La robótica se impone en las fábricas, y pronto lo hará también en el sector servicios y los hogares, forzando así un cambio de la estructura del empleo. Esto permitirá que el usuario sea cada vez más independiente, relegando las actividades cotidianas a las máquinas, que estarán conectadas entre ellas y se enviarán órdenes.


En la última reunión del Foro Mundial de Davos uno de los temas estrella fue el debate sobre el efecto que tendrá en la economía, y en los puestos de trabajo más en concreto, la llamada cuarta revolución industrial o la industria 4.0, en la que la robótica y la inteligencia artificial jugarán un papel clave, así como la interacción entre varias innovaciones tecnológicas que hasta ahora actuaban en campos separados. Uno de los ejemplos más claros es el proyecto de Google de coches sin conductor.

El estudio de partida en el que se basaron los debates de Davos preveía, a grandes cifras, que esta cuarta revolución hará desaparecer muchos empleos de baja cualificación, los relacionados con labores más mecánicas y rutinarias, pero a la vez creará nuevos empleos más técnicos y para los que se necesitará una mayor formación y especialización. Pero al final, el estudio concluía que el saldo en cifras de empleo será negativo: desaparecerán unos siete millones de puestos de trabajo que habrán quedado anticuados y los cinco millones nuevos que nacerán vinculados a esta actividad serán insuficientes para evitar la caída.

Para algunos, estás previsiones son excesivamente alarmistas. Rita M. Planas, titular de Robótica de la Escola Superior d'Enginyeria Industrial, Aeronàutica i Audiovisual de Terrassa (Eseiaat), uno de los mayores campus universitarios vinculados a la ingeniería en España, da por hecho que en una primera etapa habrá una serie de empleos de poca cualificación que sufrirán, y que se producirá un cambio de perspectiva en el trabajo. «Se exigirá más formación para ocupar un puesto de trabajo, aparecerán nuevos empleos muy relacionados con el mantenimiento de las máquinas, su diseño, nuevas aplicaciones, nuevas vinculaciones entre la robótica industrial y la robótica de servicio».

Aplicación práctica

Un ejemplo puede ilustrar estas afirmaciones. La Eseiaat realiza investigaciones para empresas que quieren crear fábricas 4.0, o que una parte de ellas funcione de esta manera, pero solo pueden recibir encargos que prácticamente hayan descartado las ingenierías privadas por su complejidad, hechos a medida para una empresa. Uno de los encargos que ganó fue de una compañía muy tradicional, al menos en su producto, la cervecera Damm. La Eseiaat diseñó el sistema de transporte interno dentro de las fábricas con robots que sustituyen a los toros de transporte conducidos por humanos y la mayoría de personas que hacían esa labor fueron recolocadas en otras labores dentro de la empresa que aportaban más rentabilidad.

Marc Segura, director de la división de robótica de ABB en España y Portugal, también pone en duda las previsiones de Davos. «Los estudios aseguran que la robótica ha creado más de cuatro millones de empleos, entre investigadores, fábricas de robots y empresas que los usan. Además, en todo el mundo hay unos 1,5 millones de robots, por 1.500 millones de personas trabajando en la industria manufacturera», completa.

Para que una máquina industrial pueda ser considerada un robot debe cumplir al menos dos condiciones: que sea multifuncional y que sea reprogramable, con capacidades para hacer varias actividades y diferentes. Muchos incluyen la posibilidad de cambiar sus accesorios finales. En la robótica de servicio o colaborativa lo que se busca cada vez más es que estas máquinas incluyan una cierta inteligencia artificial que les permita aprender a medida que van actuando. En este caso se encontrarían los robots de cocina que asumen las diferentes recetas que van cocinando y que solo es necesario programarlas una vez para que vaya repitiendo el plato en cuestión.

Uno de los sectores en los que ha entrado con más fuerza la robótica es el automóvil. Eso explica que España sea uno de los países con más robots industriales de Europa.

Crecimiento

Según las últimas estadísticas publicadas por la Asociación Española de Robótica y Automatización-Tecnologías de la Producción (AER-ATP), en España se habían instalado 49.700 unidades a finales del 2014, 2.129 más que en el 2013, pero con un crecimiento menor que el experimentado un año antes.

Esto se explica porque el primer sector que utiliza robots, el del automóvil, ya empieza a estar saturado o no necesita renovarlos tanto.

La automoción sigue manteniendo el liderazgo, con más de 30% de los robots incorporados. Pero le va a la zaga el sector de alimentación y bebidas, en el que los robots se han convertido en una pieza clave en el embalaje y la logística en general. Por actividades, la soldadura, que había sido casi líder, ha quedado muy sobrepasada por la manipulación y la carga y descarga de máquinas, a la que se dedican actualmente más de la mitad de los robots industriales instalados.

Sin embargo, el potencial de crecimiento en China es alto ya que el nivel de robotización de una fábrica nueva como la de Renault es del 49% en el área de soldadura frente al 99% en Europa. Los pedidos de Asia también apuntan a ese potencial.

La profesora Planas explica algunos casos que aportan más luz sobre el cambio que se está produciendo: «Cada vez hay más robots dedicados a la limpieza de los cascos de los buques, o a los vidrios de grandes edificios, en aparatos para la recolección de fruta, en cirugía, analíticas, prótesis robotizadas con sensores que permitirán adaptarse al terreno que se pisa, o, en robótica de servicios incluso mascotas -como sucede en Japón—pensadas para que la gente mayor haga gimnasio o realice correctamente ejercicios de recuperación en su vida».

Los robots de servicio, añade, cada vez recopilarán más datos, se interconectarán entre máquinas y se «dirán» entre ellas qué toca hacer. «El futuro tiende a independizar cada vez más al usuario, librarlo de actividades cotidianas, como por ejemplo que cuando esté llegando a casa con el coche a la hora de comer, el automóvil ya emita una señal a la cocina para que caliente la comida».

Lluís Basañez, secretario de la AER-ATP, expone, en el editorial del último boletín de la asociación, que la confluencia de la robótica industrial y la de servicio «abre interesantes y atractivas perspectivas con la aparición de nuevas aplicaciones y la mayor eficiencia de las que tradicionalmente forman parte de la robótica industrial».

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