Ya sea por elección o como única opción para conseguir un empleo acorde a su formación, miles de jóvenes se marchan cada año al extranjero. Muchos de los que viven fuera ven difícil alcanzar en España condiciones similares a las que tienen.

Arquitectos, informáticos e ingenieros son los que más se están marchando.

El extranjero como escape. El extranjero como oportunidad, como salida, como forma de conocer mundo, para aprender idiomas, porque en España no hay nada mejor o porque, directamente, no hay nada. El extranjero para enriquecerse en lo personal, en lo profesional, en lo económico. El lugar donde aprovechar los conocimientos de muchos años de estudio o el que ofrece unas condiciones impensables aquí. Emigrar es la única opción (o la mejor) que han encontrado miles de jóvenes azotados por la crisis.

El perfil suele ser el de un profesional bastante cualificado. "Para otro tipo de trabajo los países se nutren de la otra inmigración", apunta Manuel Pérez Yruela, profesor de Investigación de Sociología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Señala a las becas Erasmus como uno de los factores que provocan que los jóvenes no se lo tengan que pensar mucho a la hora de mudarse a otro país: "Se ha generado un fenómeno de internacionalización que no se daba en anteriores generaciones, más arraigadas en nuestro pueblo".

Un estudio que hizo Adecco la pasada primavera señala que la mayoría de los emigrantes españoles son hombres jóvenes "altamente cualificados". La crisis ha ampliado el perfil profesional. Al prototipo de investigadores, científicos o jóvenes de la rama sanitaria, se le añaden ahora otras profesiones, normalmente técnicas, como ingenieros, arquitectos o informáticos, "que han perdido su empleo en España o consideran que su trabajo será mejor valorado fuera".

Las cifras que maneja el INE son poco significativas desde el punto de vista demográfico. La emigración de personas de 16 a 34 años ha ido creciendo desde 2003 y la crisis no ha provocado una estampida. El año 2009 es el primero de decrecimiento del número de jóvenes emigrantes en los últimos siete, aunque la variación es modesta (de 13.083 en 2008 a 12.498 en 2009).

Sin embargo, según señala Chaik El Homrani, portavoz de Avalot, sección juvenil de la UGT en Cataluña, sí que hay una mayor voluntad y predisposición a salir. También señala el factor Erasmus como uno de los responsables. "Además, muchos jóvenes no encuentran empleo o trabajan donde no quieren y en condiciones tan malas que el planteamiento de irte fuera parece el mejor", añade. Para hacer estas afirmaciones El Homrani se apoya, por ejemplo, en el programa Argo Global de prácticas en empresas extranjeras del Ministerio de Educación, que concede 1.100 becas hasta 2012. "Para la edición anterior hubo 14.000 candidatos; en la 2009-2012, más de 24.000".

 


 

En cifras

- Emigrantes. En 2009 se fueron al extranjero 12.498 personas de entre 16 y 34 años. Fue la primera caída de emigrantes jóvenes desde 2003.

- Destinos. Más de la mitad de los jóvenes emigrantes optaron por destinos europeos, la inmensa mayoría, dentro de la UE. Estados Unidos es el segundo lugar preferido, con casi 1.300 emigrantes en 2009, según los datos del INE.

- Perfil. Según un estudio de Adecco, el prototipo del demandante de empleo en el extranjero es un hombre de entre 25 y 35 años, altamente cualificado, proveniente de las ramas de ingeniería, arquitectura o informática.

Acceso al amplio especial de El País sobre la situación laboral de los jóvenes, (PRE)PARADOS: http://www.elpais.com/especial/preparados

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