motivar la generación de proyectos intraemprendedores y el 67% permite a los empleados dedicar parte de la jornada a trabajar en estas iniciativa.

Los responsables del mismo también señalan que existen una serie de iniciativas de innovación abierta e intraemprendimiento que sobresalen por su carácter vanguardista y sus resultados, de forma que pueden ser catalogadas como buenas prácticas y referentes para el resto de organizaciones. A su vez, defienden que implantar una estrategia eficaz no es tarea fácil, ya que, a los obstáculos inherentes a todo proyecto innovador, hay que sumarle resistencias que tienen origen en la propia organización.

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