Las bajas por enfermedad aumentan cuatro veces más deprisa que el número de cotizantes en el último año. Un 1% de los trabajadores causa el 16% de los procesos de baja en las empresas. Es importante que la dirección general se implique y comunique las consecuencias del absentismo a la plantilla así como crear sistemas organizativos para gestionarlo.

 

Números cantan. El año 2012, en plena crisis, las afiliaciones a la Seguridad Social cayeron en España un 3,3% –de hecho venían cayendo desde el 2008– y las bajas por contingencias comunes (no profesionales), bajaron un 19,1% –también lo venían haciendo desde el 2008–. En el 2015, hasta septiembre, con la crisis ya bastante superada, las afiliaciones a la SS subían un 3,2% en tasa anual, mientras las bajas lo hacían en un 11,35%, casi cuatro veces más. Por cierto, aquí no hay autónomos, aunque pocas bajas tienen. De hecho, no pasa nada que no haya sucedido antes. Con la crisis la gente se pone menos enferma, por el miedo a perder el puesto de trabajo –en un entorno de despidos– y cuando llega la recuperación hay una cierta relajación, que ya estamos viendo.

Como se explica en el recuadro aparte, este ha sido el germen del libro Como gestionar el absentismo en mi empresa que se ha realizado desde Asepeyo, coordinado por Ricardo Alfaro, director de operaciones de la mutua. “El absentismo es anticíclico con respecto a la economía y ello pasa sobre todo en los países latinos. Ahora hemos entrado en la fase alcista del ciclo y empiezan a crecer las bajas. En este sentido, la recuperación económica es términos de absentismo es muy parecida a las anteriores”, comenta.

Para Jordi Miñarro, director de asistencia sanitaria de Asepeyo, “no hemos sabido aprovechar el periodo de crisis para dar una imagen negativa del absentismo y el coste de recursos públicos que supone, siempre desde una óptica basada en la responsabilidad”. Uno de los problemas que se encuentran las mutuas es que las empresas aplican métodos cuantitativos pero prácticamente no entran en los cualitativos. Alfaro pone un ejemplo al respecto. “Hemos comprobado que un 81% de los trabajadores no coge ninguna baja (estamos hablando desde el punto de vista de la mutua, es decir, a partir de 15 días) al año. Un 17% cogen de uno a dos procesos de baja y 1% coge un promedio de 4 procesos. Es decir, un 1% de los trabajadores generan el 16% de los procesos de baja, que en las grandes puede llegar fácilmente al 20%. Las empresas deberían trabajar más el concepto de reiteración. Lo importante no es tanto la duración –que depende de la gravedad de la enfermedad– como la reiteración. En este caso, deberían concentrar esfuerzos en ver qué pasa con este 1%”.

En realidad, a las mutuas les llegan las consecuencias, no las causas y ponen el acento en las mismas. “Con un buen clima laboral, una buena integración y unas políticas activas de riesgo laboral y de salud, baja el absentismo”, dice Vicente Aparicio, director gerente de Asepeyo. Por su parte, Miñarro insiste en que en Asepeyo apuestan claramente por la opción preventiva. “Ya hay muchas empresas que apuestan por ello, les interesa porque les supone un importante ahorro de dinero. Hay una clara relación entre empresas que aplican la prevención y las bajas laborales que tienen”.

Veamos otro aspecto importante que atiende a los costes. Según el informe de duraciones medias por diagnóstico, realizado con los datos unificados de cinco mutuas (Asepeyo, Mutualia, Fraternidad, Mc Mutual e Ibermutuamur), lo que supone una población analizada de 5,6 millones de trabajadores en contingencias profesionales y 5,1 millones en contingencias comunes –siendo pues una muestra muy representativa– se observa como en diagnósticos de tipo traumático del mismo grupo, la duración media de las patologías que se tratan como contingencia común es siempre superior a los casos de contingencia profesional, en los que las mutuas tienen mayor libertad de actuación. Se citan algunos ejemplos. En esguinces y torceduras, la duración media de la baja si se trata en la mutua es de 15 días y si es por el sistema público de salud, 24. En el caso del dolor de espalda, son 18 y 44 días respectivamente y para dedos y manos, 15 y 33.

“Las diferencias son tan importantes porque en la mutua un accidente laboral se trata inmediatamente con medios propios, en cambio en la SS se siguen procedimientos más o menos complicados”, dice Aparicio. Para Miñarro, nuestro sistema no tiene colas intermedias. El diagnóstico está en el centro del proceso. Se combina una buena calidad asistencial con la optimización del tiempo. En el sector público de salud, en cambio, el tiempo no es importante”.


Cómo gestionar el absentismo

La idea del libro “Cómo gestionar el absentismo en mi empresa” nace por las solicitudes que recibimos de muchas empresas el año pasado, al darse cuenta que al mejorar la actividad, aumentaban las bajas por causas no profesionales. En el libro partimos de tres puntos básicos. El absentismo es un problema empresarial que debe ser gestionado como tal. Hemos construido un modelo de gestión hace 3 años y está registrado en el Registro de la Propiedad Industrial con acreditación de calidad. Y, por último, en el libro presentamos casos de empresas con buenas prácticas de gestión. Son palabras de su coordinador, Ricardo Alfaro, que cita a continuación seis puntos claves del libro.

  1. - IMPLICACIÓN DE LA DIRECCIÓN GENERAL. Desde la cúpula debe comunicarse cómo afecta el absentismo, al ser un problema que afecta al coste de la empresa, a su competitividad y acaba repercutiendo en los resultados, que, a su vez, puede tener consecuencias para la plantilla.
  2. - ORGANIZACIÓN. Las bajas por contingencias comunes son 8 o 9 veces superiores a las profesionales. En muchas empresas no hay un sistema organizativo para gestionar el absentismo, sobre todo en las comunes. Proponemos que la empresa tenga un responsable de absentismo con una relación próxima con los representantes de los trabajadores y los mandos intermedios. Estos son la clave.
  3. - CUADRO DE MANDO. Debe hacerse un seguimiento interno del absentismo con indicadores. Hacerlo público en la empresa y que la gente tome conciencia de la situación. Hoy las cuatro contingencias comunes más importantes son la gripe, con una baja media de 6 días, la lumbalgia, con 58 días, los problemas psiquiátricos y psicológicos, 91 días y los trastornos digestivos, 25 días.
  4. - HERRAMIENTASDE GESTIÓN. En la web de Asepeyo tenemos colgadas 48.
  5. - FORMACIÓN Y CONCIENCIACIÓN. Haymuchagente que no sabe que pasos dar para coger una baja. Pedimos que los mandos intermedios den formación. Deben hacerse campañas de promoción de salud. Hay un arsenal muy importante.
  6. - SEGUIMIENTO.Como en cualquier sistema, hay que hacer un “audit.”. Es importante compararse con el resto de compañías similares. En nuestraweb tenemos relación por sectores y tamaños, los ratios medios de bajas y su coste para la empresa.

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