La nueva reforma laboral que ha levantado "en armas" a huelguistas y sindicatos, incluye un novedoso punto sobre "el derecho a desconectar", posiblemente mucho más apreciado por los ciudadanos que el resto de la ley. El blanco de esta medida son las empresas con 50 o más empleados y pretende impedir que los trabajadores reciban correos electrónicos fuera de la oficina, una situación que crea estrés laboral o burn-out, investigado ahora por expertos franceses como una posible enfermedad, e impide la conciliación.


"Todos los estudios muestran que hay muchos más problemas derivados del estrés laboral de los que solía haber, y es un estrés constante", aseguró a la BBC el diputado y ex ministro socialista Benoît Hamon, que presentó la medida ante la Asamblea Nacional. "Los empleados dejan la oficina físicamente pero no se despegan del trabajo. Permanecen conectados por una especie de correa electrónica, como un perro", añadió.

"El desarrollo de la información y las tecnologías de comunicación, en caso de mala gestión o regulación, puede tener un impacto en la salud de los trabajadores", recoge el artículo 25 de esta ley, en el que se trata la novedosa propuesta, dentro del capítulo "La Adaptación del Derecho Laboral durante la Era Digital". "Entre ellos -continúa el texto- la carga de trabajo y la sobrecarga de información, la difusa frontera entre la vida privada y la profesional, son riesgos asociados al uso de la tecnología digital".

La norma sugiere a las empresas que se negocien fórmulas para limitar la penetración del trabajo en la vida personal de los empleados, ya sea en horas no laborales e incluso en período vacacional.

El ministerio de Sanidad investiga el "burn-out"

Los socialistas llevan un tiempo preocupándose por estás "nuevas" formas de estrés laboral. La ministra de Sanidad, Marisol Touraine, organizó un grupo de trabajo en febrero con distintos expertos e investigadores para tratar de encontrar una definición "médica" al "burn-out". Una situación a la que los psicólogos se refieren como un estado de "agotamiento físico, psíquico y mental debido a un entorno profesional estresante". "El sufrimiento en el trabajo es una realidad que no podemos seguir esquivando", dijo Touraine entonces.

La intención de la Ministra es definir el problema antes de incluirlo como una enfermedad laboral. "Por tanto, voy a establecer un grupo de trabajo para definir qué es y cómo se trata y después la ministra de Trabajo verá", señaló.

Según el Institut de Veille Sanitaire, en Francia habría 30.000 personas afectadas por este problema, una cifra que se eleva hasta los tres millones según una empresa especializada en prevención de riesgos. Esto y la falta de regulación sobre la enfermedad, que no ha sido reconocida como tal en ningún país, motivaron a Hamon, una figura mítica entre los socialistas, a proponer esta medida legal de la que muchos hablan ya como el nuevo derecho al olvido, aunque solo sea los fines de semana.

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