La productividad depende de recursos muy variados pero está ligada en gran medida a la motivación profesional. Empresas como Mars Ibérica o Toyota aplican medidas en favor del empleado que ayudan a motivarlo y aumentar su productividad.

Sabe qué espera la empresa de usted? ¿Tiene amigos en la compañía? ¿Cree que está capacitado para desempeñar su labor? ¿Está satisfecho con su carrera profesional? Cada seis meses, los empleados de Mars Ibérica, filial de la multinacional del chocolate, se enfrentan a un cuestionario como éste. 'Mars es Mars gracias a su gente. Nos preocupa que nuestros empleados estén contentos, sólo así rendirán al máximo ', dice Arantxa Salguero, directora de Recursos Humanos. En Mars no se ficha desde hace año y medio. 'Cada profesional decide a qué hora entra y a qué hora sale, organiza su trabajo. Y los viernes de julio y agosto nadie pisa la oficina. Desde entonces nuestras ventas han crecido ', apostilla Salguero. Esta multinacional maneja un presupuesto austero: 'Me quedo perpleja cuando oigo a los colegas decir que con la crisis están reduciendo gastos superfluos ', dice la responsable de personal.

A las organizaciones no les resulta sencillo eliminar la grasa, 'retirar de la cadena productiva todo aquello que no añade valor ', opina Marc Sachón, profesor agregado de Operaciones y Logística de IESE. 'Ése ha sido durante casi un siglo el gran secreto de Toyota y su copiadísimo just in time ', un referente en los tiempos que corren, incluso para las empresas de servicios. 'En 2007 el sueldo del CEO de Toyota, hoy líder mundial en ventas, era inferior al millón de dólares y, por supuesto, al salario de sus colegas de la industria automovilística ', resume el profesor de IESE. La flexibilidad es una de las señas de identidad del just in time, como lo es también de empresas como Infojobs. 'Cada año organizamos el organigrama en función de los objetivos ', señala Juan Pablo Fisas, responsable de Recursos Humanos.

La productividad depende de recursos tan variados como la tecnología, la innovación y la estrategia, pero también está ligada en gran medida a la motivación profesional. 'Automotivación ', la denomina José María Gasalla, profesor de Esade. 'La empresa lo que ha de evitar es desmotivar a la plantilla: lo peor que le puede pasar a un profesional es saber que está a las órdenes de un jefe no capacitado ', opina. Gasalla ha desarrollado un modelo por competencias para medir el talento y la productividad. A su juicio ésta depende en gran medida de la capacidad de la dirección para evitar en su entorno las injusticias, comprometerse con sus empleados, ser coherente con los valores que defiende, cumplir las promesas y decir la verdad.

'El problema de la productividad no se solucionará en España mientras persistan las actuales tasas de temporalidad (30%) ', advierte Juan José Dolado, profesor de la Universidad Carlos III. 'Los trabajadores temporales no tienen interés en formarse porque saben que en cualquier momento pueden ser despedidos y las empresas consideran que no merece la pena gastar un duro en formación por la misma razón ', concluye. 'El trabajador que se siente protegido por su empresa siempre rinde más ', dice Juan Mora, profesor del Instituto de Empresa y director de Recursos Humanos de NH. La cadena hotelera lo intenta ofreciendo formación continua, la posibilidad de promocionar desde cualquier puesto a director de hotel e importantes descuentos dirigidos a empleados y familiares.


Con formación, 10% más de salario

En 1975 la productividad del trabajo representaba en España el 93,7% de la media de los países de la zona euro. En 2007, según el Banco de España, ese porcentaje había caído hasta el 90,8%. Se trata del nivel más bajo desde los primeros años 70, cuando la economía, en pleno desarrollismo, rompió por primera vez la barrera del 90%. La productividad es una asignatura pendiente y hay datos que explican por qué sólo crece cuando se destruye empleo.

Un trabajo realizado por el profesor Rafael Doménech, jefe del Servicios de Estudios de BBVA, demuestra empíricamente la relación que existe entre la formación académica y la renta per cápita. Dicho de otro modo, a mayor fracaso escolar (del 30% en España) menor productividad. Según este informe, los años de escolarización de la población mayor de 25 años 'podrían explicar directamente el 59% del gap de la productividad del trabajo con EE UU existente en 2007 '. España, hay que recordar, tiene el 70% de la riqueza per cápita de EE UU. Según los datos que maneja Doménech, cada año de educación supone un 10% más de salario promedio y, por supuesto, las posibilidades de despido se reducen.

En España, sólo un tercio de los estudiantes van a la Universidad y un tercio de los que no pasan por el campus tienen una formación profesional muy deficitaria. 'En EE UU todo el mundo conoce la ventaja, en términos de renta permanente, que supone estudiar en Harvard, aquí nadie tiene ese incentivo ', dicen los expertos. Éste no es un asunto menor. El trabajo de Doménech considera que hasta el año 2040 o 2050 no se producirá la convergencia educativa con los países líderes y los niveles de productividad que vendrán con la crisis serán como el colesterol, del malo.

La productividad total de todos los factores -incluido el stock de capital- ha pasado del nivel 100 en 1995 al 92,5% con que se cerró el año 2007.


La opinión de los expertos

CAPACITACIÓN Un profesional, si quiere ser competitivo, debe estar capacitado para realizar con excelencia el trabajo encomendado; pero, sobre todo, tiene que disfrutar con su tarea.

FORMACIÓN El capital humano es la materia prima de la productividad. Un profesional que no dedique parte de su tiempo a formarse perderá progresivamente competencias y rendirá menos.

FLEXIBILIDAD Saber qué partido se está jugando y en qué campo es decisivo para alcanzar los objetivos. Cada día tiene su afán. Los profesionales que saben adaptarse a los cambios son el pilar de una compañía productiva.

COMUNICACIÓN La individualidad mata el negocio. Hay que compartir objetivos e intereses con los compañeros. La comunicación entre los departamentos multiplica el rendimiento.

DIRECCIÓN Un jefe inepto es el peor enemigo de la productividad. Trabajar bajo la dirección de profesionales incompetentes termina resquebrajando cualquier organización.

COMPROMISO La injusticia y las promesas no cumplidas son el germen de la desmotivación. Un trabajador debe comprometerse con su empresa, pero también ha de tener la convicción de que la compañía asume por él ciertos riesgos.

OPTIMISMO Imprescindible en tiempos de crisis como los actuales. Lamentarse y quedar inmovilizado es la mejor manera de perderse las mejores oportunidades de negocio.

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