Morir por exceso de trabajo no es algo exclusivo de los tiempos de la Revolución Industrial, en pleno siglo XXI es desgraciadamente una realidad en países como Japón, China o Corea del Sur. Pero lejos de remitir, las cifras oficiales del Ministerio de Trabajo japonés apuntan en 2015 a 2.300 víctimas.

Esta misma semana, el Ministerio de Trabajo nipón ha decidido llevar ante la justicia a la empresa publicitaria Dentsu por el fallecimiento de una de sus empleadas, Matsuri Takahashi. Esta joven, que llegó a trabajar hasta 105 horas extra al mes, terminó suicidándose al no aguantar la presión, no sin antes relatar su calvario laboral en las redes sociales.

El Ministerio ha trasladado su caso a la Fiscalía al considerar que la empresa incumplió la normativa laboral y, por tanto, tiene responsabilidad legal en la muerte de la joven que apenas llevaba trabajando siete meses. Y es que, pese a superar con creces las horas legalmente permitidas, en los registros de la compañía el cómputo de horas realizadas estaba dentro de los límites. La familia ha denunciado ahora que Dentsu obligó a Takahashi a apuntarse menos horas de las que había trabajado realmente. En su cuenta de Twitter, donde la joven se desahogaba, llegó a relatar jornadas de 20 horas diarias.

Trabajando hasta la extenuación

El fallecimiento de Takahashi no es un caso aislado. La primera muerte por exceso de trabajo de la que se tiene constancia en Japón ocurrió en 1969, cuando un empleado de una compañía de periódicos falleció de un ataque al corazón con tan sólo 29 años después de pasar semanas trabajando hasta la extenuación y sin apenas dormir. Ahora bien, no sería hasta unos años más tarde cuando este fenómeno, bautizado como 'karoshi' comenzó a recibir atención mediática.

Lejos de remitir, este problema se ha ido agudizando. Si al principio las cifras oficiales hablaban de unos 200 casos al año, en 2015, el número de víctimas rebasaba los 2.300, de acuerdo a los registros que maneja el Ministerio de Trabajo. Una cifra, sin embargo, muy inferior a la que maneja el Consejo Nacional en Defensa de las Víctimas de 'karoshi', que considera que hay alrededor de 10.000 víctimas cada año.

Pero, ¿cuándo se puede hablar de muerte por exceso de trabajo? Para considerar que se ha producido un caso de 'karoshi', la víctima tiene que haber trabajado más de 100 horas extra en el mes anterior a su fallecimiento u 80 en dos o más meses consecutivos de los últimos seis. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo, un 20% de los japoneses dedica más de 12 horas diarias a su trabajo.

Medidas preventivas

Problemas de ansiedad, depresión, dificultades para dormir, dolores de cabeza o estómago son sólo algunas de las consecuencias que tiene trabajar en exceso.

Consciente de que se trata de un grave problema en la sociedad nipona, el Gobierno nipón ha decidido incrementar la vigilancia sobre las empresas para garantizar que cumplen el reglamento que regula las horas extra. Así, se harán inspecciones sorpresa y se publicarán los nombres de aquellas compañías en las que se ha registrado algún fallecimiento por exceso de trabajo, y de las que obligan a sus empleados a trabajar más horas extraordinarias de las recomendadas por ley (80 al mes).

Entre estas medidas, que entrarán en vigor este mes, se incluyen también otras para promover la atención médica y psicológica a aquellos empleados que lo necesiten por fatiga o estrés laboral.

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