¿Y si tu jefe te obligara a entrar en Facebook durante la jornada para conseguir que fueras más productivo? La red social por excelencia ha decidido dejar de ser el enemigo público número 1 de las oficinas y hacerse un hueco en el mundo laboral lanzando Facebook Workplace, una herramienta para la organización y gestión del trabajo. Fast Company analiza mediante casos concretos cuáles son los pros y los contras de que una plataforma que hasta ahora daba pie a la distracción se destine a fines laborales.

Ya has perdido mucho tiempo en Facebook mientras trabajabas, ¿no? Pues tu jefe podía estar de acuerdo con ello, pero pronto podría hasta exigirte que lo sigas haciendo.

La semana pasada, la red social lanzó Workplace, su respuesta a Slack, HipChat, y a otras plataformas de trabajo colaborativo diseñadas para reducir el correo electrónico y aumentar la productividad. Pero, puesto que mucha gente ya se desplaza normalmente por su muro de noticias para distraerse del trabajo, ¿tendría sentido intentar usar Facebook para trabajar? A continuación presentamos argumentos a favor y en contra de su último desarrollo.

Por qué Facebook es una herramienta natural para el trabajo

Hootsuite, la plataforma de gestión de redes sociales, fue una de las empresas que llevó a cabo las primeras pruebas con Workplace durante el año pasado. Su CEO, Ryan Holmes (que también colabora con Fast Company), dijo que la decisión de probar el nuevo producto de Facebook resultó sencilla.

Para empezar, indica Holmes, “nunca hemos tenido una política de restricción del uso de Facebook en la oficina, y no sólo porque somos una empresa dedicada a las redes sociales. Estas redes son la fuente de las relaciones del siglo XXI,” cree, porque ya son uno de los canales más importantes para obtener información, y eso también vale para la información empresarial. “Estoy contento de que finalmente algunos de los tópicos más obsoletos sobre las redes sociales como que solamente son un lugar para compartir fotos de gatitos se vayan disipando.”

Y si ese fuera realmente el caso, Facebook está trabajando activamente para acabar con ellos. Workplace es la primera gran herramienta para empresas de la compañía, y su precio de suscripción está pensado para debilitar a su competidor Slack; de 1-3 dólares por empleado para Workplace frente a los entre 6,65 y 12,50 dólares para Slack. Lo que puede resultar incluso más decisivo es que Slack y sus competidores aparecieron en escena como plataformas empresariales, mientras que Facebook se está abriendo camino en el mercado desde una dirección opuesta.

Para Holmes esa es una gran ventaja. “Si puedes usar Facebook, puedes usar Facebook Workplace,” indica, ya que los dos están diseñados para parecerse entre ellos. “Los conceptos del muro de noticias o el de los grupos ya son familiares para la gente,” y lo mismo pasa con la interfaz global de usuario y con la funcionalidad de la  plataforma. Eso elimina la necesidad de un proceso de iniciación, señala Holmes. Dicha facilidad en la adopción también condujo el diseño de plataformas como Yammer, que tiene una llamativa semejanza con el muro de Facebook, incluso con sus ‘me gusta’, sus iconos y las franjas azules en la pantalla.

Y aunque ya se podía esperar por parte de los empleados en una empresa dedicada a las redes sociales, los equipos de Hootsuite han acogido Workplace con entusiasmo. “Esto en realidad forma parte de una oleada más amplia de consumerización de la tecnología,” remarca Holmes.

Las plataformas de consumo masivo como Facebook representan de algún modo la cumbre de la usabilidad. Tienen que ser intuitivas y amigables con el usuario porque están compitiendo por la atención. Dicha usabilidad, a su vez, es una gran ventaja en el entorno laboral. Cuando mejora la funcionalidad, se consiguen hacer más cosas y más personas usan la plataforma.

Por qué Facebook es una mala herramienta de trabajo

No todo el mundo está de acuerdo con lo dicho hasta ahora. “El mayor impacto que Facebook podría tener sobre la productividad laboral sería que quebrara,” apuesta Cal Newport, Profesor de Ciencia Computacional en Georgetown y autor de Deep Work: Rules for Focused Success in a Distracted World (“Trabajo a fondo: Reglas para un éxito centrado en un mundo distraído”).

En Hootsuite, Holmes informa que Workplace ha demostrado ser “un gran ahorro de tiempo.” Como con otras plataformas de mensajes en grupo, “en vez de lanzar decenas de e-mails grupales, puedes tener una conversación mucho más natural publicando y respondiendo en un grupo de Facebook,” explica Holmes. “También existe el factor de la visibilidad. Subscribiéndote a diferentes grupos, obtienes información sobre lo que sucede en los distintos departamentos.”

Pero Newport discute si algo de eso cuenta como trabajo real. “Usar Facebook Workplace no es trabajar. Es hablar de trabajo.” No sólo Facebook lo sabe, apunta, sino que su modelo de negocio con Workplace depende precisamente de ese malentendido. “Facebook se ha perfeccionado para ser pegadizo. El caso ideal de uso en la empresa es uno en el que pasas el día entero siguiendo los suculentos bocados que te sirve para mantenerte haciendo clics y desplazándote arriba y debajo de su muro.”

“En la última década,” continúa Newport, “los trabajadores del conocimiento se han contado a sí mismos el cuento de que el elemento principal que les impide producir más valor es que no pueden acceder a suficiente información lo suficientemente rápido.” Si el correo electrónico persiste en dicha “fábula”, él cree, las aplicaciones de mensajería en grupo y, ahora, Facebook Workplace lo capitalizan. Con cada herramienta de comunicación que aparece, las empresas tratan de “optimizarse para lograr más conectividad, más información y más velocidad,” dice Newport. Pero aunque la productividad pueda ser ayudada por una óptima comunicación –hasta cierto punto- ambas cosas son totalmente distintas.

“La principal manera en que los trabajadores del conocimiento producen valor,” cree Newport, “es mejorando sus habilidades inusuales y valiosas y aplicándolas a la información para producir resultados inusuales y valiosos.” Escribiendo para Fast Company recientemente, un antiguo diseñador de IDEO compartía dicho sentimiento, argumentando que desplegar habilidades de valor elevado y de un modo que también resulte valioso supone a menudo un esfuerzo individual.

Incluso el “factor visibilidad” que Holmes alaba, Newport lo ve como una distracción. No es sensato, anota, “incluir a todo el mundo, independientemente de su función, en una gran party line –ya sea a través del correo electrónico, de Slack, o de algo como Facebook Workplace- y luego mantenerlos ahí solamente para resolver cosas sobre la marcha en una conversación continua, desestructurada e incesante.”

Para ser justos, los grupos de Facebook y los canales de Slack están pensados para añadir foco y reducir ese caos. Pero ya hay muchas personas que se muestran de acuerdo con Newport en que cualquier herramienta de comunicación en tiempo real es básicamente una mala idea, pues fomenta la toma de decisiones reactiva y no deliberativa; en otras palabras, material de poco valor.

Newport reconoce que herramientas como Wokplace pueden ser “simples y prácticas,” del mismo modo que han visto desde Hootsuite y probablemente en otras empresas. “Pero el objetivo del trabajo no es hacer la vida fácil,” comenta, “sino producir cosas de valor, una tarea que es intrínsecamente difícil.” Y esa es una tarea de la cual la mayoría de gente quiere distraerse.


* Bellis, Rich. “Will Facebook’s Workplace Prove An Effective Productivity Tool?”. Fast Company, 17/10/2016 (Artículo consultado on line el 24/10/2016).

Acceso a la noticia: https://www.fastcompany.com/3064638/the-future-of-work/will-facebooks-workplace-prove-an-effective-productivity-tool

Suscríbete gratuitamente a nuestros boletines

Recibe noticias e ideas en Recursos Humanos.
Suscripción

Utilizamos cookies para ofrecer a nuestras visitas una mejor experiencia de navegación por nuestra web.
Si continúas navegando, consideramos que aceptas su utilización.