La Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) propone cuotas obligatorias de consejeras y cambiar el permiso de paternidad. Menos del 17% de los consejeros de las grandes empresas son mujeres, al tiempo que el porcentaje de directoras y gerentes está estancada desde los noventa por debajo del 30%.

No sólo las mujeres tienen una tasa de actividad menor que los hombres; además sufren en mayor medida el desempleo, la temporalidad, el trabajo a tiempo parcial, la sobrecualificación... Y su salario es inferior.

¿Cómo se pueden reducir estas desigualdades que todavía lastran el mercado laboral en España? Un informe de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), firmado por su subdirector, Ignacio Conde-Ruiz, e Ignacio Marra, propone una batería de medidas que van desde la implantación de cuotas obligatorias en los consejos de administración de las empresas, a mayor inversión en la educación de los niños hasta los tres años, el impulso de la flexibilidad en el trabajo y un permiso de paternidad que fomente una redistribución más equitativa de las tareas domésticas y el cuidado de los hijos.

“Se pierde fuerza laboral y mucho talento que no nos podemos permitir, cuando se prevé que en el 2050 la población en edad de trabajar se reducirá en 8,1 millones de personas”, advirtió ayer el economista y profesor de la Universidad Complutense de Madrid Conde-Ruiz.

El estudio destaca que mientras la “importante infrarrepresentación” de mujeres en instituciones públicas españolas (sobre todo, en los niveles más elevados de la diplomacia, el poder judicial y el gobierno autonómico y local) está en la media de los principales países europeos, en el sector privado la situación es peor que en Alemania, Francia, el Reino Unido, Italia, Suecia, Bélgica y Holanda.

Menos del 17% de los consejeros de las grandes empresas son mujeres, al tiempo que el porcentaje de directoras y gerentes –según la clasificación de la EPA– está estancada desde los noventa por debajo del 30%. Por ello, desde Fedea son partidarios de seguir los pasos de Alemania o Francia e imponer cuotas obligatorias en los consejos de administración.

Además, apuestan por el modelo italiano, con una implantación gradual (hasta llegar al 33% de los miembros del consejo), de carácter temporal y que fija sanciones. En cinco años, dicen, la presencia de consejeras ha pasado del 6% a rozar el 30% y con un “impacto positivo en la cotización bursátil de las empresas”. Para los autores del estudio, se trata de una herramienta “para romper el monopolio masculino y acelerar la transición hacia un modelo con igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres”.

En cuanto a la brecha salarial, el informe señala que tanto la tasa bruta por hora trabajada como ajustada se sitúa en torno al 20%. Y que la diferencia entre hombres y mujeres “se agranda en los salarios más altos”. Conde-Ruiz destacó que trabajos como los de la investigadora Sara de la Rica concluyen que la brecha de salario se produce especialmente a través de la parte variable del sueldo –que, por su carácter discrecional, queda fuera de lo establecido por convenio–.

Aunque las mujeres han dado un gran salto en la incorporación del mercado laboral, con una tasa de actividad que ha pasado del 35% a mediados de los ochenta al 68%, los autores del estudio concluyen que “aún hay margen de mejora”, sobre todo entre la población femenina de más de 30 años. Tal y como señaló el subdirector de Fedea, los frenos a la mejora laboral de la situación de las mujeres tiene que ver con el desigual reparto de las tareas domésticas, con la maternidad y, en suma, con las dificultades para conciliar la vida personal y la profesional. Por todo ello, las recomendaciones del estudio ponen el acento en reclamar desde los centros de trabajo medidas eficaces de flexibilidad laboral.

Al tiempo, defienden cambios significativos en el permiso de paternidad por considerarlo “insuficiente”: actualmente es de 13 días, después de que el Gobierno haya ido aplazando su prolongación hasta un mes. Así, piden que sean intransferibles y obligatorio durante un periodo corto de tiempo, además de proponer que al igual que en Alemania o Suiza , cuantos más días utilice el padre el permiso de la madre puede ser más prolongado o recibir una prestación más elevada. Ignacio Conde-Ruiz resaltó que los permisos de paternidad largos favorecen a posteriori el reparto de “las tareas domésticas y del cuidado infantil de forma más equitativa”.

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