La falta de gente preparada para la industria de alto valor añadido infla salarios y fuerza a importar personal. En 30 años la educación ha variado muy poco mientras en la empresa el cambio sufrido ha sido brutal. En 2016 la brecha existente entre oferta y demanda de talento ha crecido un 14%.

Quizás el fondo de la situación en nuestro país está peor de lo que se dice. Llevamos 30 años hablando del desajuste que hay entre educación y necesidades laborales en las empresas. Y, al parecer, seguimos igual. Con una diferencia, que hoy la situación ha llegado al límite, porque el cambio va muy deprisa, el lastre acumulado es excesivo, mandan las necesidades científicas y tecnológicas... y los alumnos siguen haciendo caso omiso. Hace un par de años, según datos del Gobierno, estudiaban en España ciencias sociales y jurídicas 108.000 jóvenes, mientras que en ciencias solo había 13.000, cuando la demanda laboral se dirige cada vez más a estos últimos. ¿Problema de escuela? ¿de familia? ¿de Gobierno?... un poco de todos, pero creo que la escuela y la familia tienen mucho que decir en ello y aun no lo han hecho. El Gobierno, sí, pero mal.

El caso es que la industria de alta cualificación ya se queja de que no encuentra personal. Y el riesgo para nosotros es alto, porque una de dos, o se larga o importa talento. En un reciente informe sobre 33 países – The Hays Global Skills Index 2016– se destaca que el mercado laboral español “no está adaptando su talento a las necesidades de las empresas y esta creciente falta de conocimientos y habilidades adecuados en el mundo profesional amenaza las posibilidades de crecimiento empresarial, a la vez que pone en peligro la productividad de las compañías”. Y añade que “el establecimiento de un sistema educativo centrado en el aumento de la empleabilidad debe ser prioritario, para que los niveles críticos de desajuste del talento y la inflación salarial sectorial comiencen a normalizarse”

Christopher Dottie, director general de la consultora Hays España, se muestra pesimista al respecto. “Durante los años de la crisis el principal problema venía de la falta de generación de puestos de trabajo, y ahora que se empiezan a generar nos encontramos que esta demanda requiere de perfiles de profesionales que no se encuentran con facilidad. Esta falta de encaje implica una clara conclusión: durante los años de la crisis –y ya son casi 10– se ha perdido una oportunidad magnífica para dar importancia al sector educativo y prepararlo para presentar en el mercado profesionales con los conocimientos y aptitudes necesarios para afrontar la salida de la crisis con empuje”. Y lamenta que “durante todos estos años no se haya implementado en España ninguna medida relacionada con el sector educativo encaminada a solventar este problema. Es decir, las autoridades no han escuchado el mensaje de la sociedad”.

La realidad se que este desajuste, sumado a la falta de flexibilidad del mercado español, ha llevado a una fuerte inflación salarial, que se está notando ya, especialmente en sectores como las tecnologías de la información, las ingenierías –sobre todo en la automoción– y en el sector farmacéutico, por citar algunos.

Inglés, con muchos años de residencia en nuestro país, Dottie, va un paso más allá y dice que resulta difícil entender que de nuestras universidades salgan médicos e ingenieros muy preparados en la teoría y que luego tengan problemas a la hora de integrarse en el mercado laboral. La respuesta es que aquí no se prepara a la gente en las competencias. “En la empresa no todo es conocimiento, está la capacidad de trabajar en equipo, la de saber comunicarse, la de solucionar problemas, la de mejorar la eficiencia, la de tener iniciativa... y eso no se enseña en ninguna facultad española. Y los idiomas. La educación ha variado muy poco en 30 años mientras en las empresas el cambio de las necesidades ha sido brutal...”.

Todo ello, de no cambiar con urgencia, puede desembocar en una situación paradójica. “Si no hay gente preparada, no vamos a generar suficiente empleo de alta calidad. Y el que se cree, los puestos buenos, se los va a llevar el talento exterior importado, mientras los de bajo nivel serán para los nacionales”, apunta Dottie.

Por todo ello, desde Hays, creen que urgen dos tipos de medidas con el fin de solventar esta problemática que está afectando seriamente al mercado laboral español. La primera es potenciar la colaboración entre el sector educativo y las empresas. Las empresas tendrían que trabajar más eficazmente con escuelas y universidades para dar forma al talento del futuro. No es casualidad que países como Alemania y Austria, que tienen programas de enseñanza adaptados, se sitúen entre los países con un “desajuste” del talento más bajo. Y, por supuesto, un cambio en el tipo de enseñanza. “En un mundo cada vez más abierto y con el conocimiento al alcance de todo el mundo, lo que diferencia a los candidatos son las aptitudes y habilidades....”, insiste Dottie.


Un sistema educativo inadecuado

Las industrias relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas se enfrentan a una importante escasez de personal cualificado. ¿Es necesario hacer cambios sustanciales en el sistema educativo desde edades tempranas para hacer frente a esta brecha? Según el Hays Journal, hay una corriente de opinión que piensa que es necesario atraer a los futuros trabajadores de estos sectores desde edades muy tempranas. Aseguran que es primordial que los niños sean conscientes de la importancia de las carreras relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, y que desde muy jóvenes, tengan la posibilidad de tener experiencias educativas interesantes en estos campos. “Este tipo de experiencias deberían llegar antes de la secundaria, pues en este punto muchos estudiantes ya se han decantado por otras materias, simplemente porque no han tenido el contacto suficiente con estas materias en cuestión y sus posibilidades. Los 89 años son ideales para despertar el interés de los jóvenes”.

Lo importante es pensar que estamos en una aproximación a largo plazo. “El problema de que los niños y los jóvenes no se sienten atraídos por las ciencias y la tecnología se ha ido gestando a lo largo de décadas. De alguna manera se les ha inculcado que son asignaturas complicadas en las que no todo el mundo puede tener éxito. Es necesaria la implicación de los gobiernos para hacer frente a esta creciente brecha. La inversión necesaria que tienen que llevar a cabo las escuelas es grande, por lo que es necesaria la implicación pública pero también la privada, por parte de las empresas”, sentencia la citada publicación.


El despertar de las máquinas

El informe de Hays señala que, en Europa, la brecha existente entre las necesidades de talento de las empresas y el nivel de los profesionales existente en el mercado ha crecido en 2016 un 14%. “En España es mucho mayor”, dice Dottie. El informe The Global Skills Landscape – a complex puzzle prevé cambios en la actual situación de escasez de personal cualificado a medio plazo, como consecuencia de los avances en automatización y robótica. La irrupción de la inteligencia artificial está teniendo, y tendrá, un impacto muy significativo en el mercado laboral. Las máquinas son ahora capaces de llevar a cabo acciones no rutinarias, como por ejemplo conducir, escribir textos legales o elaborar diagnósticos. En este sentido, está previsto que el “despertar de las máquinas” libere a los trabajadores de parte de sus labores diarias, con lo que dispondrán de más tiempo para dedicar a trabajos que requieran de su talento.

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