La memoria económica elaborada por el Consell de Cambres advierte que para alcanzar la cota de empleo del 2007 faltan todavía "unos cuantos años". A pesar de que la recuperación se consolida impulsada por la internacionalización, todavía quedan retos pendientes como la creación de empleo de calidad o aumentar la productividad por la vía de la innovación y la formación.   

 

Catalunya crece pero no recuperará el volumen de producto interior bruto (PIB), el conjunto de la riqueza que se genera en un ejercicio, del 2007, el de antes de que estallara la crisis, hasta el año que viene. Así lo asegura la Memòria Econòmica de Catalunya 2015, elaborada por el Consell de Cambres de Catalunya. En términos de empleo, la recuperación total todavía tardará "unos cuantos años más", ya que solo se ha recobrado el 26% del empleo que se ha perdido durante  la crisis, según la directora del estudio, Carme Poveda.

Antes del estallido de la crisis, en el cuarto trimestre del 2007, se alcanzó el nivel máximo de empleo en Catalunya con 3.621,3 millones de personas ocupadas, frente a los 3.127,6 millones del primer trimestre del ejercicio actual, según los datos del Institut d'Estadística de Catalunya (Idescat).

A juicio de Poveda, la recesión que estalló en el 2008 ha supuesto en realidad "una década perdida" para Catalunya, tal como reflejan los datos. Y es algo parecido a lo que se registrará en el conjunto de la economía española, según ha admitido el Gobierno, que prevé recobrar los niveles precrisis a finales de este año o principios del que viene.

En el ejercicio actual, pese a que se alcanzará un aumento del PIB de alrededor del 2,9%, el valor de este aún se situará un 4% por debajo del alcanzado en el 2007.

El 'president' Carles Puigdemont, que ha intervenido en la presentación, ha rebatido los argumentos de quienes aseguran que el 'procés' ha provocado la fuga de empresas al asegurar que esto afecta más a Madrid, dónde no hay debate independentista. Según sus datos, Catalunya perdió el ejercicio pasado un total de 815 domicilios fiscales, que suponen el 0,32% del total de empresas con empleados. Mientras que, ha agregado, en la capital del Estado, fueron 1.035, el 0,50% del total.

Autocomplacencia

A pesar de los datos positivos sobre la economía ha alertado del riesgo de conformarse. "Debemos tener confianza, que es un combustible indispensable para crecer, pero no debemos caer en la autocomplacencia", a pesar de que, recalcó, los datos del 2015 son los mejores de los últimos ocho años.

Y, a pesar de que la recuperación se consolida impulsada por la internacionalización, quedan pendientes retos como reducir las desigualdades "a través de la creación de empleo de calidad y la reducción de la tasa de paro; aumentar la productividad por la vía de la innovación y la formación, en vez de por la pérdida de empleo como ha sucedido en los últimos años; y compatibilizar el crecimiento con la reducción del déficit y el endeudamiento públicos", según se desprende de la memoria.         

En la misma sesión, el catedrático y diputado de Junts pel Sí, Oriol Amat, se ha felicitado por la evolución de las empresas catalanas. Ha destacado que del 2014 al 2015 el número de empresas creció en unas 8.000, hasta 594.498; aunque todavía son unas 27.000 menos que en el 2007.

Menos empleo fijo

Aunque ha resaltado los aspectos más positivos, como el aumento de las ventas, de los beneficios y la solvencia financiera, Amat también ha admitido la pérdida de peso del empleo fijo. Este aumentó en los peores momentos de la crisis, porque las empresas se desprendieron de los trabajadores con contratos temporales; mientras que empezó a caer a medida que comenzó a crearse empleo a partir del 2013.    

En el informe se constata que las previsiones para este año reafirman la tendencia positiva de la economía catalana, pese a que anticipan una cierta desaceleración, aunque "más suave de lo que se preveía inicialmente", con una previsión de crecimiento del PIB del 2,9% este año y del 2,7% en 2017, cuando se superará el PIB de 2007.

La Memòria Econòmica 2015 incluye un monográfico sobre internacionalización: constata cifras récord de exportaciones --con un crecimiento acumulado del 50% desde el 2009--, empresas exportadoras, inversión extranjera y turismo --un 38% más que en el 2009--.


La industria, generadora de la mitad del nuevo empleo

La industria, que a lo largo de los últimos años ha logrado mantener su peso en el conjunto de la economía catalana en torno al 20%, creó la mitad del nuevo empleo del año pasado. Del total de 46.800 puestos de trabajo generados, 23.700 fueron en la industria. Este hecho lo resalta la Memòria Econòmica como una novedad, ya que en los últimos años la creación de empleo había estado liderada por los servicios.

Esta rama de la actividad económica acumula ya ocho trimestres consecutivos de crecimiento y, además, con mayor intensidad que en el conjunto de la zona euro.

Sobre la construcción, la memoria 2015 constata el primer año con una tasa positiva de crecimiento del valor añadido bruto (+3,4% después de siete años de recesión), aunque contribuye muy poco al crecimiento de la economía global catalana, ya que ha reducido mucho su peso durante la crisis.


De la supuesta marcha de empresas al atractivo inversor

El número de empresas que el año pasado dejaron el domicilio fiscal en Catalunya fue de 815, una cifra muy parecida a las 816 del 2008. Según la Generalitat, la fuga de compañías a causa del ‘procés’ quedaría rebatida por el hecho de que en el periodo 2008-2010 la media de deslocalizaciones fiscales fue de 855, frente a 842 entre el 2011 y el 2014, una etapa en la que se incluye el proceso soberanista. En el caso de Madrid, la media entre el 2008 y el 2012 fue de 1.172 y entre el 2011 y el 2014, de 1.278.

En todo caso, el mayor número de fugas de Catalunya en este periodo de tiempo se produjo en el 2014, con un total de 987. En el caso de Madrid fue en el 2012, con un total de 1.422 compañías.

Todas estas cifras se producen en un momento en el que Barcelona se consolida como una de las ciudades con mayor poder de captar inversiones. Es de hecho ya la quinta plaza europea para invertir, según el European Attractiveness Survey 2016 de la consultora EY. En este estudio, Madrid también avanza en el ránking hasta situarse en la octava posición.

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