El productor de yogur griego quiere reconocer a sus casi 2.000 trabajadores la aportación al crecimiento de la empresa, por lo que repartirá entre ellos un 10% de la propiedad en base a la posición y al tiempo de servicio a la organización.

 

El empresario estadounidense Hamdi Ulukaya devuelve a sus empleados lo que les debe. El fundador del productor del yogur griego Chobani repartirá un 10% de la propiedad de la compañía entre sus asalariados si en el futuro decide colocar su capital en el mercado bursátil o si la pone en manos de otra corporación. “No lo habría conseguido sin esta gente”, reconoce este inmigrante de origen kurdo convertido en exitoso hombre de negocios.

Chobani fue creada hace algo más de una década. Pero las nuevas tendencias en el consumo de alimentos -más sanos y ricos en proteínas- le llevaron a plantar cara en pocos años a los grandes vendedores de productos lácteos en Estados Unidos, como General Mills, la dueña de Yoplait, y Danone. Ahora cuenta con aproximadamente 2.000 empleados, que serán recompensados en base a la posición y al tiempo de servicio para la empresa.

Ulukaya deja claro que no está regalando nada, sino dando un incentivo. “Nunca imaginé que lo que he construido llegara a tener tanto éxito”, afirma, por eso les da un trozo de lo ayudaron a construir. Chobani es la marca líder en el mercado para este producto. “Ahora trabajarán aún más para el crecimiento de la empresa”, añade. Es, como explicó esta semana el patrón a sus empleados, un compromiso de responsabilidad compartida.

El boom creado por Chobani se suele comparar con el que se vivió hace unos años en el negocio de las bebidas energéticas. Ulukaya empezó a producir yogur griego en una fábrica que compró en Kraft en el condado de Chenango, al norte de Nueva York. La competencia, sin embargo, es cada vez mayor. Incluso Coca-Cola está ofreciendo sus propios productos lácteos para no depender solo de los refrescos.

Hace solo cinco años, el yogur griego generaba ventas en EE UU por valor de 390 millones de dólares. De ahí a representar hace un año el 50% de las ventas totales de yogures. Chobani es, además, una de las marcas patrocinadoras del equipo olímpico de EE UU. Recientemente acaba de presentar una serie limitada de sabores para celebrar el evento deportivo en Río de Janeiro.

Chobani no cotiza pero en Wall Street no pierden de ojo este mercado y a sus principales actores, por su robusto crecimiento. Hace unos meses se valoraba la compañía en unos 5.000 millones de dólares. Eso significa que un eventual estreno bursátil podría hacer millonarios a muchos de sus empleados, si estos decidieran en ese momento aprovechar para vender sus acciones.

Ulukaya llegó a EE UU con 24 años. Es conocido por contratar en su empresa a refugiados, para así darles una oportunidad de integrarse en la sociedad y tener una vida próspera fuera de sus países de origen. Los asalariados de Chobani consideran que recibir un trozo de la compañía es mucho mejor que un aumento de suelo o una prima a final de año. Para los más mayores será un buen sustento durante la jubilación.

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