Entrevista de "La Contra" de La Vanguardia a Thibaud Simphal, Director General de Uber Europa: "Supongo que las tecnologías acaban encontrando su modo de mejorar la vida de las personas, porque la gente quiere usarlas. Así que la clave, insisto, es que pactemos entre todos el modo de aprovecharlas para una movilidad más limpia y barata."

¿Edad? Tus años dependen de la ilusión con que los vives. Vivo en París con mi mujer, barcelonesa, y dos hijos. Llevo 3 años en Uber: allí es una eternidad. Empezamos 5 y ya somos 200 en 25 ciudades europeas. Queremos pactar con todos cómo usar nuestra tecnología global de forma local: aquí también

¿Ha fracasado Uber en Barcelona, Madrid y las grandes capitales europeas?

Yo no hablaría de fracaso: nuestra tecnología sigue siendo una gran opción para disminuir los costes medioambientales de la movilidad y optimizar los económicos.

Aquí parece que el taxi y otros actores han frenado a Uber... ¿Sólo de momento?

No se trata de un asalto ni de que nosotros ganemos o perdamos en relación con lo que ganen o pierdan otros. Pedimos y ofrecemos la oportunidad de dialogar, negociar y encontrar modos de mejorar la movilidad entre todos.

¿La UE se resiste a ser uberizada?

Lo que tenemos son tecnologías globales de economía colaborativa, como la nuestra para el transporte, y, por otro lado, sociedades muy diversas a las que debemos adaptarnos con consenso social para que todos salgamos ganando.

Por ejemplo.

En EE.UU., Asia y Latinoamérica cada día nos piden que vayamos a una nueva ciudad y empezamos a operar desde el primer día sin más.

¿Un sitio en concreto?

Colorado sería el paradigma: cualquiera con un coche y permiso de conducir se apunta en nuestra web y con ese paso ya ha creado una empresa y puede empezar a trabajar y pagar impuestos tras rellenar un simple cuestionario.

¿Y cómo saben ustedes si está capacitado?

Le damos un pequeño curso online y, tras una sencilla prueba, ya puede trabajar y pagarse el seguro médico. Aprende conduciendo y ganando dinero. Los usuarios se benefician así también de una movilidad mejor y más barata.

Pero ser de Uber allí no da derecho a sanidad ni a pensión ni seguro de desempleo...

Porque aquello es América y es más individualista y, de entrada, da más oportunidades.

Aquí lo tienen ustedes más complicado.

Aquí, como en Francia, sólo podemos trabajar con conductores con su licencia VTC para chóferes privados. Y esas barreras parecen proteger a los conductores que ya trabajan, pero dejan en el paro a otros miles. Y hace que los precios del taxi sean más caros.

Parece que cuesta mucho conseguirla.

Cada semana a nuestra oficina de París llegan 3.500 personas en paro para pedirnos empleo. Les damos la lista de requisitos: además de exigirles un coche con determinadas prestaciones, tienen que poner 5.000 euros para Seguridad Social, varios seguros, además de gastos de constitución de empresa, los del examen...

Largo y costoso proceso.

Por eso el 80% de esos parados que nos piden trabajo se desaniman y no vuelven.

¿Cuánto cuesta ser chófer profesional?

En Madrid o Barcelona pueden llegar a alcanzar los 30.000 euros.

Toda una inversión, pero hay créditos.

Usted y yo somos universitarios europeos con acceso a crédito: ¿sabe lo que es ser inmigrante en un barrio pobre sabiendo apenas español, catalán o francés? O simplemente ser joven en paro: ¿Cuántos parados tienen ustedes aquí? ¿Y parados jóvenes? ¿No son el 40%?

Por ahí ronda la cifra, me temo.

Imagínese darles la oportunidad de trabajar unas horas y pagarse los estudios o aliviar la economía de muchas familias que lo están pasando mal. Y es que frenar la economía colaborativa también genera perdedores y pobreza e ineficiencia. Podríamos pactar una movilidad mejor entre todos y para todos.

¿Con quién quiere negociar Uber?

Con la Administración, los taxistas, claro, sus sindicatos, otras aplicaciones para el taxi, los parados, las asociaciones de vecinos y de usuarios del transporte... Con todos los interesados.

Eso es muy complicado.

Nadie debería quedar fuera. Lo que quiero dejar claro es que no queremos imponer ninguna tecnología, sólo ofrecerla a la UE. Mire, en París un pase mensual para todo el transporte público cuesta 70 euros, porque lo subvencionamos en un 75% con nuestros impuestos; en Londres ese pase cuesta 350 o 368 euros, porque sólo se subvenciona con impuestos el 15%.

La UE es más solidaria.

Y eso es estupendo. Yo soy francés y en Uber respetamos esa opción, claro que sí, que haya un Estado de bienestar y que lo paguemos entre todos según nuestros ingresos. Sólo decimos que podríamos, además, hacer más eficiente el sistema aplicando nuestra tecnología.

Es difícil compatibilizar la protección social con la uberización de la economía.

La cuestión es ¿qué quiere la gente? ¿Quiere más empleo y un transporte más ecológico, compartido y más barato como el que podríamos darles nosotros? ¿Quieren los jóvenes poder trabajar unas horas? ¿Quieren los parados poder salir del paro conduciendo?

¿Usted cree que podremos detener la uberización de la economía? ¿Cuánto tiempo?

El otro día tuve una entrevista con un colega suyo de Le Monde y me dijo exactamente lo mismo: el periodismo también se uberiza.

Cada vez hay más freelances para todo.

Supongo que las tecnologías acaban encontrando su modo de mejorar la vida de las personas, porque la gente quiere usarlas. Así que la clave, insisto, es que pactemos entre todos el modo de aprovecharlas para una movilidad más limpia y barata.

Me temo que al final si existen, se aplican.

...Pero sería mejor pactar cómo. Sin traumas y con oportunidades para todos.


Cuestión de tiempo

Thibaud sabe que Uber aquí tiene mala imagen y que estos días sufre una cascada de malas noticias. Así que pide y ofrece diálogo. Arguye que dejar a Uber frenado, como está ahora en España, también tiene un coste en empleos y contaminación y que su tecnología podría abaratar la movilidad permitiendo, por ejemplo, compartir trayectos al aeropuerto. Escucho a Thibaud con esperanza y resignación, porque, por muchas multas y leyes con que se quiera frenar, la economía colaborativa acabará imponiendo la suya. Seremos uberizados velis nolis igual que somos facebookizados, watsapeados y digitalizados. Si la tecnología existe, alguien algún día acabará por usarla.

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.