Está claro que un trabajador temporal tiene mucho más riesgo de ser despedido que uno indefinido, pero desde que se agudizó la crisis esta desventaja se ha disparado. Las empresas están adelgazando plantillas dejando de renovar contratos eventuales.

Está claro que un trabajador temporal tiene mucho más riesgo de ser despedido que uno con contrato indefinido, pero desde que se agudizó la crisis esta desventaja se ha disparado. Hoy un empleado con contrato eventual tiene seis veces más probabilidades de que su empresa lo eche que uno fijo. De hecho, en los últimos 18 meses el número de trabajadores estables apenas ha descendido un 5% mientras que la desaceleración económica ha dejado en la calle al 32% de los temporales.

"El tipo de contrato se ha convertido casi en el único factor que decide actualmente un despido, más que la formación, la capacitación del trabajador, su edad, su sexo o su nacionalidad", explica la catedrática Sara de la Rica, coordinadora del observatorio laboral que acaba de publicar la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea). Las empresas están adelgazando plantillas de la manera "más sencilla", es decir, dejando de renovar contratos eventuales porque es más barato y más fácil que buscar otras medidas de flexibilidad interna, dice de la Rica. A su juicio deberían acortarse las distancias de protección que existen entre los temporales y los fijos tendiendo hacia un solo tipo de contrato intermedio para todos los trabajadores. Sin embargo, De la Rica descarta la bondad de la propuesta de CEOE de abaratar el despido y apuesta por cambiar el modelo del mercado de trabajo.

DATOS DEL INE

El observatorio ha seguido la trayectoria de 7.361 trabajadores durante 18 meses a través de las estadísticas del INE para determinar por qué se pierde un empleo y cuáles son las características de quienes luego encuentran otro.

El primer dato es que el 9% de los trabajadores que estaban contratados en julio del 2007 ahora están en paro. La probabilidad de perder un empleo ha crecido un 1% entre el tercer y el cuarto trimestre del 2008.

Este riesgo no afecta por igual a todos los perfiles de trabajador. Si se es hombre, si se tiene menos de 24 años, si el nivel formativo es bajo, o si se encuentra ligado al sector de la construcción, hay una gran probabilidad de perder el trabajo.

En España, la nacionalidad no es un factor de riesgo para ser despedido aunque por cada empleado español en el paro hay dos extranjeros. Esta diferencia responde de nuevo a que los trabajadores de fuera tienen contratos más precarios y niveles de formación inferiores.

UN TERCIO SE RECOLOCA

Así, el observatorio laboral de Fedea desvela que solo el 33% de los trabajadores que hace 18 meses estaban en paro han encontrado un trabajo. Las mujeres, las personas entre 25 y 34 años, los universitarios y los inmigrantes --porque son menos selectivos a la hora de aceptar un empleo-- pueden tener hasta un 37% más de probabilidades de conseguir su objetivo. Las principales trabas las padecen los mayores de 45 años y quienes llevan mucho tiempo en paro. Cuando se ha pasado más de tres meses de desempleo las oportunidades disminuyen considerablemente.

Los contratos temporales siguen siendo los preferidos de las empresas aunque los indefinidos han crecido un 4%. Las bolsas de trabajo están concentradas en el sector servicios y en las ocupaciones que requieren habilidades manuales.

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